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Un cuento chino de Yan

Cuento chino de Yan, con moraleja El soberano Zhou Mu se hallaba inspeccionando los territorios del oeste. Tras franquear las montañas de Kunlun, llegó hasta el monte Yan. En el camino de regreso, antes de llegar a sus territorios, se topó con un artesano al que llamaban maestro Yan, considerado muy diestro en su oficio. […]


lunes, 15 de abril de 2019
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Cuento chino de Yan, con moraleja

El soberano Zhou Mu se hallaba inspeccionando los territorios del oeste. Tras franquear las montañas de Kunlun, llegó hasta el monte Yan.

En el camino de regreso, antes de llegar a sus territorios, se topó con un artesano al que llamaban maestro Yan, considerado muy diestro en su oficio. Zhou Mu lo recibió. «¿Qué eres capaz de hacer?», le preguntó. «Puedo realizar cualquier cosa que su excelencia me ordene ―le respondió el maestro Yan―.

Con todo, quisiera mostrarle a su excelencia algo que ya tengo fabricado». Ante el ofrecimiento, el soberano Zhou Mu le contestó: «Tráetelo mañana y veremos de qué se trata».

Al día siguiente, el maestro Yan se presentó de nuevo ante el soberano. «¿Quién es la persona que te acompaña?», le inquirió Zhou Mu. «Es un artista del canto y la danza, lo he fabricado yo», le respondió el maestro Yan.

Y dice el cuento que el soberano Zhou Mu lo observó atónito.

 Como si se tratara de un verdadero ser humano, la figura avanzó con presteza e hizo una reverencia.

El artesano le haló del mentón y la figura se puso a entonar una canción.

Acto seguido, estiró sus manos y ejecutó una danza acompasada con el canto, haciendo gala de variados y resueltos movimientos.

Creyendo hallarse ante un ser humano real, el soberano mandó llamar a su concubina predilecta y a otras doncellas para que asistieran junto a él a la actuación.

Cerca ya de concluir su danza, y según el cuento, el artista lanzó miradas a las doncellas que se hallaban junto a Zhou Mu.

Ante esto, el soberano montó en cólera, deseando en su arrebato ejecutar al maestro Yan.

Extracto del Liezi, «Las cuestiones de Tang» (s. IV).

Image

La moraleja de este cuento podría ser que a veces la inteligencia y la creatividad del Investigador Científico molesta y mucho al dirigente político, que carente de visón de País y de futuro, busca acabar con el científico y así con la Ciencia y Tecnología.

Y por esta ceguera individual, o quizás porque es más fácil ejercer el poder sobre un Pueblo no ilustrado ni consciente de sus derechos, seguirá el País de nuestra fantasía siendo un emergente que nunca emergerá.

Pero claro, a veces eso sirve al político que solo sabe maneja pan y circo… y por supuesto sus propios intereses como prioridad.

Pero como esto no es más que un cuento chino, cualquier semejanza con una realidad de un País donde se están volviendo a fugar cerebros por poca atención a la Ciencia y la Tecnología en el Presupuesto Nacional, es pura casualidad


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Por Dr. Jorge Tuero
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