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Quino, gran retratista de la Argentina actual

Por Hernán Iglesias Illa Una tira publicada a principios de los años 70, Mafalda se pone una mano a la altura de la cadera, la palma hacia el suelo, y dice: “Yo era así y ya oía que el país estaba en crisis”. En el cuadrito siguiente, con la mano en la sien, agrega: “Ya […]


martes, 20 de mayo de 2014
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Por Hernán Iglesias Illa

Una tira publicada a principios de los años 70, Mafalda se pone una mano a la altura de la cadera, la palma hacia el suelo, y dice: "Yo era así y ya oía que el país estaba en crisis". En el cuadrito siguiente, con la mano en la sien, agrega: "Ya voy por acá y sigo oyendo decir que el país está en crisis". Pausa dramática, antes del remate: "¿La crisis tendrá hormonas de crecimiento para llegar hasta dónde?".

Releyendo en estos días las recopilaciones de Mafalda, de cuyo debut en Primera Plana se van a cumplir 50 años, tuve la sensación de que la Argentina ha cambiado menos de lo que parece. En contra de la narrativa habitual, desde varios rincones ideológicos, de que la Argentina pre-1975 era prácticamente un paraíso de prosperidad y cultura cívica, los personajes de Quino nos recuerdan que los habitantes de aquella Argentina, aun relativamente próspera (pero casi nada democrática), rezongaban bastante sobre el destino del país. La Argentina ya era percibida por sus habitantes, antes del Rodrigazo y el terrorismo de Estado, como un país empantanado, en crisis permanente, incapaz de avanzar hacia su evidente destino de grandeza. En diciembre de 1965, en una tira publicada en El Mundo, Mafalda, sola en el medio de una plaza, se escupe las manos, y dice: "¡Bueno! ¡A ver! ¿Por dónde hay que empezar a empujar a este país para llevarlo adelante?".

By Hernán Iglesias Illa

A strip published in the early 70s , Mafalda gets a hand to waist level , palm facing the ground, and says, "I was well and I heard that the country was in crisis." The following little picture , his hand to his temple , he adds: "I 'm over here and I keep hearing that the country is in crisis." Dramatic pause before the punch line: " The crisis will have growth hormones to get to where? " .

They rereading these days collections of Mafalda, whose debut in Primera Plana will be turning 50 , I had the feeling that Argentina has changed less than it seems . Contrary to the usual narrative from various ideological corners , that the pre-1975 Argentina was practically a paradise of prosperity and civic culture , Quino 's characters remind us that the inhabitants of the Argentina , even relatively prosperous ( but hardly democratic ) , grumbled enough about the fate of the country. La Argentina was already perceived by its inhabitants , before Rodrigazo and state terrorism , as a country mired in permanent crisis , unable to move towards their obvious destiny of greatness . In December 1965 , in a strip published in El Mundo, Mafalda, alone in the middle of a square , spit hands , and says: "Goodto see why where to start pushing this country to carry it out ? " .

En las tiras de Quino, que dio el discurso inaugural en la última Feria del Libro , también aparecen, a veces de fondo y a veces en primer plano, los temas que preocupaban y obsesionaban a la sociedad en los años 60, que sigue siendo en parte la sociedad en la que vivimos. Sus personajes empiezan a preocuparse por el colesterol, a usar la palabra sexy, a comprar productos importados (el sacapuntas japonés de Manolito), a ver telenovelas y a quejarse del tráfico y la contaminación, inexistentes hasta pocos años antes. Los personajes de Mafalda ya toman ansiolíticos (el memorable Nervo-calm, en gotas) y compran electrodomésticos en cuotas. Se sorprenden cuando ven en la calle a hombres con el pelo largo o mujeres con el ombligo al aire. Y son la primera generación en usar en la vida cotidiana la jerga del psicoanálisis ("¡Neurótico!", le grita Mafalda al mar, que, indeciso, se acerca y se aleja) y recibir el impacto de la publicidad en televisión (sobre todo la del whisky Black-Grog, que aparece a lo largo de toda la serie).

El único personaje que parece al margen de este aluvión es Manolito, el hijo de inmigrantes, que no tiene dudas existenciales ni le gustan los Beatles. La suya es una historia de ascenso social, y por eso Quino le perdona -y hasta las hace entrañables- su obsesión por el dinero y sus ideas simplonas. El otro personaje conservador es Susanita, que cree en el matrimonio y los hijos como el mejor camino para la felicidad de una mujer. A pesar de su clasismo y su esnobismo, Quino también trata con cariño a Susanita: nunca la transforma en el estereotipo de señora quejosa en el que siempre está a punto de convertirse.

Si Manolito y Susanita son personajes del pasado, los demás son personajes del futuro, más parecidos a como son ahora los argentinos de clase media. Felipe, soñador y enamoradizo, siente angustia sobre qué hacer con su vida. Liberado de la pobreza y las obligaciones, tiene ganas de expresarse, de construirse una identidad, pero no sabe cómo hacerlo. Mafalda, en cambio, sabe que no quiere ser como sus padres. Una tarde, después de recorrer el departamento recién barrido y limpiado, pregunta: "Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?". A su padre, cuyo único hobby es tener plantas, le dice "ejecutivo de la maceta". Y la petisa Libertad, que aparece en los últimos años y tiene padres izquierdistas, tiende más a conmiserarse de ellos que a tomar su militancia en serio. Para ninguno de ellos, por edad (son más chicos que la "juventud maravillosa") o por convicción de Quino (que nunca usó guionistas y hace poco admitió que no había diferencias entre sus opiniones y las de Mafalda), la solución a sus problemas existenciales está en el nacionalismo o la política.

En cualquier caso, lo que más llama la atención al releer Mafalda es la constante frustración de sus personajes respecto de la situación y el rumbo de la Argentina. Sentadas en un cordón de vereda, Libertad le pregunta a Mafalda qué opinan en su casa de cómo andan las cosas. "¡Puf!", responde Mafalda. Libertad menea la cabeza: "Por lo menos son optimistas, ¡en la mía opinan que Puaj!". Cuando se le rompe el teléfono, Susanita dice que está harta de vivir en un país subdesarrollado. "¿No te duele decirle subdesarrollado?", pregunta Mafalda. "¡Pero si lo es, cómo querés que le diga!" "Amateur", sugiere Mafalda. Este intercambio refleja bien el espíritu de Quino, que parece no compartir el tono, pero sí la sustancia, de los pronósticos alarmistas.

Las quejas son más visibles a medida que pasa el tiempo. La madre, cansada de la inflación, vuelve un día del mercado y entra al departamento con una frase que se ha vuelto legendaria: "¡Sunescán! ¡Dalúna búso!" Se cuentan historias de personas que buscan un segundo empleo para llegar a fin de mes. Mafalda y su familia deben volver antes de sus vacaciones en la playa, antes retratadas como una muestra de movilidad social, porque se les acabó la plata. Cuando la radio anuncia un plan de precios máximos a los artículos de primera necesidad, Mafalda responde: "¿Y a cuánto está la sensatez?". Quino casi nunca tiene nada bueno para decir sobre la política o el gobierno.

Las quejas de los argentinos que aparecen en Mafalda (sus personajes, los anónimos que pasan por la calle, los locutores que hablan por radio) reflejan la ansiedad habitual de la opinión pública de la época. La Argentina es un país destinado a grandes cosas, se decía entonces, pero por el momento perdido o frenado. Una mañana, otra vez en la plaza, Mafalda sonríe con los ojos cerrados y el pelo alborotado. Pasan dos tipos que protestan por el viento. Ella, decepcionada, dice: "Puuuucha ¡Yo creía que el país comenzaba a avanzar!". Chistes como éste (la burla cariñosa a un país inexplicablemente estancado) hay decenas.

Por eso, volviendo a leer estas tiras, pensé en quienes en estos años han mostrado, desde el populismo y el no populismo, cierta nostalgia por la Argentina pre-1975, donde todavía había justicia social, según los primeros, y cultura cívica, según los segundos. Para ambos grupos, aquella Argentina es una especie de paraíso perdido, el momento más alto del desarrollo nacional. Lo extraño de esta nostalgia, sin embargo, es que los 20 años anteriores a 1975 fueron bastante poco democráticos, con 11 años de gobiernos militares, el principal partido del país proscrito durante el período y una falta de respeto general por los valores de la democracia, que provocaba divisiones y cambios de rumbo.

Esta contradicción se ve en Mafalda. Sus personajes disfrutan de la modernización de las costumbres y los años de bonanza (compartidos, hasta mediados de los 70, con buena parte del mundo occidental). Pero no se las atribuyen al gobierno ni a la política. En Mafalda está claro quién le hace daño al país, pero no está nada claro cómo se explica su prosperidad. En la historia habitual sobre aquellos años pasa algo parecido: todos tenemos una teoría sobre quién destruyó aquella Argentina "próspera y equitativa" (por usar una expresión de Horacio Verbitsky), pero casi nadie tiene una teoría sobre quién la había construido. Quino sugiere que se construyó sola, más a pesar de que gracias a la política. Quizá tiene razón.

Una tarde, el padre de Mafalda está escuchando la radio en el living de la casa: "Una vez más nuestros micrófonos llevan a todo el país la emoción de nuestro más popular deporte". Mafalda asoma la cabeza: "¿Quejarnos?", pregunta. "¡Fútboooool!", le contesta la radio.

La Nación

In strips Quino , who gave the keynote address at last Book Fair, also appear sometimes and sometimes background in the foreground , and the issues that concerned obsessed society in the 60s , which is still partly the society in which we live. His characters begin to worry about cholesterol, to use the word sexy , to buy imported products (the Japanese sharpener Manolito ) to watch soap operas and complain about the traffic and pollution , non-existent until a few years ago . The characters of Mafalda and take anxiety ( the memorable Nervo -calm , drops) and buy appliances in installments. They are surprised when they see on the street men with long hair or women with navel air . Y are the first generation to use in everyday life jargon of psychoanalysis ( "Neurotic " , they shout Mafalda sea , which , indecisive , it zooms in and out ) and receive the impact of TV advertising (especially the Whisky Black- Grog , shown throughout the series).

The only character who seems out of this barrage is Manolito , the son of immigrants , which has no existential doubts and loves the Beatles. Theirs is a story of social climbing , so Quino forgiven and makes him endearing to - his obsession with money and pablum . The other character is Suzie conservative who believes in marriage and children as the best way to a woman 's happiness . Despite its classism and snobbery , Quino is also fondly Suzie : never becomes the stereotype of whiny lady which is always about to become.

If Manolito and Suzie are characters from the past , the other characters are the future , more like they are now middle class Argentines . Felipe , lovesick dreamer feels anguish over what to do with his life. Freed from poverty and obligations , wants to express themselves, to build an identity , but does not know how. Mafalda , however , knows he does not want to be like their parents. One afternoon , after touring the newly cleaned scanning department and asks, " Mom, what would you be if you lived ? " . His father , whose only hobby is having plants , says " executive of the pot ." And the petite Liberty, which appears in recent years and has leftist parents, tends to commiserate with them to take their membership seriously. For none of them , by age ( are smaller than the "wonderful people" ) or conviction of Quino ( he never used screenwriters and recently admitted that there were differences between his views and those of Mafalda ), the solution to your problems existential is nationalism or politics.

In any case, what is most striking to reread Mafalda is the constant frustration of his characters on the situation and the direction of Argentina . Sitting in a string of sidewalk Freedom asks Mafalda at home what they think of how things are going . "Poof! " Replies Mafalda . Freedom shakes his head : " At least they are optimistic ,in my opinion that they Yuk" . When you break your phone, Suzie says she is tired of living in an underdeveloped country . " It would not hurt to tell underdeveloped " asks Mafalda . "But if it is, how you want me to say ! " " Amateur " suggests Mafalda . This exchange reflects well the spirit of Quino , who seems to share the tone , but the substance of the alarmist predictions.

Complaints are more visible as time passes . The mother, tired of inflation becomes a market day and enters the apartment with a phrase that has become legendary : "Buso SunescánDaluna ! " Stories of people looking for a second job to make ends meet are counted. Mafalda and her family must return before your holiday on the beach before portrayed as an example of social mobility, because they ran out of money . When the radio announces a plan to maximum staples prices, Mafalda replied: " And how much is wisdom ? " . Quino almost never has anything good to say about politics or government.

Complaints of Argentines appear in Mafalda ( his characters, the anonymous passers-by , the radio announcers speaking ) reflect the habitual anxiety of public opinion at the time. Argentina is a country destined for great things , it was called , but by the time lost or braking. One morning , again in the square, Mafalda smiling with closed eyes and tousled hair . They spend two types protesting the wind. She disappointed, says: " PuuuuchaI thought the country was beginning to move " . Jokes like this ( the affectionate mockery inexplicably stuck a country ) there are dozens .

So , back to reading these strips , I thought who in recent years have shown, from populism and not populism , a certain nostalgia for Argentina pre - 1975, where there were still social justice , according to early , and civic culture , as seconds . For both groups, Argentina that is a kind of lost paradise , the highest point of national development. The strangeness of this nostalgia, however, is that the 20 years prior to 1975 were quite undemocratic , with 11 years of military rule , the main party during the outlaw country and a general lack of respect for the values ​​of democracy , which caused divisions and changes of direction .

This contradiction is Mafalda . His characters enjoy the modernization of the customs and the boom years ( shared until the mid-70s , with much of the Western world ) . But it does not give the government or politics. In Mafalda is unclear who it hurts the country, but it is not clear how prosperity is explained. In the usual story of those years goes something like : everyone has a theory about who destroyed that " prosperous and equitable" Argentina (to use an expression of Horacio Verbitsky ) , but hardly anyone has a theory about who had built it . Quino built itself suggests that , although more by politics. Maybe he's right .

One afternoon , the father of Mafalda listening to the radio in the living room of the house : " Once again our microphones carried nationwide excitement of our most popular sport." Mafalda pokes his head : " Complain " asks . "Fútboooool ! " Replied the radio.

The Nation

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