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Opinión

Perú, semanas de protestas y violencia


La 'bolivianización' de Perú: 5 cosas que debes saber sobre las violentas protestas que sacuden al país sudamericano

Semanas de protestas han culminado con la llegada de miles de personas a la capital en medio de violentos enfrentamientos y batallas campales con la policía, mientras se ponen de manifiesto las profundas divisiones existentes en el país, alentadas por una confluencia de factores internos y agitadores externos.

Perú está sumido en una crisis política y civil.

Por Eduardo Gamarra

Semanas de protestas han culminado con la llegada de miles de personas a la capital en medio de violentos enfrentamientos y batallas campales con la policía.

Desencadenadas por la reciente destitución del exlíder Pedro Castillo, las protestas han puesto de manifiesto las profundas divisiones existentes en el país y están siendo alentadas por una confluencia de factores internos y agitadores externos.

¿Qué desencadenó las protestas en Perú?

El detonante inmediato fueron los acontecimientos del 7 de diciembre de 2022, cuando el ahora destituido presidente Castillo se embarcó en lo que se ha descrito como un intento de golpe de Estado.

Pero si fue un "golpe" está sujeto a debate. Los partidarios de Castillo dicen que estaba intentando evitar otro tipo de golpe, instigado por el Congreso.

Castillo -un antiguo profesor indígena de izquierdas del sur del país- intentó impedir que el Congreso lo destituyera por corrupción y traición a la patria.

Pidió a los militares que le apoyaran, y su intención era formar una asamblea constituyente para reformar la Constitución del país.

Pero su plan no funcionó. Los militares rechazaron la estratagema de Castillo, y el Congreso siguió adelante con su votación de destitución, apartándole del poder.


Los acontecimientos de ese día desencadenaron las protestas que han ido cobrando fuerza en las semanas posteriores.

Pero aunque los acontecimientos del 7 de diciembre fueron el detonante inmediato, es importante comprender que esta crisis se gestó hace mucho tiempo.

¿Cuál es el trasfondo más amplio de la crisis política?

La crisis tiene sus raíces en la naturaleza del sistema político peruano.

En parte, por diseño, la constitución del país, que fue adoptada en 1993 pero modificada una docena de veces desde entonces, crea ambigüedad en cuanto a quién tiene el mayor poder: el presidente o el Congreso.

La Constitución otorga al Congreso un enorme margen para limitar el poder ejecutivo, incluida la destitución mediante juicio político.

La idea era servir de baluarte contra los excesos de presidentes de mentalidad autoritaria.

Pero, en realidad, fomenta la inestabilidad y la debilidad del Ejecutivo.

La Constitución está redactada de forma tan ambigua que también da margen de maniobra a los presidentes que quieren cerrar el Congreso, como intentó sin éxito Castillo.

Mientras tanto, en Perú se ha desmantelado el antiguo sistema de partidos políticos.

Partidos antaño poderosos ya no existen o luchan por conseguir apoyo. Como resultado, el sistema de partidos del país se ha fracturado: más de una docena de partidos están representados en el Congreso, lo que dificulta que un solo líder o partido consiga la mayoría.

En resumen, resulta difícil gobernar cuando no se tiene una base legislativa para hacerlo. Por ejemplo, Castillo solo contaba con el apoyo de 15 miembros de su propio partido en la asamblea de 130 escaños.

Además, el país está profundamente polarizado y dividido en varios frentes: étnico, racial, económico y, como han demostrado las protestas, regional.

¿Quién protesta en Perú y cuál es la magnitud del movimiento?

En primer lugar, son partidarios de Castillo.

Aunque no tenía una base de poder real en la capital del país, Lima, Castillo -como primer presidente rural real que ha tenido el país- contaba con un apoyo significativo en el sur.

Las protestas se han concentrado en torno a la ciudad de Puno, pero el apoyo ha llegado de todo el altiplano andino del sur de Perú.

En la zona predominan el quechua y el aimara, los dos principales grupos indígenas del sur peruano. Los quechuas y aimaras peruanos son "primos hermanos" de los mismos grupos al otro lado de la frontera, en Bolivia. Y esto es importante en el contexto de las protestas actuales.

Evo Morales, expresidente de Bolivia, lleva mucho tiempo hablando de "runasur", el concepto de unir a los pueblos indígenas de toda la región andina.

El gobierno peruano ha culpado a Morales de provocar las protestas y ahora se le ha prohibido la entrada en Perú. Sin duda, grupos bolivianos han estado en el sur de Perú movilizando al movimiento y algunos han sido detenidos.

Pero lo que realmente se está viendo es una "bolivianización" del movimiento de protesta en Perú.

Las tácticas del movimiento de protesta en Perú son similares a las de las fuerzas detrás de los disturbios pro-Morales en Bolivia, tanto en 2003 como en 2019 -los bloqueos de carreteras, la violencia contra la policía que ha visto al menos un oficial muerto y otros heridos.

Esto no excusa en absoluto la brutal respuesta de la policía, que ha causado la muerte de más de 50 manifestantes.

Pero incluso en el tratamiento de estas muertes se ven ecos de Bolivia. Al igual que en Bolivia, los manifestantes califican la violencia de las autoridades contra las manifestaciones de "genocidio", afirmando que la policía ataca a los grupos indígenas por ser quienes son.

En mi opinión, esto es incorrecto. Es evidente que la policía está haciendo un uso excesivo de la fuerza, pero los propios agentes implicados son, en muchos casos, indígenas.

¿Cuáles son las reivindicaciones de los manifestantes?

En primer lugar, pretenden obligar al gobierno de Lima a que acepte la celebración de una asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución.

También intentan forzar la dimisión de la mujer que sustituyó a Castillo, Dina Boluarte.

Creo que es un objetivo alcanzable. Boluarte sufre muchos de los mismos problemas que su predecesor: tiene poco apoyo real en el Congreso y ningún apoyo en las calles. Además, al no haber sido elegida, carece de legitimidad democrática a los ojos de muchos.

La presidenta Boluarte ha dicho que no dimitirá. Está estudiando la posibilidad de convocar elecciones anticipadas, pero hay pocas posibilidades de que acepte una asamblea constituyente en este momento.

En cuanto al modo en que este movimiento hará avanzar el concepto de runasur regional, es difícil de juzgar. Ciertamente, la situación peruana ya no es sólo una cuestión peruana, sino que implica a Bolivia, y la protesta cuenta con el apoyo de la izquierda latinoamericana.

Pero es difícil decir hasta qué punto el movimiento de protesta cuenta con apoyo dentro de Perú, dado lo dividido que está el país. Desde luego, no cuenta con el respaldo de las zonas urbanas del norte del país.

Extractado por ACERCANDO NACIONES de Univisión


Por Eduardo Gamarra


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jueves 02 de febrero de 2023

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