jueves, 23 de julio de 2026
Acercando Naciones Logo
Comercio Internacional

RCEP , El mayor tratado de comercio del mundo

RCEP , El mayor tratado de comercio del mundo


lunes, 24 de enero de 2022
Compartir nota

RCEP , El mayor tratado de comercio del mundo

La Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) conformada por 15 países de Asia-Pacífico, inició su andadura el primer día de este 2022 desafiando tanto el contexto económico creado por el COVID-19 como las persistentes tendencias proteccionistas que vienen mellando el orden comercial global nacido en los 90.

RCEP , El mayor tratado de comercio del mundo

El tratado, firmado el 15 de noviembre de 2020, incluye por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) a Myanmar, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam. Con ellos, Australia y Nueva Zelanda, y lo más relevante: las tres potencias económicas del noreste de Asia: China, Japón y Corea del Sur.

El PIB combinado de los países firmantes del tratado asciende a unos 26,2 billones de dólares, o 30 % del PIB global. La RCEP representa un 28 % del comercio mundial y un mercado de unos 2.300 millones de personas, cerca del 30 % de la población mundial, en la región con mayor crecimiento económico del mundo.

La RCEP apunta a eliminar aranceles y cuotas en el 65 % de los productos que comercian sus miembros -si están confeccionados con materiales procedentes un país del tratado- hasta llegar al 90 % en 20 años. El tratado incluye cuestiones como la propiedad intelectual y disputas comerciales, aunque evita abordar derechos laborales e impacto medioambiental, en favor de China.

RCEP , El mayor tratado de comercio del mundo

Estos países también han acordado reducir o eliminar completamente los derechos de aduana aplicados a las mercancías originarias de la agrupación durante los próximos 20 años. El RCEP establece la liberalización del comercio de servicios con medidas específicas en telecomunicaciones, servicios financieros y profesionales, e incluye un capítulo para normas multilaterales y liberalización del comercio electrónico cuidando la privacidad y la protección del consumidor.

Antecedentes del RCEP

La RCEP comenzó a negociarse en 2012 en el seno de la ASEAN con otros países con los que el bloque ya había firmado TLCs: Corea del Sur, Japón, India, Nueva Zelanda, Australia y, principalmente, China. India hizo una relectura geopolítica y abandonó las negociaciones en 2019, también preocupada por que su mercado interno sufriera un impacto negativo en el intercambio con el gigante chino.

La ASEAN tuvo un papel central en las negociaciones y la conformación de la RCEP, en tanto alentó desde hace al menos cuatro décadas un proceso de comercio abierto y promoción de inversión extranjera directa que generó lo que hoy se conoce como la Fábrica Asia, un motor económico -hasta ahora- concentrado en relacionarse activamente con el resto del mundo, más que entre sus socios.

El primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc (L) y el ministro de Industria y Comercio, Tran Tuan Anh (R), aplauden la ceremonia virtual de firma de la Asociación Económica Regional Integral (RCEP) en Hanoi, Vietnam, el 15 de noviembre de 2020, en una foto de archivo. EFE/EPA/LUONG THAI LINH

Creada en 1967, la ASEAN ha promovido la integración económica regional, conformó la Zona de Libre Comercio de la ASEAN (AFTA) en 1992 y en 2003 la Comunidad Económica de la ASEAN (AEC), que se estableció a finales de 2015 y es hoy la integración económica más desarrollada y avanzada de Asia Oriental.

En fin, fue la ASEAN la que propuso la RCEP) y lideró las negociaciones.

Sin embargo, ya en los años previos a la pandemia la Fábrica Asia vio debilitada su ventajosa dinámica comercial, sufrió la competencia entre China y Estados Unidos y fue permeada por la tecnología digital extranjera, una combinación que afectó especialmente a los países medios. En ese sentido, la RCEP puede potenciar las cadenas de valor regional, frente a las globales.

Como antecedente regional inmediato de la RCEP aparece el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (TPP-11), que representa el 13,4 % del PIB global. Fue firmado en 2018, por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Estados Unidos se había sumado al primer acuerdo del TPP en 2016, bajo la Administración Obama, pero en 2017 lo dejó por decisión del republicano Donald J. Trump, cuya política proteccionista (“America First”) lo llevó a plantear una guerra comercial con China y con la Unión Europea, a bloquear la OMC y a renegociar el TLCAN con Canadá y México y reemplazarlo bajo nuevos términos por el TMEC.

Sin Estados Unidos en el TPP, los países asiáticos no dudaron en impulsar otro acuerdo más, la RCEP, que incluye toda la ASEAN, Japón, Corea del Sur y China. Los expertos estiman que la RCEP, el primer TLC multilateral que suscribe China, potenciará las oportunidades comerciales de Beijing en la región del Asia-Pacífico, con la sola rebaja de aranceles, que impulsará sus exportaciones.

La crisis del COVID-19 terminó acelerando las negociaciones, acercando posiciones sobre acuerdos mínimos y precipitando el inicio de la RCEP en 2022 para compensar las consecuencias de la pandemia en el comercio regional y global.

Desafíos del RCEP

Image

La firma del RCEP supone, en particular, un desafío para las potencias medias, siempre vulnerables a los enfrentamientos comerciales entre las grandes, que es el escenario real con el que debuta este tratado. A eso, como problema, debe añadirse la pérdida de peso relativo de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y del andamiaje de reglas con el que nació hace casi tres décadas, cuando el espíritu multilateral parecía recuperar su esencia desde la posguerra.

De hecho, Estados Unidos salió del TPP porque demandaba una mayor protección de la propiedad intelectual, normas más estrictas sobre empresas estatales y otras habituales en economías desarrolladas. El TPP-11 que siguió incluye exenciones de esas normas más estrictas para muchos países, pero mantiene medidas sobre normas laborales y medioambientales que, a su vez, la RCEP decidió evitar.

Las potencias medias pueden encontrar en el RCEP un camino para reducir riesgos e incertidumbres en el comercio internacional, cuando ni la liberalización ni las normas globales están aseguradas por la OMC, y la globalización no ha dejado de evolucionar pese a la pandemia.

A la vez, muchos países comprometidos con el desarrollo del comercio, para sustentar sus propias economías y sistemas políticos, tienen en asociaciones como la RCEP un espacio en el que coordinar sus intereses y fortalecer el respeto a unas normas que los protejan de los vaivenes de las grandes potencias.

La RCEP recién inicia su camino y las dimensiones involucradas hacen pensar que tiene muchas posibilidades de avanzar en sus objetivos económicos y comerciales, pero para poder activarse se limitó a acuerdos muy básicos que sólo consolidan relaciones preexistentes entre muchos de los países del Asia-Pacífico.

Según el economista Peter Drysdale, la RCEP no es un acuerdo más de libre comercio e inversión: “Incorpora una importante agenda de cooperación, un elemento esencial para crear capacidad de reforma económica y reforzar mutuamente el desarrollo regional en el tiempo. Su agenda de cooperación tiene una recompensa política y de seguridad que ayudará a mejorar las tensiones regionales y a gestionar las relaciones con las potencias más grandes, como China, Japón y, tal vez, la India”.

¿Cuál es su importancia geopolítica?

La idea del RCEP nació en 2012 y fue vista como una forma de China, el mayor importador y exportador de la región, de contrarrestar la influencia que Estados Unidos estaba tomando en Asia-Pacífico bajo el gobierno de Barack Obama.

Obama había promovido el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership o TPP), del que formaban parte México, Chile y Perú, y no China.

El interés en el RCEP creció cuando Trump retiró del TPP en 2017 a su país, que era el arquitecto del acuerdo y cuya economía abarcaba dos terceras partes de la del bloque.

Image

De hecho, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y que Trump haya privilegiado el "Estados Unidos primero" y acabado con la idea de Obama de mirar más hacia Asia ha servido para impulsar y completar RCEP, que es visto como la oportunidad de Pekín de establecer la agenda comercial regional en ausencia de Washington.

Como fuente clave de importaciones y principal destino de exportaciones para la mayoría de miembros del RCEP, China parece ser el principal beneficiado y está bien posicionado para influir en las normas comerciales y expandir su influencia en Asia-Pacífico, algo que Obama quería prevenir.

¿Cambiará algo la presidencia de Biden?

El comercio internacional estuvo mucho menos en la agenda en esta campaña presidencial y Biden ha dicho relativamente poco sobre si su política comercial cambiará significativamente ni sobre si reconsiderará entrar en el TPP.

Biden apuesta por regresar a una política de multilateralismo, como Obama, pero es prematuro hablar de acuerdos comerciales dados los enormes retos que enfrenta a nivel interno.

Y se arriesga a que sea percibido como algo que perjudica a los sindicatos que le ayudaron a conseguir el triunfo en los estados del cinturón industrial.

Se espera que sus prioridades comerciales se centren en trabajar con aliados para presionar a China y forzar cambios en la Organización Mundial de Comercio.

Regresar a lo que era el TPP podría no ocurrir a corto plazo.

Los sindicatos y progresistas que respaldaron la elección de Biden se han mostrado escépticos sobre los acuerdos de libre comercio y representantes de estos grupos están presentes en su equipo de transición. Es posible que defiendan ciertas protecciones a industrias vulnerables como el acero y el aluminio.

Si Biden decide volver a reconectar con Asia-Pacífico, podría actuar como contrabalance de China.

¿Cómo afecta el RCEP a América Latina?

El comercio bilateral entre Asia y América Latina ha crecido de forma continua en las últimas décadas, pero la integración entre ambas regiones tiene mucho margen de mejora.

"A corto plazo, el RCEP puede causar algún desvío comercial, limitar el crecimiento en el comercio entre América Latina y Asia", dice a BBC Mundo Jack Caporal, experto en comercio del Center for Strategic & International Studies (CSIS), con sede en Washington.

"Sin embargo las normas comunes harán más fácil para las compañías de América Latina con presencia en Asia hacer negocios allí", afirma Caporal.

"Una cuestión importante para los países de América Latina es si persiguen la integración con Asia individualmente o de forma conjunta como a través de la alianza del Pacífico (TPP) o Mercosur", agrega.

"Desde que el comercio entre América Latina y China explotó en los años 2000, liderado casi en exclusiva por el rápido crecimiento de China y su necesidad de materias primas, los países de la región han buscado una mayor integración con Asia en general, no sólo con China sino en particular con Japón Corea del Sur e India", dice a BBC Mundo Cynthia Arnson, experta del Wilson Center en las relaciones entre ambas regiones.

Arnson afirma que ese era el espíritu del TPP, ahora diezmado sin Estados Unidos.

"A menos que el gobierno de Biden regrese al TPP, los países de América Latina se verán atraídos a la mayor cuota de mercado en Asia que ahora está representada por el RCEP", agrega.

Nicolás Albertoni, profesor de la Universidad Católica del Uruguay e investigador asociado del Laboratorio de Política Internacional y Seguridad de University of Southern California, cree que es una "desventaja" para los países que no forman parte de este tipo de megaacuerdos.

"Es clave que los países de América Latina (principalmente del Cono Sur) que no son parte vayan a tocar la puerta y pidan ser parte de estos acuerdos", le dice a BBC Mundo.

"Poco ambicioso"

Aunque el RCEP fue una iniciativa de los diez países de la Asean, muchos la consideran una alternativa respaldada por China al TPP, una propuesta de acuerdo que excluye a China pero incluye a muchos países asiáticos.

Doce naciones, entre ellas Chile, México y Perú, firmaron el TPP en 2016 antes de que Trump retirara a su país del acuerdo en 2017.

Sin Estados Unidos, el resto de países firmó el CPTPP.

Aunque incluye a menos países, el CPTPP reduce aún más los aranceles que el RCEP e incluye provisiones sobre empleo y medio ambiente.

El ex primer ministro de Australia Malcolm Turnbull criticó el nuevo acuerdo por anticuado.

"Habrá bombos y platillos por la firma y la entrada en vigor del RCEP, pero es un acuerdo comercial poco ambicioso, no deberíamos engañarnos", dijo Turnbull, que firmó en nombre de su país el TPP.

Activistas temen la falta de provisiones para proteger a los trabajadores y el medio ambiente y que perjudique a granjeros y negocios pequeños en un momento en el que ya están sufriendo por la pandemia.

Diferencias a un lado

En lo positivo, el RCEP une a países que a menudo han mantenido relaciones espinosas, como es el caso de China y Japón.

Tanto Australia como China se suman al acuerdo a pesar de los reportes de que China podría boicotear algunas importaciones de Australia por diferencias políticas.

"Uno puede cooperar con alguien o simplemente odiarlo, como pasa con las personas. El RCEP ha hecho un trabajo impresionante en separarse de otras disputas", dice Elms.

Extractado por ACERCANDO NACIONES


Compartir nota

Temas Relacionados

Tal vez te interese leer