Opinión

la Tierra …sin vuelta atrás?

Hablemos hoy de nuestra Tierra, pero no solo de Argentina,, de nuestro Planeta Tierra

Mucho hablamos poco hacemos los Argentinos… tanto que Ortega y Gasset con sarcasmo pero verdad de a puño nos lanzó a la cara su famoso “Argentinos … a las cosas “


Pero en este particular, que hoy quiero tratar se debería decirlo al mundo entero…  pero en este tema que hoy quiero tratar, aun esas sociedades o países que van a la vanguardia de la tecnología y la ciencia del futuro… pero poco hacen por el pedazo de roca llamado Tierra

El 24 de diciembre de 1968 el astronauta William Anders, uno de los tres valientes hombres que orbitaron la Luna por primera vez, tomó una fotografía que quedaría grabada en la historia de la humanidad: la denominada Earthrise (Salida de la Tierra).

Esta sorprendente fotografía mostraba a nuestro planeta emergiendo sobre el horizontes de la Luna. En ella se ve a la Tierra parcialmente en la sombra, en un primer plano de la superficie lunar.

Tal vez con un evidente objetivo científico, Anders quizá jamás imaginó que su fotografía inspiraría a miles de mentes en el mundo dentro de la comunidad astronómica y científica.

Una de esas mentes fue la del científico y divulgador Carl Sagan, quien presumiblemente inspirado en esta y otras imágenes captadas por las misiones espaciales, logró convencer a la NASA de que la sonda Voyager I girará sus lentes y captara a nuestro planeta nuevamente.

Es así que el 14 de febrero de 1990 la Voyager I giró sus lentes y captó, a 6000 millones de kilómetros de distancia, una de las imágenes más sobrecogedoras de nuestro planeta: El 'punto azul pálido'.

Inspirado en esa imagen, Sagan escribió una de las reflexiones más emocionantes sobre nuestro planeta que pasamos a transcribir a continuación:

"Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada 'superestrella', cada 'líder supremo', cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido" , Carl Sagan (1934-1996).

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Por Dr. Jorge Tuero
Acercando Naciones

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