Nacional
Sabor y arte del Litoral
El mate está en el ADN nacional, sea caliente o frío, amargo o dulce. Y en Gualeguaychú, un espacio lo celebra como ningún otro. Además, la historia local que dio vida al ya centenario teatro y otros lugares para conocer más allá del río y las termas. Por Pablo Donadio Foto de Pablo Donadio Mate […]
El mate está en el ADN nacional, sea caliente o frío, amargo o dulce. Y en Gualeguaychú, un espacio lo celebra como ningún otro. Además, la historia local que dio vida al ya centenario teatro y otros lugares para conocer más allá del río y las termas.
Por Pablo Donadio Foto de Pablo Donadio
Mate is the national DNA , either hot or cold , sweet or sour . And Gualeguaychú, celebrates a space like no other. In addition , local history that gave birth to the century-old theater and other places to meet beyond the river and springs.
By Pablo Donadio Photos of Pablo Donadio
Si la cordobesa Villa General Belgrano tiene su patio cervecero y en todo Santiago del Estero se invita a los patios folklóricos, Entre Ríos dice presente con su Patio del Mate en Gualeguaychú. Y es que más allá de ser un estimulante para las largas noches de estudio, un elemento a compartir entre amigos o familiares, o una compañía irreemplazable en instancias de soledad (esta nota no sería escrita del mismo modo sin un buen amargo), el mate es tradición que poco se explica y mucho se siente, pese a sus múltiples versiones: con agua hervida en las sierras de Córdoba y quizás acompañado de burro y peperina; de fuerte amargor campo adentro, o a lo sumo con un puñadito de azúcar para arrancarlo; y bien fresco para el tereré, cuando el sol castiga en las tardes del noreste. Apenas algunos ejemplos de esos tantos usos que atraviesan la Argentina, mate en mano.
“Y es que es mucho más que un símbolo de amistad... Me animo a decir que es lo mejor que hay para comunicarse, sobre todo en el Mercosur, donde se torna otro motivo y razón de identidad para nuestros pueblos”, explica Mario Boari, creador del patio. Mateando de punta a punta, recorremos el lugar y de-sandamos los caminos que nos llevan al teatro local, próximo a su cumpleaños número 100, junto a otros edificios históricos que realzan el valor de la ciudad y proponen una visita por fuera de las siempre atractivas aguas termales, actividades en el río y el Carnaval.
DE LA TIERRA A LA MESA
Hace algunos años, la familia Boari comenzó una empresa, en sentido amplio. El primer acierto fue encontrar una antigua casa a escasos metros de la costanera de la ciudad, alejada de ruido pero a la vez céntrica. Su gran patio terminó resumiendo el nombre del emprendimiento, que aprovechó el crecimiento turístico del destino, apoyado principalmente en el Carnaval, pero haciendo foco en la tradición, en la idea de ofrecer algo bien nuestro a quien regresa a casa y quiere quedar bien.
Pero la historia comienza en el norte, donde miles de calabazas que se producen en Salta, Santiago, Formosa y Chaco llegan hasta los húmedos verdes de Gualeguaychú. Es que si bien la planta crece en todos lados, necesita mucho calor pero poquísima lluvia, cosa de que el fruto no se apelmace y se pudra. “Es como nosotros, si sufre un poco crece y se hace mejor”, bromea Mario Boari, que dejó el diván para dedicarse al trabajo manual, aunque siempre encuentra correlaciones entre su antigua y su actual profesión. Según él todo está ligado, y apenas cambió “un trabajo con el mate por otro trabajo con el mate”.
El proceso continúa en una chacra donde comienza la clasificación por tamaño, calidad y forma. “Allí vemos qué calabazas traemos según cada necesidad, apuntando a su pequeñez o gran tamaño, abriendo más o menos su boca y colocando virola o tientos de forro. También las teñimos, las lustramos y cocinamos algunas para que den un sabor ahumado. La idea, al fin de cuentas, es transformarlas en un objeto agradable, porque el mate se agarra, se mira y se comparte. Es muy delicado, aunque sea rústico y poco ostentoso”, dice. Los salones están alumbrados como en las películas coloniales, y el piso de ladrillo es de 1890. Lo recorremos, mirando con atención los adornos y paredes que dan la impresión de una típica casa campera.
Si bien aquí se dedican especialmente al trabajo con calabazas por ser el más tradicional, hay varios exhibidores con mates distintos, algunos hechos con madera y torno, los de algarrobo o quebracho colorado, los de cuerno de vaca, aluminio, porcelana o vidrio. En un mueble se destacan unos con aplicaciones en alpaca, plata y oro. Bombillas, portamates y demás complementos cuelgan de los rincones y se apilan aquí y allá. Allí logramos entender un poco más eso de lo mecánico y lo manual, dupla que si bien es necesaria, Boari diferencia claramente. “Hacemos otros mates de madera, por ejemplo, pero creemos que el de calabaza es mejor. No son todos artesanales, porque algunos casi no tienen despliegue encima, pero sí cada mate requiere cierta manualidad, y el trabajo manual es siempre saludable: se toca, se ve, está ahí, guste o no guste”, afirma.
FRONTERAS
Poética gauchesca, libros de cocina que explican “el arte de cebar” y hasta investigaciones médicas que revelan aportes para el cuerpo son parte del estatuto cultural que rodea al mate. Según cuenta Boari, proveedor de calabazas a distintos artesanos, empresas y mercados, hay varios textos relevantes que señalan una enorme cantidad de beneficios presentes en la yerba, como una investigación del Instituto Pasteur de París, que la indica como buen reemplazo de frutas y verduras. “Además la cosa oral tiene mucho que ver con la evolución del hombre –explica–, producto de la exploración que hemos hecho desde niños por ese medio. Parece una pavada, pero fijate qué importancia tiene entre nosotros que antes de dar un mate flojo, si no está recién armado, lo avisamos: ‘Ojo che, que lo descuidé y está medio trajinado’, decimos.”
La hidratación, la estimulación y la compañía son tres razones fundamentales en su estatuto, pero hay dos cosas más. “Primero que el mate no discrimina, porque lo usa el linyera y el magnate; y tampoco contagia enfermedades, algo que el extranjero ve con prejuicio. Bueno, en realidad veía, porque desde que la Presidenta le regaló un mate al Papa no sabés cómo impactó en nuestra industria: hace poco me pidieron una partida de boca ancha porque parece que así les gusta tomar a los alemanes. Diría entonces, ya en mi condición de psicólogo, que el mate contagia afecto, buena onda y salud, porque predispone mejor, como todo vínculo”, dice al despedirnos. Me voy sorprendido, y con la novedad del Matencuentro, un evento que comenzó allá por el 2001 y parece que es un éxito que se ha transformado en una de las fiestas populares más destacadas del Litoral.
EN ESCENA
Camino por la costanera hacia el teatro Gualeguaychú y, al llegar, un alboroto más emocional que visual domina la Sala Mayor. Son los preparativos del cumpleaños número 100, nada menos, del “teatro del pueblo”. Y es que dicen que cuando Tomás de Rocamora plantificó San José de Gualeguaychú, en 1783, indicó en el plano los solares destinados a la iglesia, el cabildo, la comandancia, la escuela, el cementerio y la plaza mayor. Pero nada de teatros ni espacios culturales.
Su aparición fue fruto de numerosos vecinos, que desarrollaron y alentaron diversas propuestas, lo que une históricamente a la comunidad con este edificio declarado Monumento Histórico Nacional en 1997. Los registros dicen que fue inaugurado el 12 de junio de 1914 con la ópera Aída de Verdi, apenas uno de los espectáculos que le darían prestigio. Infinidad de detalles también lo visten desde el escenario a las gradas superiores, que vieron llegar óperas, zarzuelas, biografías y cine entre otras manifestaciones artísticas.
Cuentan también que una fecha clave fue 1919, cuando llegó el dúo Gardel-Razzano, entonces “reyes del fonógrafo”, junto al guitarrista José Ricardo y su escenario estalló, al igual que con las actuaciones de Enrique Muiño, Blanca y María Esther Podestá, Niní Marshall, Juan Carlos Thorry y Luis Sandrini. De 2008 a 2011 estuvo cerrado por trabajos de restauración, pero hoy está “impecable”, esperando un festejo de antología. “No es para menos, porque el teatro es el fruto del esfuerzo de vecinos que dotaron a la localidad de un sello identificable y valioso”, comentaron desde el Consejo Mixto Gualeguaychú Turismo.
No muy lejos, el edificio del Instituto Magnasco, fundado por dos mujeres de 20 años en 1898, es otro tesoro arquitectónico que revela la historia de la ciudad. Su interior resguarda la primera biblioteca que existió en el país, con valiosas colecciones bibliográficas y museológicas, y copiosos archivos de hemeroteca.
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If Villa General Belgrano Cordoba has a beer garden and around Santiago del Estero invites folk courtyards , Entre Ríos says this with your Mate Patio Gualeguaychú . And is that beyond being a stimulant for the long nights of study, an item to share with friends or family, or an irreplaceable instances of loneliness company ( this note would be written the same way without a good bitter) , mate is little tradition that explains much feel , despite its many versions : with boiled water in the Sierras de Córdoba and perhaps accompanied by donkey and peppermint ; strong field in bitterness , or at most a handful of sugar to boot ; well cool for tereré , when the sun beats Northeastern in the evenings . Just a few examples of these many uses spanning Argentina, mate in hand." And it is much more than a symbol of friendship ... I dare say that is the best thing to communicate , especially in the Mercosur , where other reason and rationale for our peoples identity becomes ," says Mario Boari , creator of the patio. Mateando outside to outside , walk the sandamos - place and the roads that lead us to the local theater, next to her 100th birthday , along with other historic buildings that enhance the value of the city and suggest a visit outside the always sexy hot springs, river activities and Carnival.
EARTH TO TABLE
Some years ago, the family started a company Boari , broadly. The first success was to find an old house a few meters from the waterfront of the city , away from the noise but central time. Its large patio finished summarizing the name of the enterprise , which takes advantage of the destination tourism growth , supported mainly by Carnival, but with a focus on tradition, the idea of offering something right our who returns home and wants to look good .
But the story begins in the north, where thousands of pumpkins produced in Salta, Santiago , Formosa and Chaco reach the green wet Gualeguaychú . Is that although the plant grows everywhere, need very hot but very little rain , something that no clumping and fruit rot. "It's like us, if you have a little grows and becomes better ," jokes Boari Mario , who left the couch to engage in manual labor , but always find correlations between their former and current profession. According to him everything is connected , and just changed "a work mate with another work mate ."
The process continues on a farm where sizing, quality and form begins. " There we see what we bring pumpkins for every need , pointing to its small or large , roughly opened his mouth and placing tientos shell or liner . Also dyed , the lustramos and cooked some to give a smoky flavor . The idea , after all , is to transform them into a nice object , because the mate grabs , looks and shared. It is very delicate, even little rustic and flamboyant , "he says . The rooms are lit as in colonial films, and the brick floor is 1890. Thing we walk , peering and wall ornaments that give the impression of a typical jacket home.
While here are especially dedicated to working with gourds as the more traditional , there are several displays with different mates , some made of wood and lathe, the carob or quebracho colorado , the cow horn , aluminum , porcelain or glass. In a cabinet stand with applications in alpaca , silver and gold ones. Bulbs, portamates and other accessories hanging from the corners and stacked here and there. Here we understand a little more that what mechanical and manual duo that while necessary , Boari difference clearly . " We kill other timber , for example, but we think the pumpkin is better. There are all handmade , as some have almost no roll over, but each requires some craft mat , and manual labor is always healthy : you touch , you see, is there, like it or not , "he says .
BORDERS
Gaucho poetic cookbooks that explain "the art of priming " and even medical research revealing contributions to the body are part of the cultural status that surrounds the matte . According Boari account , pumpkins provider different craftsmen , companies and markets , there are several relevant texts that show a tremendous amount of benefits present in the grass, as an investigation of the Pasteur Institute in Paris , which indicates how good the replacement of fruits and vegetables . "Besides the oral thing has much to do with the evolution of man , he says, the result of the exploration we have done since children in this way. It seems like a silly thing , but does it matter fijate between us before giving a loose mat , if not newly armed, it warned: ' Eye che , who toiled neglected and is half ' , we say . "
Hydration , stimulation and the company are three main reasons for their status, but there are two things . "First mate does not discriminate because it uses the hobo and the magnate ; nor contagious diseases , which looks overseas with prejudice. Well, actually saw , because since the president gave the pope a matte you do not know how impacted our industry : I was recently asked a round wide mouth because they seem so like to take the Germans. I would say then, and in my capacity as a psychologist, that mate contagious affection, good vibes and health because it predisposes better, as all ties " , says goodbye. I 'm surprised, and Matencuentro novelty , an event that began back in 2001 and seems to be a success that has become one of the most important festivals of the Coast.
ON STAGE
Road along the waterfront to the Gualeguaychú theater and , on arrival, a more emotional visual clutter that dominates the Major Hall . Are the preparations for the 100th birthday , no less, the "theater of the people" . And they say that when Tomás de Rocamora plantificó Gualeguaychú San José in 1783 , indicated in solar plane destined for the church, the town hall, the headquarters , school , cemetery and the main square . But none of theaters and cultural spaces.
His appearance was the result of many residents , who developed and encouraged various proposals , which historically brings the community with this declared a National Historic Landmark in 1997 building. Records say he was inaugurated on June 12, 1914 with Aida Verdi , just one of the shows that would give prestige. Countless details so dress from the stage to the upper bleachers, viewing directions operas, operettas , biographies and film among other art forms.
They also have a key date was 1919 , when the duet Gardel- Razzano reached , then " kings of the phonograph " , with guitarist José Ricardo and his stage exploded , as performances by Enrique Muiño , Blanca and María Esther Podesta, Nini Marshall, Juan Carlos and Luis Sandrini Thorry . From 2008 to 2011 it was closed for restoration work, but today is "flawless" , expecting a celebration anthology. " They wonder, because the theater is the result of the efforts of neighbors who endowed the town of an identifiable and valuable stamp " , commented from the Joint Council Gualeguaychú Tourism .
Not far away, the building Magnasco Institute , founded by two women aged 20 years in 1898 , is another architectural treasure that reveals the history of the city . Its interior protects the first library that existed in the country , with valuable references and museological collections, and copious files archive.
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Traduction by Google Translator
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