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Trigo. Dejar de comer harinas?
«Dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos pasteles debido al alto índice glucémico del trigo que se cultiva hoy en día. De este modo, estamos desarrollando una peligrosa resistencia a la insulina y, por ende, la diabetes está adquiriendo características de pandemia».

Dejar de comer trigo?
Por Belén Fernández
«Dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos pasteles debido al alto índice glucémico del trigo que se cultiva hoy en día. De este modo, estamos desarrollando una peligrosa resistencia a la insulina y, por ende, la diabetes está adquiriendo características de pandemia».
Así de contundente es el cardiólogo estadounidense, William Davis refiriéndose al perjuicio que causa el trigo en nuestra salud. Davis comenzó a recomendar a sus pacientes un cambio de dieta cuando observó que no había mejoría a pesar del tratamiento.
En tres meses la salud del 70% de los pacientes mejoró sustancialmente al eliminar el trigo de sus dietas, reducir el consumo de carbohidratos y aumentar el de vitamina D y yodo.

Algunos beneficios al dejar de comer trigo
Algunos perjuicios de ingerir trigo habitualmente
En origen, el trigo se consiguió a través de una hibridación de hierba salvaje y espelta y desde su creación ha sufrido muchas transformaciones para aumentar la productividad y mejorar la panificación.
El trigo original era diploide (dos conjuntos de 7 cromosomas=14 cromosomas) y ha ido mutando hasta llegar a ser dos clases de trigo (duro y blando) con 28 y 42 cromosomas respectivamente. Lo que le sucede a nuestro organismo es que no lo digiere porque las enzimas digestivas no reconocen este trigo mutado.
¿Por qué? Porque nuestro sistema no está diseñado para hacerlo en realidad. El trigo contiene gluten, una proteína compleja que para ser digerida necesita romperse, hacerse trocitos muchas veces. Además, contiene unos péptidos tóxicos demasiado grandes para ser absorbidos correctamente a través del intestino delgado.
Necesitaríamos un estómago parecido al de la vaca para poder digerirlo sin más y no contamos con enzimas suficientes para ello. (Eduardo Arranz, inmunólogo y presidente de la Sociedad Española de la Enfermedad Celíaca. William Davis, cardiólogo.)
El gluten, la gliadina y la glutenina, principales problemas del trigo actual
El gluten es una glucoproteína compuesta por una proteína unida a uno o varios glúcidos (azúcares), simples o compuestos. La palabra gluten proviene del latín y significa «cola, goma o materia viscosa de origen orgánico».
La gliadina y la glutenina, son los componentes principales del gluten y están presentes en el trigo y otros cereales, como el centeno, la cebada y la espelta. El gluten es muy utilizado a nivel industrial porque aporta al producto elasticidad, esponjamiento, solidez y hace que no se desmenuce al cortarlo.
Con la manipulación genética de los alimentos llevada a cabo masivamente desde los años 60, la proporción de gluten en el trigo ha cambiado de un 5% a un 50%.

La gliadina y la glutenina funcionan como anti-nutrientes inmunógenos, esto significa que son potenciales causantes de enfermedades autoinmunes.
Los cereales no están «preparados» para ser ingeridos como lo estarían las frutas. Estas proteínas actúan como una especie de «defensa» provocando en el cuerpo una respuesta inmunogénica (inmunogenicidad es la propiedad que permite a una sustancia inducir una respuesta inmune detectable) que produce la inflamación del sistema inmunológico.
La gliadina concretamente, causa alteraciones de permeabilidad del intestino (queda «como una manguera agujereada») que hacen que se escapen hacia la sangre sustancias perjudiciales para el organismo. (Alessio Fasano, director médico del Centro de Investigación Celíaca de la Universidad de Maryland, Loren Cordain PhD. Nutricionista.)
Efectos del gluten en el cuerpo humano
Alimentos que contienen gluten
Alimentos que pueden contener gluten
Efectos del gluten en el cuerpo humano

Para terminar, os dejo un ilustrativo extracto del libro de Dr. Davis: «Nos culpamos por vernos afectados por una antiestética barriga hecha de trigo (Wheat Belly en la versión original): demasiadas calorías, demasiado poco ejercicio, poca moderación. Pero es más acertado decir que el consejo que nos han dado de comer más «productos integrales sanos» nos ha privado de nuestro propio control sobre nuestro apetito y nuestros impulsos, convirtiéndonos en gordos y enfermos a pesar de todos nuestros esfuerzos y buenas intenciones. No es culpa tuya. Si resulta que tienes una protuberante e incómoda barriga de trigo que tratas sin éxito de introducir en los vaqueros del año pasado; asegurándole al médico que no has comido mal, pero que aún tienes sobrepeso y además estás cerca de la diabetes con un alto nivel en sangre de colesterol y azúcar; o si estás desesperadamente tratando de aceptar un par de humillantes senos masculinos, empieza a considerar decir adiós al trigo. Eliminado el trigo, eliminado el problema. ¿Qué tienes que perder excepto tu barriga de trigo, tus senos de hombre o tu trasero en forma de hogaza?»
Bibliografía
Fuente CONASI
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