Opinión
Cambio Climático y Tropicalización sanitaria
El 2020 nos esta demostrando la faceta mas mortal de la emergencia climática, tan agresiva es la situación que ya no hablamos de “cambio”, y los “viejos” problemas de salud, se vuelven “nuevos”, y comienza a resultarnos familiar términos como enfermedades emergentes y reemergentes.
Cuando ordenaba mis ideas para este escrito, recordé al meteorólogo argentino Osvaldo Canziani, que supo formar parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, ganador del Premio Nobel de la Paz, miembro científico de la Organización Meteorológica Mundial, y líder mundial dedicado a reunir información sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad ante el problema del cambio climático1.

En entrevistas o presentaciones públicas, se lo solía asociar con esta frase: “El cambio climático es tan grave y urgente que no actuar es como jugar a la ruleta rusa”.
Hoy en plena vigencia del segundo periodo del Protocolo de Kioto, seguimos empecinados en arriesgar nuestro presente y futuro a una única bala. Y sin ánimos de contradecir a Canziani, no es un juego de azar lo que vivimos hoy, es una realidad contundente: sarampión, dengue, coronavirus, tuberculosis multirresistente, hambre, conflictos y desplazamientos poblacionales… ¿serán éstas, las “balas” de esa ruleta rusa que mencionaba Canziani?
El 2020 nos esta demostrando la faceta mas mortal de la emergencia climática, tan agresiva es la situación que ya no hablamos de “cambio”, y los “viejos” problemas de salud, se vuelven “nuevos”, y comienza a resultarnos familiar términos como enfermedades emergentes y reemergentes.
Tropicalización y cambio Climático son acto y consecuencia?
Tropicalización, tropicalizar y derivados… se impone como un verbo, adjetivo y sustantivo “millenial”. Sin ninguna otra connotación que la propia de la globalización, pero con un sabor a piña colada, que lo hace mas “vendible” para la prensa.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba su lista de 10 problemas en 2019, entre los cuales consideró como principales: la contaminación del aire, la pandemia global de influenza, los entornos frágiles y vulnerables, la resistencia antimicrobiana, el Ébola, el HIV y una débil atención primaria de salud que aqueja a gran parte de la población mundial2
Para nada llamativo, pone el acento sobre las dudas que envuelven el acto de vacunar, cuya máxima expresión actual, es el brote de Sarampión que nos obliga a repetir que la vacunación es una de las formas mas rentables de evitar la enfermedad, previniendo 3 millones de muertes por año y pudiéndose evitar otro millón y medio, si la cobertura universal fuera tal.
Sin demonizar a nadie, ni convertirnos en los dueños de la verdad, la evidencia es abrumadora, y los esfuerzos desmedidos, una tarea cotidiana para los efectores de salud. Aunque existe una vacuna segura y económica, en 2017 el Sarampión causó 110.000 defunciones en todo el mundo, la mayoría entre niños menores de cinco años. Es fácilmente demostrable, que la vacunación permite reducir el numero de casos, y eliminar dichas enfermedades. Por ello el Plan Estratégico contra el Sarampión y la Rubeola, nos congrega a trabajar juntos para aumentar y mantener los compromisos sociopolíticos y financieros que sean necesarios para poner fin a la devastación asociada con las infecciones inmunoprevenibles de sarampión y rubéola. Las vacunas salvan vidas.
Por otra parte, nos enfrentamos a nuevas amenazas para la salud pública como el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, un coronavirus, que surgió como una zoonosis humana desde la Península Arábiga en el año 2012; otras amenazas como la enfermedad de mano, pie y boca causada por enterovirus 71 y varios virus Coxsackie diferentes en el sudeste asiático; infecciones persistente del virus del Nilo Occidental; y varias cepas diferentes de influenza con potencial pandémico, incluyendo al virus H5N1 y H7N9, entre otros3
La OMS cuenta con un plan de investigación y desarrollo que identifica enfermedades y patógenos que pueden causar una emergencia de salud pública pero que carecen de tratamientos y vacunas efectivos.
Esta lista de seguimiento para ID prioritarios incluye el ébola, varias otras fiebres hemorrágicas, Zika, Nipah, coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y la enfermedad X, que representa la necesidad de prepararse para un patógeno desconocido que podría causar una grave epidemia. Hoy ya entrados en segunda quincena de Febrero 2020, podemos decir, tal vez que esta “enfermedad X” que mencionaba la OMS, tenga su representación mas grafica en el novel coronavirus que produjo hasta el momento 1765 muertes y alrededor de 70000 personas en aislamiento. Aunque el epicentro del coronavirus está en Wuhan y la mayoría de los casos se registran en China, se han detectado casos en otros países del sureste asiático, Europa y América. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia sanitaria internacional a finales de enero y ha pedido a la comunidad internacional que redoble sus esfuerzos4
Creí pertinente, dejar para el final, a un viejo-nuevo conocido, reemergente como es la Fiebre por Dengue, que representa desde hace décadas una amenaza creciente. Una enfermedad “tropical” como solía ser conocida, transmitida por mosquitos, (Aedes Aegypti) que causa síntomas similares a la gripe y puede ser letal hasta en el 20% de las personas que cursen un dengue grave. Se estima que el 40% del mundo está en riesgo de contraer dengue y hay alrededor de 390 millones de infecciones al año. La estrategia de la OMS tiene como objetivo reducir las muertes en un 50% para 2020.
Pero ¿qué es lo que hace al dengue, una enfermedad reemergente? Ya lo plasmaba el Dr. Cesar Augusto Cabezas Sánchez, medico tropicalista del instituto Nacional de Salud de Lima, Perú. “las enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, enfermedad de Carrión, leishmaniosis, enfermedad de Chagas, serán prevalentes teniendo como factores condicionantes de estas enfermedades los cambios en los ecosistemas, la deforestación, las plantaciones de arroz en la costa norte y los cambios demográficos debidos a la intensa migración, que contribuye a la dispersión de enfermedades”3
No es una verdad oculta, que estas enfermedades, son apuntaladas de cerca por la pobreza, de los pobres de los países pobres, y de los pobres de los países ricos. Nuestra tarea empieza en casa, ciertamente, tomando conciencia y eliminando los criaderos de mosquitos. Pero también necesita de nuestra conciencia ecológica, de volver a nuestras raíces, generando nuestros propios alimentos, la olvidada huerta en casa, la producción de compost en nuestros balcones. Las decisiones micro convertidas macro, hasta con la mas simple de las decisiones, claves al momento de realizar nuestras compras en el supermercado, por ejemplo.
El cambio climático está perturbando los ecosistemas naturales, de manera que se propician las condiciones para las enfermedades infecciosas; el problema del cambio climático no sólo implica un planeta más caliente, sino también, un mundo más enfermo. Depende de nosotros, dejar de lado el juego de la ruleta rusa, es aquí y ahora, ¿cómo queremos vivir nuestro presente y futuro?
Como dice el proverbio: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”.
Dra. María Verónica Ferro
Medica de Familia e Infectologa con orientación en Medicina Tropical.
e-mail: [email protected]
3.-Cabezas C. Enfermedades infecciosas emergentes-reemergentes y sus determinantes [editorial]. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2015;32(1):7-8
Por Dra. María Verónica Ferro

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