Opinión
El día más argentino: Messi, los clubes de barrio y la diplomacia deportiva
Patricia Karina Pitaluga cumpleaños de Messi para contar una historia de familia, clubes de barrio y deporte como herramienta de transformación social.

Hay fechas que concentran algo más que aniversarios. El 24 de junio es una de ellas. Hoy cumple 39 años Lionel Messi, en pleno Mundial y en busca de su segundo título, y comparte fecha de nacimiento con Juan Román Riquelme (casualmente el ídolo de Messi) y con Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón de Fórmula 1. Es también el día en que Carlos Gardel dejó el mundo y el día en que Rodrigo Bueno, el Potro, se fue demasiado pronto.
No es casualidad que los argentinos llamemos al 24 de junio “el día más argentino”.
Pero este año, el 24 llega precedido por otra fecha que me toca muy adentro: el 22 de junio fue mi cumpleaños. Y lejos de celebrarlo pensando solo en mí, lo viví como un momento de reconocimiento. Un homenaje a mi abuelo, que recorría los barrios y los pueblos de Argentina rescatando a niños y niñas sin futuro aparente, sin esperanza, y les enseñaba boxeo. Les mostraba que había algo más por lo que luchar: un sueño, un propósito. Que podían salir de esa situación y cambiar su vida y la de sus familias.

A esas mamás, abuelas y tías que nos acompañaron en los clubes de Villa Madero, Villa Lugano y José C. Paz: las que hacían empanadas, cosían la ropa para competir y organizaban bingos solidarios para recaudar fondos, para que los chicos y chicas pudieran viajar a una competencia o simplemente terminar de pintar las canchas del club. Hombres y mujeres que hacían cada uno lo que más les gustaba para contribuir, para ver feliz a ese sobrino, a ese nieto, a ese vecino. Una solidaridad natural, local, que no esperaba al gobierno de turno para actuar.
Ahí no entraba la droga ni ninguna otra cosa. Entraba el amor en acción, a través de un deporte, del folclore, del tango, de las bochas. Había comunidad. Un tejido social fuerte que se veía y se sentía en el barrio, en el club, en cada rincón donde alguien decidía quedarse y construir junto a otros.
Esa es la raíz de todo lo que hacemos.
El caso de Lionel Messi nos interpela desde otro lugar. Su familia tomó una decisión difícil y valiente: viajar a España para que ese niño pudiera acceder al tratamiento que necesitaba y tener una oportunidad real. Lo lograron. Y el resto es historia: Barcelona primero, Miami después. Donde Messi va, genera valor. Una cadena de valor impresionante que demuestra, con creces, el poder transformador del deporte cuando una familia cree, se une y busca juntos una solución.
El talento en Argentina sobra. Lo que a veces falta es la red que lo sostenga, la política que no cambie con cada gobierno, el ecosistema que convierta ese talento en oportunidad real.
Por Patricia Karina Pitaluga
Presidenta Acercando Naciones /CEO Diplomacia Deportiva

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