Opinión
Suicidio, de Eso no se habla
Reflexiones en torno a la depresión y al suicidio.

Reflexiones en torno a la depresión y al suicidio.
Quizás muchos piensen (y hasta quien esto escribe dudó) de tocar este tema frente a las Fiestas de Fin de Año-
Cuando todos buscamos, ya sea por necesidad de aventar los días oscuros que vivimos o el miedo de volver a vivirlos, quizás solo por "careta" pero se busca celebrar, ponerse alegre con un poquitin de estímulo y prepararse para lo que viene, que algunos intuyen no será una rosa sin espinas.
Pero en estas Fiestas tan alegres es cuando se registra una súbita alza en la depresión y en el trágico suicidio.
Y si estas palabras sirven para salvar una vida, aunque sea una sola, bien vale la pena ser objeto de crítica por romper el paradigma de las "Felices Fiestas"— Jorge E. Tuero
El suicidio NO es un simple acto de la voluntad de la persona que elige cobarde y egoístamente escapar de una situación problemática quitándose la vida, o buscar llamar la atención. No, no siempre es así, si es que alguna vez realmente lo es.

Por M. Bygarou
Eso es lo que se creía con frecuencia cuando yo era chico, y en algunos casos también hoy. Por eso el suicidio era ocultado, silenciado en la familia, porque se sentía como una vergüenza, al igual que la depresión, que la locura… de eso no se hablaba. Ante el temor emerge el niño interior y sus formas de resolver: Si no lo veo no existe.
Lejos de ayudar a quien lo padecía se lo sepultaba bajo el prejuicio y el silencio, se lo escondía; sucede que tememos a lo que no conocemos, y a menudo atacamos defensivamente sin razón.
Detrás del suicidio siempre hay una profunda depresión, o bien una psicopatología que deja a la persona en un estado de completa desesperación e incapacitada para pensar con claridad. Las herramientas que servían de defensa, de sostén, esa estructura que protegía al ser interior, a la mente, colapsan, desaparecen.
Una persona con pensamientos suicidas es un alma rota, y necesita compasión, comprensión, amor, y tratamiento urgente.
Nadie quiere realmente morir. A veces es un desesperado pedido de ayuda, otras veces sólo un intento por terminar el terrible dolor que se siente; pero si las cosas andan bien nadie quiere morir.
No es natural y No es racional. No se piensa con claridad cuando alguien está en ese estado, las cuentas dejan de ser lógicas. Cuando uno está deprimido no funciona bien ni química, ni emocionalmente. Los proyectos se cancelan, el futuro desaparece y el presente se vuelve tan oscuro que ni en el espejo uno se encuentra.
Una persona que pierde el proyecto, ya está muriendo.
La depresión y el suicidio son reales, no es un chamuyo, no es un capricho de la persona, no es manipulación. Y Mientras continúa siendo un tema tabú, mientras se siga esquivando el asunto en las familias, en las instituciones, mientras se siga silenciando el dolor extremo de las personas porque no queremos que nos duela a nosotros, 800.000 personas mueren al año por suicidio (OMS). Por lo menos una persona cada 40 segundos. Y de cada uno que muere por suicidio, hay 20 que lo intentan, es decir que más o menos cada 2 o 3 segundos alguien lo intenta y de esos 20, 1 lo logra.
Entender el problema, ser empáticos y arremangarnos para ayudar al otro es lo que va a salvar a muchas personas de este terrible mal.
Vivimos en la época de la depresión, del estrés, del individualismo salvaje, del sálvese quien pueda y quien no pueda que perezca. El mundo está dañado.
La mejor prevención a la depresión y al suicidio es la consciencia.
Como dije; nadie quiere realmente morir. Si aparecen los pensamientos suicidas es porque hay una insoportable desesperación que necesita ser tratada sin demoras: Los diques se están rompiendo, no hay tiempo que perder.
¿Cuál sería la mejor manera de ayudar?
En principio, a una persona con depresión y con pensamientos sobre hacerse daño, no juzgarla, no enojarse, no evadir el problema, tapándolo o silenciándolo: Imaginemos que si a nosotros nos angustia, cuánta angustia debe estar atravesando la persona. Ponerse al lado de la persona. A veces ni las palabras hacen falta, la sola presencia ayuda, el abrazo simple y sincero sana, alivia, rescata. Aprender a escuchar, a ser completamente desinteresados.
Entendamos la depresión no es una simple tristeza. Una persona deprimida tiene un dolor tan grande, una presión interna tan fuerte, que colapsa, se quiebra, se pierde dentro de su propia oscuridad. Y jamás podemos nosotros medir el peso que el otro está sintiendo con nuestros parámetros, con nuestra lógica, porque estamos hechos de historia y todas las historias son distintas aunque se hayan vivido bajo el mismo techo. La experiencia es intransferible y cada dolor merece ser escuchado como tal.
La persona con depresión se siente tan ahogada y apesadumbrada que el dolor emocional se vuelve dolor físico. Duele la garganta por la angustia que aprieta, duele el estómago por el vacío en el corazón, la cabeza a veces parece que va a explotar, los huesos de todo el cuerpo duelen. Hasta la piel duele y se siente extraña, como si uno estuviera atrapado dentro de su propio cuerpo.
Ya ni palabras salen, ni siquiera llanto, todo se agotó. Ante tal sufrimiento extremo a menudo la persona solo desea que se detenga todo, que ya termine de una vez. El dolor es insoportable a veces y todos tenemos un punto de quiebre.
Es a través del verdadero amor que trae comprensión, que trae compasión, solidaridad, lo que salva al otro en esta situación.
Le puede pasar a cualquiera. Nunca sabes cómo vas a reaccionar realmente ante una situación de extremo dolor, pero se puede prevenir hablando del tema, aprendiendo cómo funcionamos los seres humanos ante el dolor y cómo funciona cada uno en particular, aprender a manejar el sufrimiento, la frustración, la desilusión, y qué se puede hacer antes, durante y después para ayudarnos y ayudar.
La ayuda profesional junto con la contención familiar es importantísima, clave.
Y si sufriste una pérdida por suicidio, jamás sientas vergüenza, no permitas que el dolor te ahogue. Vos también necesitas ayuda, se puede seguir, se puede salir, y la mejor manera de honrar a los que se nos adelantaron es tratar de vivir la vida lo mejor posible, disfrutarla a full. No postergues el pedido de ayuda un minuto más. Pedí ayuda mientras podés.
El 10 de Octubre fue el Día Mundial de la SALUD MENTAL. Un poco una excusa para hablar del tema, para recordar y hacer prevención, así que está muy bien recordar con ese fin.
Hay momentos en la vida que uno se siente en una tormenta eterna, que pasan todas las cosas malas juntas, una detrás de la otra. Y es verdad, hay situaciones que duran años, que nos pasan y no quisiéramos haber vivido jamás. Y que no pudimos ni podemos evitar. Lo que sí podemos hacer es luchar para sobrevivir, encontrar sentido a través del sinsentido. Abrir un hueco en la desesperanza para volver a ver el día.
Aunque la noche no parezca tener fin, un día el sol vuelve a salir.
No sé lo que estás viviendo, no puedo comparar tu dolor con el mío, pero sé que si nos ayudamos tenemos más probabilidad de salir adelante. Solo porque algunos me ayudaron salí adelante y hoy estoy acá.
Pedí ayuda.
Cortesía de CordialmentePXG para con ACERCANDO NACIONES
Por M. Bygarou
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