Nacional

Saltos, río y selva

Benditas por naturaleza, las Cataratas del Iguazú imantan a los turistas y generan a su alrededor un gran fenómeno comercial. El Parque Nacional, pionero del movimiento de áreas protegidas, plantea, a la vez, interrogantes sobre el uso del patrimonio de río y selva.

Por Pablo Donadio Fotos de Pablo Donadio

Hay un momento en que los tesoros naturales comienzan a ponerse en riesgo (visual, simbólica y concretamente) hasta atentar contra sí mismos. Es curioso que el misionero ame la selva, la sienta su paisaje, su identidad, y conviva con un parque nacional colapsado de visitas e intereses contrapuestos de guardaparques y empresas. ¿Son las reglas que impone la fama internacional? ¿Sería justo achicar el cupo de ingreso, como hizo, por ejemplo, Machu Picchu? ¿Es posible mantener semejante estructura sin fondos privados?

Blessed by nature, the Iguazu Falls magnetize tourists and generated around a large shopping phenomenon. National Park , a pioneer of the movement of protected areas, raises at once questions about the use of heritage river and jungle.

By Pablo Donadio Photos of Pablo Donadio

There is a time when natural treasures start to get in (visual, symbolic and specifically ) threatening risk to themselves. Funny that loves the missionary jungle, feel the landscape , identity , and lives with a collapsed visits and interests of enterprises and national park rangers . Are the rules imposed international fame ? Is it fair to reduce the share of income , as did, for example , Machu Picchu ? Is it possible to maintain such a structure without private funds ?

CONSERVACION La RN12 remonta la provincia desde Posadas, y sube por el oeste bordeando el río Paraná, serpenteando en sus ondulaciones verdes y rojas, y mostrando a su paso los encantos del suelo misionero. Su tierra inspira respeto, y el placer de los ojos ante cada pueblito. Colinas alfombradas de yerba y té se alternan con franjas de monte salvaje y bosques de pino y eucaliptos. Las aguas, siempre presentes, recorren antojadizas la tierra colorada, dibujando saltos, arroyos y lagunas. Se suceden villas y poblados repletos de flores, arreglados como si se esperaran visitas de inmediato. También la entrada a los vestigios de las misiones jesuíticas de Santa Ana, Loreto y San Ignacio hablan de su historia, cuando la selva todo lodo minaba.

Los saltos de agua del Tabay –próximo a Jardín América– o el Santa Elena –en la ciudad de El Dorado– anticipan las lenguas doradas que el Iguazú muestra orgulloso al mundo. Varios kilómetros antes de llegar, comienzan a aparecer carteles anunciando la presencia de animales en la ruta, con un pedido expreso de bajar la velocidad. La invasión que significan las carreteras para el ecosistema selvático provoca unas 3000 muertes anuales de animales nativos como el coatí y el ciervo, y decesos aún más significativos de tapires y yaguaretés, en franco peligro de desaparición. Eso les ha valido el mote de Monumentos Naturales de la provincia, una de las tantas categorías para la conservación que conforman el sistema de Areas Protegidas en Misiones, involucrando jurisdicciones nacionales, provinciales, municipales, privadas y dependientes de diversas ONG. Hay además otra figura, la de Reserva Natural Cultural, prevista para las zonas habitadas por comunidades guaraníes.

Así la provincia se enorgullece de tener una enorme superficie protegida, y tras la creación del Corredor Verde pone en resguardo el 37 por ciento de la superficie total de su territorio, según un relevo de su Ministerio de Ecología en 2013. En esta línea, el estado misionero ha impulsado recientemente, junto a prestadores turísticos privados, la certificación de Rainforest Alliance, para elevar los estándares de calidad no sólo ecológica sino administrativa y social. Es el caso de Yacutinga Lodge (Andresito), de la Posada Puerto Bemberg (Puerto Libertad) y del hotel Amerian (Puerto Iguazú), quienes ya han certificado. Pero la iniciativa más antigua de conservacionismo es del Parque Nacional Iguazú, creado en 1934 y promovido por el arquitecto y paisajista Carlos Thays, antes de la propia provincialización del territorio misionero.

El Parque conserva más de 67.000 hectáreas de Selva Paranaense, el mayor bloque protegido de una jungla que supo dominar el sur de Brasil, el este de Paraguay y noreste de Argentina, hoy reducida al seis por ciento de su antigua superficie. En sus casi ochenta años de vida, el parque ha logrado recuperar en gran parte sus comunidades de animales y vegetales. La yacutinga, el macuco, el yacú poí y el carpintero cara canela son algunas de las aves amenazadas que cuentan en el lugar con poblaciones estables. El yaguareté, el gato onza, el lobito de río, el lobo gargantilla y el oso hormiguero también buscan aquí, aunque con más dificultad, su subsistencia.

MARAVILLA MERCANTILIZADA El Parque Nacional Iguazú, cuyo atractivo central son la Cataratas, convoca casi un millón de visitantes al año. Pero la primera impresión al llegar no es la del ingreso a un parque nacional, sino a un enorme shopping o un parque de diversiones: la infraestructura necesaria para hacer frente a la gran cantidad de visitas, y el hecho de estar concesionado desde los ’90 a la empresa Iguazú Argentina, a Iguazú Jungle para los paseos náuticos y a otros propietarios para los comercios de venta al público, provoca una sensación de innegable rechazo.

Sin embargo, de a poco, la selva envuelve con su magia, y cuando al fin llegamos a ver de frente la inmensa mole de agua entregándose al vacío, se soporta con más hidalguía la “prohibición” de los guardaparques para sacar fotos “de uso comercial”, o la superpoblación de comercios. Los costos son otra curiosidad: la visita diaria puede llegar a costar, entre el estacionamiento ($ 40), la entrada ($ 65), las comidas ($ 50), un agua mineral ($ 25) y un discreto paseo en lancha ($ 180), unos $ 1320 para una familia tipo. Si uno se libera de eso puede empezar a disfrutar, tomarse el trencito eléctrico hasta las dos estaciones siguientes, o iniciar el recorrido a pie hasta los senderos inferior, superior y la Garganta del Diablo. Recorrerlos en ese orden garantiza un acercamiento gradual al asombro. El circuito inferior, de unos 1400 metros, va penetrando la selva hasta dar con saltos menores, como el Lanusse y el Alvar Núñez (en homenaje al primer europeo en llegar a este sitio).

Hay vistas panorámicas, y un acercamiento como para ser bañado por la furia del salto Bosetti, el primero de la larga hilera que continúa hacia Brasil. Es aquí desde donde se toman los paseos en gomón y se cruza a la isla San Martín, que ofrece –dicen– las mejores vistas, aunque hace varios meses el cruce está suspendido por el alto nivel del río. Los 650 metros del circuito superior muestran la mole de agua caer por los barrancos, sumando emoción al vértigo y la cercanía de las Cataratas. También permite apreciar desde los miradores y pasarelas una hermosa vista del delta del río Iguazú. Estos dos circuitos pueden llevar toda una mañana, especialmente si se camina despacio, disfrutando del entorno y la observación de los animales.

Las más sociables de las aves son las urracas, que intentan conmover a los comensales con su elegante pecho amarillo y su comportamiento cercano. Esto atrae a muchos “desprevenidos” que no ven los gigantescos carteles dispuestos por todo el parque donde se solicita no alimentar animales debido a los trastornos que pueden ocasionar a su dieta. Algunos monos, y especialmente los coatíes, pueden ser agresivos con los turistas en el afán de conseguir comida. “Bueno, hay millones de historias al respecto, pero siempre recuerdo al hombre de Santa Fe que se llevó un coatí bebé, porque le pareció tierno. Nos enteramos cuando lo trajo de regreso, en el baúl del auto, porque le destrozó la casa. Imaginate el lío que armó en el Parque un bicho que vivió meses en un departamento...”, cuenta una de las guardaparques.

La frutilla del postre la da el tercer circuito, que cruza los brazos del río una y otra vez, hasta dar 1100 metros después con la imponente Garganta del Diablo. Es la culminación del recorrido del Iguazú Superior en una unión de saltos de más de 150 metros de longitud y una caída de 80 metros de altura, en forma de herradura. La potente e hipnótica caída de agua rompe el cauce del río dibujando densas nubes de vapor de la que nacen arcoiris y lluvias benditas que alivian el verano caluroso. Tres balcones en forma de abanico permiten una visión panorámica y única de este paisaje monumental. El Sendero Macuco (un recorrido de siete kilómetros poco transitado, ideal para experimentar de cerca los sonidos y aromas de la selva, culminando en el Salto Arrechea) y los salones interpretativos completan la oferta, junto a un desfiladero de locales, casi como en la avenida Santa Fe.

http://www.pagina12.com.ar/CONSERVATION The RN12 province back from Posadas , and up the west along the Paraná river, snaking its green and red waves, and showing her step Charms missionary ground. His earth inspires respect , and the pleasure of the eyes to each village . Carpeted tea hills of grass and stripes alternating with wild mountains and forests of pine and eucalyptus. The water always present, walking the red earth capricious , drawing jumps, streams and lakes . Towns and villages full of flowers happen , as if arranged visits immediately wait. Also the entrance to the ruins of the Jesuit Missions of Santa Ana , Loreto and San Ignacio talk about their history, when all the jungle mud undermined .

The waterfalls near the Tabay - American Garden Santa Elena - or - in the city of El Dorado , the golden languages ​​anticipate that the Iguazú proudly showing the world . Several kilometers before , begin to appear signs announcing the presence of animals on the road, with an express order to slow down . Invasion mean the roads to the forest ecosystem causes about 3000 deaths per year of native animals such as raccoon and deer , and even more significant deaths of tapirs and jaguars , in sharp endangered . That has earned them the nickname of Natural Monuments of the province, one of the many categories for conservation that make up the system of Protected Areas in missions involving national , provincial, municipal , and private jurisdictions dependent on NGOs. There is another figure, the Natural Cultural Reserve , scheduled for areas inhabited by Guarani communities .

This province boasts a huge protected area , and after the creation of the Green Corridor guard runs 37 percent of the total area of its territory , according to a release from his Ministry of Ecology in 2013. In this line , the missionary has recently been driven by private tour providers , certified by the Rainforest Alliance, to raise the standards of administrative but not only ecological and social quality . This is the case Yacutinga Lodge ( Andresito ) of Posada Puerto Bemberg ( Puerto Libertad) and Amerian ( Puerto Iguazu) , who have already been certified . But the oldest initiative conservatism is the Iguazu National Park, created in 1934 and promoted by landscape architect Carlos Thays , before provincialización own missionary territory.

The Park preserves more than 67,000 acres of Selva Paranaense , the largest protected block of a jungle She dominated southern Brazil , eastern Paraguay and northeastern Argentina , now reduced to six percent of its former area . In his nearly eighty years, the park has recovered much of its plant and animal communities . The yacutinga the macuco , the carpenter poí yacú and cinnamon face are some of the endangered birds that have in place with stable populations . The jaguar , the ocelot , the river otter , the wolf necklace and anteaters also look here , although with difficulty, their livelihood.

WONDER commodified Iguazu National Park , whose main attraction is the Niagara , calls almost a million visitors a year. But the first impression on arrival is not the entrance to a national park , but a huge shopping or an amusement park : the need to deal with the large number of visitors infrastructure, and the fact of being concessioned since '90 the company Iguazu Argentina , Iguazu Jungle for water rides and other owners for retail stores , causes a feeling of undeniable rejection.

However, little by little, the jungle surrounds with his magic, and when he finally got to see the immense mass of front indulging in empty water , more nobility supported the " prohibition" of rangers to take pictures " of use commercial "or overpopulation of shops. Costs are another curiosity : the daily visit can cost between parking ($ 40) entry ($ 65) , meals ($ 50) , a mineral water ( $ 25) and a discrete boat ride ( $ 180 ) , about $ 1,320 for a typical family . If one gets rid of it you can start to enjoy taking the little train to power the next two seasons, or start the journey on foot to the lower trails , superior and Devil's Throat . Visit them in that order ensures a gradual approach to amazement . The lower loop of about 1400 meters, is penetrating the jungle until he falls under , as Lanusse and Alvar Núñez ( in tribute to the first European to reach this site).

There are panoramic views , and an approach to be bathed hop fury Bosetti , the first of the long line that goes to Brazil. It is here where the rides are taken on a raft and cross the island San Martin , which they say offers the best views , but several months ago the cross is suspended by the high river level. 650 meters from the upper circuit shows the mass of water falling through the ravines , adding excitement to the vertigo and the vicinity of the Falls. Also to appreciate from the viewpoints and walkways a beautiful view of the Iguazu River delta. These two circuits can take a whole morning , especially if you walk slowly, enjoying the environment and observing animals.

The most sociable of birds are magpies, trying to shake diners with its sleek yellow breast and its close behavior. This attracts many " unsuspecting " who see the giant billboards throughout the park arranged where requested not to feed animals because of disorders that can lead to your diet. Some monkeys , coatis and especially , can be aggressive with tourists in an effort to get food. " Well, there are millions of stories about it, but I always remember the man from Santa Fe a baby raccoon took , because it seemed tender. We found out when I brought her back in the trunk , because it destroyed the house. Imagine the mess in the park assembled a bug months who lived in an apartment ... "says one of the guards.

The icing on the cake is given by the Third Circuit , which crosses the river arms again and again , up to 1100 meters after the impressive Garganta del Diablo . It is the culmination of the path at a junction Iguazú Superior racing over 150 meters in length and a drop of 80 meters , in a horseshoe shape . The powerful and hypnotic waterfall breaks the riverbed drawing dense clouds of steam rainbow born and blessed rain relieving hot summer. Three fan-shaped balconies permit a unique panoramic view of this monumental landscape. The Macuco ( a distance of seven kilometers bit busy , place to experience closely the sounds and smells of the forest , culminating at the Salto Arrechea ) and interpretive rooms complete the offer , along with a pass local , almost like the Santa Fe Avenue

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