Opinión
El verdadero motivo por el que la mayoría de los proyectos de software fracasan (y no es la tecnología)
Llevo más de una década liderando y ejecutando proyectos de software y productos digitales. En todo este tiempo, y en particular en los últimos años, he visto un patrón repetirse hasta el cansancio: los problemas más costosos y complejos no son técnicos. Son humanos.

Llevo más de una década liderando y ejecutando proyectos de software y productos digitales.
En todo este tiempo, y en particular en los últimos años, he visto un patrón repetirse hasta el cansancio: los problemas más costosos y complejos no son técnicos. Son humanos.
No es solo mi experiencia: los datos globales lo confirman.
El Standish CHAOS Report señala que solo el 31% de los proyectos de software cumplen tiempo, presupuesto y alcance. Un 50% se entregan con retrasos o sobrecostos, y el 19% se cancelan antes de terminar. McKinsey y BCG estiman que entre el 66% y el 70% de las iniciativas de transformación digital no alcanzan sus objetivos.
Traducido: dos de cada tres proyectos fallan de alguna manera.
Lo que vi en el terreno
En los proyectos más desafiantes que he acompañado, los obstáculos técnicos —cuando aparecen— suelen ser los más fáciles de resolver.
Lo que realmente detona retrasos, sobrecostos o fracasos es:
- Objetivos y alcance difusos: proyectos sin roadmap formal, con definiciones cambiantes que obligan a rehacer trabajo ya hecho.
- Liderazgo ausente o parcial: founders o sponsors que no participan activamente y toman decisiones tarde.
- Equipos mal configurados: roles clave en manos de perfiles junior sin acompañamiento, o rotación que rompe la continuidad.
- Procesos inexistentes o débiles: sin discovery serio, sin documentación clara, con handoffs improvisados.
Estas dinámicas son las mismas que hicieron tambalear o hundieron proyectos multimillonarios como Healthcare.gov en EE.UU., la Digital Media Initiative de la BBC o el fallido rediseño de Marks & Spencer.
Lo que nos enseña Peopleware
Tom DeMarco y Timothy Lister, en Peopleware, fueron contundentes: “El mayor problema de la productividad no es técnico, es humano”.
Su investigación mostró algo que sigue vigente hoy: los proyectos fallan más por cómo trabajamos que por lo que construimos.
Y esto se traduce en patrones muy concretos:
- Interrupciones constantes que destruyen el trabajo profundo necesario para resolver problemas complejos.
- Optimismo irreal al planificar, sin margen para la incertidumbre que todo proyecto conlleva.
- Creencia equivocada de que “más personas” aceleran el trabajo, cuando muchas veces ocurre lo contrario.
- Cultura de miedo que desalienta la comunicación abierta y la resolución temprana de conflictos.
En contraste, los proyectos que prosperan suelen tener:
- Liderazgo presente y habilitador, que da dirección y protege al equipo del ruido externo.
- Objetivos claros y compartidos, definidos antes de escribir la primera línea de código.
- Equipos cohesionados con las habilidades correctas y bajo un contexto estable.
- Entornos diseñados para el foco, con menos urgencias artificiales y más tiempo para pensar.
Cómo lo vivimos en Blackbox Vision
En Blackbox Vision hemos visto este patrón en primera fila. Hemos acompañado a fundadores con ideas sólidas, un mercado validado y capital disponible… que sin embargo veían cómo su proyecto se desmoronaba por falta de visibilidad, prioridades cambiantes o una comunicación rota entre negocio y tecnología.
En más de una ocasión, nuestra intervención no fue para “arreglar código”, sino para reconstruir la arquitectura de trabajo:
- Alinear a todos con objetivos claros y compartidos.
- Establecer un plan realista que todos pudieran seguir.
- Ordenar los flujos de comunicación y de toma de decisiones.
- Recuperar la confianza y el foco del equipo técnico.
Cuando se corrigen las dinámicas humanas, el resto empieza a fluir. Incluso proyectos con retos técnicos enormes logran salir adelante; pero con cultura, liderazgo y procesos débiles, ni el stack más moderno ni el presupuesto más generoso evitan el naufragio.
La conclusión para quienes lideran proyectos
Si estás al frente de un producto digital, entendé esto:
- La tecnología rara vez es el cuello de botella.
- Lo que no se define al inicio se paga en dinero, tiempo y desgaste.
- Las decisiones incómodas —replantear objetivos, cambiar roles, frenar para redefinir— son las que evitan fracasos millonarios.
El éxito en software no se programa: se lidera.
Por Jonatan Salas
CEO & Co-Founder en BlackBox Vision
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