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Mugabe ganó la presidencia de Zimbabwe y además una batalla política

Por Antonio Paneque Brizuela * La Habana.- Investido el 22 de agosto por séptima vez como presidente de Zimbabwe tras triunfar en los comicios del 31 de julio último, Robert Mugabe ganó también una batalla política subyacente en estos comicios dentro y fuera del país. El veterano líder ganó en toda la línea esa cruzada […]


viernes, 23 de agosto de 2013
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Por Antonio Paneque Brizuela *

La Habana.- Investido el 22 de agosto por séptima vez como presidente de Zimbabwe tras triunfar en los comicios del 31 de julio último, Robert Mugabe ganó también una batalla política subyacente en estos comicios dentro y fuera del país.

El veterano líder ganó en toda la línea esa cruzada que lo enfrentó a fuertes intereses económicos y de todo tipo, muchos de cuyos líderes descartaban su eventual triunfo en los comicios.

La campaña de Mugabe y su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (Zanu-FP) y su victoria en estas elecciones fortalecieron también la imagen del veterano estadista y avalaron su condición de líder histórico.

El voto en su favor del 61 por ciento de los tres millones 400 mil electores fue el primer paso legitimador para quien ha sido uno de los factores decisivos del proceso posterior a la independencia en 1980, que lo situó entonces como primer ministro.

By Antonio Paneque Brizuela *

Havana.- Invested on August 22 for the seventh time as president of Zimbabwe after winning the elections of July 31 last, Robert Mugabe won also a political battle behind these elections inside and outside the country.

The veteran leader won all along the line that you cross faced tough economic interests of all kinds, many of whose leaders dismissed his eventual triumph in the elections.

The campaign for Mugabe and his party, the Zimbabwe African National Union-Patriotic Front (Zanu-PF) and his victory in these elections strengthened the image of the elder statesman and its leadership endorsed history.

The vote in favor of 61 percent of the three million 400 thousand voters legitimizing was the first step for anyone who has been one of the decisive factors of the process after independence in 1980, which placed him then as prime minister.

Mugabe tuvo que afrontar un valladar de asechanzas internas y externas, concretadas al final en una demanda opositora que demoró la investidura presidencial, fue rechazada por el Tribunal Supremo y acabó retirada por sus propios autores.

Morgan Tsvangirai y su Movimiento Cambio Democrático, quien siguió al presidente con el 33,94 por ciento de los votos, fue el principal candidato opositor y también un fuerte adversario que luchó para imponerse.

Pero la transparencia de esos comicios fue no solo refrendada por ese principal actor que es el electorado, sino también por la mayoría de los países africanos y organismos internacionales como la ONU, con excepción de los tradicionales enemigos del país.

ENEMIGO DETRÁS DE TSVANGIRAI

La epopeya post electoral enfrentada por Mugabe y sus partidarios fue tan intensa como la de antes y durante el proceso, solo que estas últimas resultaron más largas y plagadas de incertidumbre por las constantes maniobras de la oposición.

Un factor decisivo durante las tres etapas de ese proceso fue la persistente estrategia discrepante de Tsvangirai, integrante hasta ahora junto a Mugabe de una Coalición de Reconciliación Nacional, para quien las elecciones nunca fueron fueron buenas.

El candidato y primer ministro, quien en 2008 ganó la primera vuelta de las elecciones y tuvo que retirarse ante una cruenta movilización popular, cuestionó el proceso comicial y afirmó que hubo "fraude" incluso desde sus preparativos.

Tsvangirai, quien contendía por tercera vez con Mugabe en unos comicios, junto a otros dos candidatos que pasaron sin penas ni glorias, presentó su impugnación al Tribunal Supremo y recibió de este la respuesta de que su rival fue reelegido debidamente.

El líder opositor y su Movimiento Cambio Democrático siguieron los mismos esquemas de descrédito de los últimos tiempos, basados por lo general en el tiempo en el cargo de Mugabe, de 89 años y 33 en el poder durante cinco períodos presidenciales.

La derrota de Tsvangirai, cuyo Cambio Democrático tenía mayoría parlamentaria desde 2008, no pudo ser más completa, pues Zanu-PF del veterano presidente obtuvo también 150 escaños (más de dos tercios) del total de 210 que integran el Legislativo.

Experimentado político y hombre de mundo, Mugabe no se guió, sin embargo, por las apariencias y describió con exactitud a Occidente al verdadero detractor del proceso electoral en que resultó electo y en general del país.

"El enemigo es quien está detrás de Tsvangirai, es decir, los británicos y sus aliados, aquellos a quienes derribamos", declaró en su primera comparecencia pública después de los comicios.

"Son personas muy raras -añadió. Incluso si toda Africa dice que (las elecciones) estuvieron bien, ellos dicen que no fueron libres. ¿Y desde dónde están hablando? Desde Londres, Washington y Ottawa".

ORGANISMOS Y GOBIERNOS AVALAN COMICIOS

La victoria de Mugabe en los comicios colocó en puntos extremos a los actores internos del proceso y dividió a los externos entre el apoyo de la ONU a ese proceso y el previsible cuestionamiento de Occidente.

Potencias mundiales como China y Rusia apoyaron los resultados electorales, frente al cuestionamento de la Unión Europea y de los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

La Unión Africana (UA), la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) y el Mercado Común de África Oriental y Austral se sumaron a los que reconocen "la forma libre, pacífica y justa de estos sufragios presidenciales, legislativos y de concejales".

En lo que fue interpretado de modo muy especial para los intereses de Harare, los presidentes de Sudáfrica, Jacob Zuma, y de Venezuela, Nicolás Maduro, felicitaron a su homólogo zimbabwense por su reelección.

El jefe de gobierno de la primera economía africana y mayor potencia regional transmitió su "sincera enhorabuena" al presidente del país vecino y definió a los comicios como "exitosos".

Zuma, cuyo país es de interés estratégico para Zimbabwe también por ser líder en la SADC, calificó las relaciones bilaterales de "fuertes, sólidas y cordiales", y agregó que Sudáfrica está preparada para seguir como socio del vecino estado.

Venezuela, estado también relevante por su peso específico en las Américas, transmitió a Harare en palabras de Maduro su anuencia por la celebración ordenada de los comicios y recordó sus propósitos de cooperación y complementariedad con Zimbabwe.

Un elemento interesante respecto a la reacción de los estados occidentales es que, fueran cuales fueran los resultados que esperaban de los comicios, siempre se abstuvieron de anunciar cambios en las pesadas sanciones impuestas al estado austral.

Tal vez hubo una particular sabiduría en el gobierno de Zimbabwe, cuyo nombre era Rhodesia del Sur hasta que alcanzó en 1980 su independencia del dominio británico, cuando prohibió a los gobiernos de esos países enviar observadores a sus elecciones.

Estado de economía agrícola (maíz, mijo, algodón, azúcar, café, trigo, tabaco y cacahuetes) y minera (oro, amianto, cromo, platino, diamantes, cobre, mica, hierro, bauxita y níquel), su población tendrá que seguir afrontando esas presiones externas.

Azotado por escaseces, hiperinflación y enfermedades aunque con tendencia a la recuperación, Zimbabwe tiene que emplear su soberanía en explotar las riquezas de sus 390 mil kilómetros cuadrados y el esfuerzo de sus más de 12 millones de habitantes.

*Periodista de la redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.Mugabe had to face a fence of internal and external snares, concretized at the end in a lawsuit that delayed opposition presidential inauguration, was rejected by the Supreme Court and eventually withdrawn by their authors.

Morgan Tsvangirai and his Movement for Democratic Change, who followed President with 33.94 percent of the votes, was the main opposition candidate and a strong opponent who struggled to impose themselves.

But the transparency of these elections was not only endorsed by the main actor is the electorate, but also by most African countries and international organizations like the UN, except for the traditional enemies of the country.

BEHIND ENEMY TSVANGIRAI

The post-election saga faced by Mugabe and his supporters was as intense as it was before and during the process, only the latter were longer and uncertainty plagued by constant opposition maneuvers.

A decisive factor for the three stages of this process was the persistent strategy Tsvangirai dissenting, integral to date with Mugabe National Reconciliation Coalition, for which elections were never were good.

The candidate and prime minister, who in 2008 won the first round of the elections and had to retire to a bloody popular mobilization, questioned the electoral process and said that there was "fraud" even from his preparations.

Tsvangirai, who contended for the third time with Mugabe in elections, with two other candidates who passed without pain or glory, filed its appeal to the Supreme Court and received the reply that this rival was duly re-elected.

Opposition leader and his Movement for Democratic Change followed the same patterns of disrepute of late, usually based on the time in office of Mugabe, 89 and 33 in power for five presidential terms.

Tsvangirai's defeat, which had Democratic Change parliamentary majority since 2008, could not be more complete, as Zanu-PF chairman veteran also won 150 seats (over two thirds) of the total 210 members of the legislature.

Seasoned politician and man of the world, Mugabe was not guided, however, by appearances and accurately described the true detractor West electoral process that was elected and the country in general.

"The enemy is whoever is behind Tsvangirai, ie the British and their allies, those who tear down," he said in his first public appearance after the election.

"They are very rare, 'he added. Even if all Africa says it (the election) were well, they say they were not free.' And from where are you talking about? From London, Washington and Ottawa".

GUARANTEE AGENCIES AND GOVERNMENT ELECTIONS

Mugabe's victory in the elections endpoints placed in the internal actors of the process and external divided between the UN support to the process and the expected challenge of the West.

World powers such as China and Russia supported the election results against cuestionamento European Union and the governments of the United States, United Kingdom and Australia.

The African Union (AU), the Southern African Development Community (SADC) and the Common Market of Eastern and Southern Africa joined in recognizing "the free form, these peaceful and fair presidential vote, legislative and councilors" .

In what was interpreted in a special way to the interests of Harare, the presidents of South Africa, Jacob Zuma, and Venezuela, Nicolas Maduro, congratulated Zimbabwean counterpart for his reelection.

The mayor of the first African economy and greater regional power conveyed his "heartfelt congratulations" to the president of the neighboring country and defined the election as "successful".

Zuma, whose country is of strategic interest to Zimbabwe as well as a leader in the SADC, bilateral relations called "strong, solid and friendly", adding that South Africa is prepared to continue as a partner of the neighboring state.

Venezuela, state also relevant for their specific weight in the Americas, conveyed to Harare in words Maduro its consent for orderly conduct of the elections and recalled its cooperation and complementarity purposes Zimbabwe.

An interesting element about the reaction of the western states is that, whatever the expected results of the elections, always refrained from announcing changes in the heavy sanctions imposed on southern state.

Maybe there was a special wisdom in the government of Zimbabwe, whose name was Southern Rhodesia in 1980 until it reached its independence from British rule, when it banned the governments of those countries to send observers to their elections.

State agricultural economy (maize, millet, cotton, sugar, coffee, wheat, and peanuts snuff) and mining (gold, asbestos, chromium, platinum, diamonds, copper, mica, iron, bauxite and nickel), the population will have to follow facing these pressures.

Whipped by shortages, hyperinflation and diseases although recovery trend, Zimbabwe has to use its sovereignty to exploit the riches of its 390 thousand square kilometers and the efforts of more than 12 million inhabitants.

* Journalist of writing Africa and Middle East Prensa Latina.


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