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Opinión

La experiencia mas hermosa…


“La experiencia más hermosa y profunda que puede tener un hombre es el sentido de lo misterioso.

Es el principio subyacente de la religión, así como todo esfuerzo serio en el arte y la ciencia.

El que nunca tuvo esta experiencia me parece, si no muerto, al menos ciego.

Sentir que detrás de todo lo que se puede sacar de esa experiencia, hay algo que nuestra mente no puede captar y cuya belleza y sublimidad nos llega sólo indirectamente y como un débil reflejo, es la religiosidad.

En este sentido soy religioso. A mí me basta con maravillarme de estos secretos e intentar humildemente captar con mi mente una mera imagen de la elevada estructura de todo lo que hay ” (Albert Einstein, On Cosmic Religion and Other Opinions and Aphorisms).

La razón pura no basta para develar el misterio. Pero la razón lleva al misterio por diversos caminos.

La imposibilidad de ir racionalmente más allá (hacia el conocimiento de ese ser superior, su motivaciones, su modo de existencia, su intencionalidad, sus cualidades, es extraordinariamente desafiante y provocativa.

Es como toparnos ante la presencia de un muro, real y concreto, de una altura inconmensurable.

Miramos hacia arriba y vemos que no tiene fin, que su forma se pierde entre la bruma de la atmósfera, y si poseyéramos un telescopio continuaríamos viendo su forma sin percibir límite alguno. Por medio de la inteligencia sólo llegamos al muro.

A saber que existe. La frustración que ello produce a nuestro ego autosuficiente suele pavimentar el camino al negacionismo.

La inteligencia entonces suele buscar refugio, paradójicamente, en la nada del no propósito, que es el azar. Escapa a su consideración la posibilidad de que la realidad, demasiado compleja y ordenada y misteriosa y aun pletórica de aparente intencionalidad, sea medio de comunicación de un supuesto creador que respete y hasta precise de nuestra libertad.

¿Qué son los signos y cual es la experiencias que podemos sacar de interpretarlos?

Una invitación que debe ser aceptada para ser interpretada, pero que puede ser también desechada en favor de otra interpretación. Y qué si hubiese varios signos, muchos de ellos, miles, todo el tiempo, sutiles y no tanto, fugacísimos y permanentes, grandes y pequeños, pero todos y cada uno de ellos dependientes de un terreno propicio, del ojo abierto que es el nivel de conciencia y de un consentimiento personal, pero fundamentalmente asequibles a todo ser humano, especialmente a almas sencillas en extremo, que posean inocencia, capacidad de asombro, mirada no parpadeante, ojos con deseo de ver. Podría haber un escalón más de esa comunicación.

Podría suceder que ese Ser misterioso, en algún momento preciso y/o a lo largo de la historia, haya hablado personal y directamente con un hombre, con su pueblo y con sus herederos espirituales, que se constituyeran en custodios vivos de su mensaje.

Un pueblo muy especial, cuya herencia fuese a la vez su riqueza excluyente y fuente de penurias de un derrotero escatológico.

Este contenido fue cedido por cortesía a ACERCANDO NACIONES por su autor que pidió específicamente no ser individualizado, pero su reflexión hace que no publicarlo sea como ocultar la luz bajo la menora.

Tengan ustedes su propia experiencia al leerlo...

Y sobre todo cuando la tengas anímense a vivir esa experiencia profundamente
Jorge E, Tuero

Por Autor Oculto


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#Religiosidad
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#Simbolismos
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viernes 03 de febrero de 2023

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