Opinión
Soberano, falta educarlo para serlo
Nos, el Soberano, es decir, el pueblo, usted, yo, conservamos el legítimo poder de defendernos contra la especulación y los aumentos de precios desmedidos

Ser Soberano
La noción de soberanía implica el ejercicio de la autoridad en un territorio determinado.
Esta autoridad, según nuestra Constitución Nacional, recae en el pueblo, aunque el ejercicio directo de la misma se delega en representantes. Sin embargo, es crucial comprender que este ejercicio directo no se limita a la deliberación legislativa y al gobierno para hacer cumplir la ley.
Nos, el Soberano, es decir, el pueblo, usted, yo, conservamos el legítimo poder de defendernos contra la especulación y los aumentos de precios desmedidos, utilizando medios legales, pacíficos pero letales para cualquier forma de especulación monopólica u oligopólica.

Nosotros, el Soberano, somos los arquitectos de nuestro destino, y si bien se busca un sistema de mercado macro y micro, la existencia de este requiere la interacción de la oferta y la demanda.
El mercado no se reduce simplemente a quienes venden; el poder no reside únicamente en tener artículos para vender.
El verdadero poder radica en la capacidad, la voluntad y la ELECCIÓN de comprar o no.
Comprar o no comprar, esa es la cuestión.
El Soberano, es decir, el pueblo, usted, yo, ostentamos el poder de decidir si adquirir o abstenernos de comprar. Tenemos la facultad de elegir a quién comprar y, lo que es más importante, de establecer el límite de participación de un producto, e incluso de una marca, en nuestra canasta familiar.
He vivido en carne propia la experiencia de un aumento injustificado del precio del pan en otro país (un modesto 15%, una nimiedad para nuestro ADN argentino).
Sin embargo, ese pueblo soberano no se dejó avasallar.
En cada individuo resonó la decisión unánime de NO COMPRAR durante un mes. Incluso cuando el precio del pan finalmente disminuyó en un famoso 15%, el pueblo, actuando como Soberano, esperó a que fuera un 5% menor al precio original antes de volver a comprar.
El arma mortal del Soberano.
Así como a menudo ignoramos que la felicidad y la paz dependen de nosotros, como argentinos, como pueblo, desconocemos la capacidad que poseemos para combatir la inflación y la especulación de precios.
Si bien es probable que enfrentemos dificultades económicas en los próximos años, comencemos HOY a NO COMPRAR productos que claramente dependen de la voluntad especulativa o de la avaricia desmedida de industrias monopólicas u oligopólicas.
Recordemos que nosotros, con nuestras compras, somos la parte del mercado que impone límites a quienes venden.
Esto no exime al Estado de hacer cumplir la ley contra prácticas monopólicas u oligopólicas.
Es nuestro derecho, como Soberano, exigir que así se haga.
Contenido ACERCANDO NACIONES
Por Jorge E. Tuero
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