Opinión
Educación requiere buen salario, vestir y libertad
Que requiere una buena educación?

Que requiere una buena educación?
Por Analía Laura Ortu
“El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad, educan a un adulto como la escuela a un niño" (Domingo Faustino Sarmiento).
Cuánta razón en esta frase. Pero lamentablemente, en nuestro país, no todos tienen la suerte o posibilidad de contar con alguna de las cosas, que, por derecho, todos deberíamos tener.

Al igual que yo, muchos nos hacemos las mismas preguntas. ¿Qué pasa con la educación en Argentina?. ¿Por qué la educación está en decadencia?. ¿Por qué hay tanta “grieta" entre la educación pública y la educación privada si los docentes son los mismos?.
A lo largo de este artículo reflexivo, irán surgiendo otras miles de preguntas que, tal vez, lleve mucho tiempo responder o quizás nunca tengan respuesta.
Volvamos a la frase que da inicio a este texto. Domingo Faustino Sarmiento, el padre de la educación, menciona varias cosas interesantes que merecen ser analizadas.
Arranca diciendo “El buen salario”. Si bien esto refiere a un salario digno para cualquier actividad, parece ser que los docentes no están incluidos, ya que se asocia la docencia automáticamente con la vocación y no con la profesión.
Detengámonos en esto.
Emilio Tenti, en su texto, menciona que la vocación tiene tres componentes básicos. El primero es el innatismo, es decir que “maestro se nace”. Según este concepto, uno no elige ser docente, sino más bien es como una especie de llamado divino, como un mandato de Dios.
El segundo es el “tipo ideal", es el que hace lo que tiene que hacer, tiene que cumplir con su misión de educar, enseñar, etc., sin recibir ningún tipo de retribución, es decir, trabaja por amor al arte.
Y el tercero es la profesionalización.
Mientras escribo, se me vienen a la cabeza otras dos profesiones que están ligadas a la vocación: el médico y el policía.
Y que casualidad que ninguna de esas son reconocidas con un buen salario.
Profesión y vocación no son términos contradictorios, son complementarios.
“La comida abundante”, otra gran falencia en nuestra sociedad.
¿Qué difícil es aprender, pensar, concentrarse, con el estómago vacío?. En nuestro país el 63% de los niños son pobres.
Esto significa que la familia no puede cumplir con la canasta básica, debido a los bajos salarios, la pérdida de empleo, una economía inestable y muchos otros factores.
La escuela, el edificio donde nuestros niños van a aprender a leer, escribir, sumar, restar, etc., funciona también como comedor.
Millones de niños de nuestro país asisten diariamente por el comedor, porque, en muchos casos es el único plato de comida que reciben en el día.
“El buen vestir".
Todos anhelamos poder vestirnos como quisiéramos, pero no siempre pasa.
Recuerdo cuando era chica que muchas cosas de mi hermano mayor pasaban a mí o alguna prima o hija de alguna amiga de mi mamá me “regalaba” porque le quedaba chico (vale decir que en la actualidad también pasa y no me quejo, que quede claro).
Hay entidades que se encargan de recibir donaciones, que después distribuyen a las familias más necesitadas.
“La libertad”. Un fragmento del Preámbulo de la Constitución Argentina dice: “…proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad…”, qué lindo suena, lastima que no siempre se cumple.
Lamentablemente, hoy en nuestro país, no somos libres como quisiéramos serlo.
La inseguridad y delincuencia nos llevó a tener que estar encerrados, a tener alarmas, a no salir a determinadas horas, a querer irnos de nuestro lugar por el miedo que nos provoca todo esto.
¿De qué libertad me hablan si hasta para poder expresarme libremente tengo que tener cuidado con lo que digo?.
Escuché muchas veces decir que la delincuencia está ligada a la falta de educación y debo decir que si.
Muchos de los niños y adolescentes de hoy, han dejado la escuela por diversos motivos y muchos nunca fueron a una escuela.
Dario Z dice que la escuela es como el segundo hogar y que nos meten ahí desde que nacemos.
El primer hogar, muchas veces es un desastre.
Sarmiento decía que la escuela educa a los niños.
La educación está en decadencia.
La docencia es una profesión y como tal merece ser bien retribuida. Abogados, arquitectos, ingenieros, políticos, etc., todos recibieron una formación. Todos fueron a la escuela, jardín de infantes, primaria, secundaria y universidad.
Todos fueron educados por docentes.
Sin educación, no existe sociedad.
Debemos empezar a pensar en cambiar ciertos aspectos. Esta pandemia dejó al descubierto que no se necesita un edificio para enseñar.
Los docentes tuvieron que aprender a dar clases de otra manera, con plataformas digitales, zoom, clases virtuales.
Creo que es momento de modernizar el sistema educativo. Debemos pensar en dejar posteridad.
El día que nos demos cuenta que el docente no vende su fuerza de trabajo y que “enseñar bien" no es simplemente aplicar métodos y conocimientos mecanizados, ese día vamos a tomar conciencia de la importancia del docente en la sociedad.
Ese día no vamos a decir: “trabajan solo 4 horas y tienen 3 meses de vacaciones”, no señores, no es así.
Solo quienes nos dedicamos a la docencia, sabemos el amor, dedicación y trabajo que lleva preparar cada clase para que los mal llamados “alumnos”, tengan ganas de aprender.
Para finalizar, y tomando la frase inicial de este texto, debo decir que para tener un buen salario, comida abundante, buen vestir y libertad, es necesario tener una buena educación.
Contenido cedido para su publicación en ACERCANDO NACIONES
Por Analía Laura Ortu
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