Diplomacia

Michelle Obama concluye su visita a China con un almuerzo tibetano

La primera dama de EEUU, Michelle Obama, concluyó su misión de "diplomacia suave" en China con un almuerzo tibetano en la ciudad de Chengdu (centro), un gesto con el que quiso destacar su interés por la situación de las minorías en ese país.

Cerca de 60.000 tibetanos viven en Chengdu, que cuenta con siete millones de habitantes y es capital de la provincia de Sichuan, vecina a Tíbet.

Antes de comenzar la visita a la República Popular el pasado jueves, la Casa Blanca había indicado que la gira buscaba tender puentes entre EEUU y China, especialmente en el ámbito cultural y educativo, para potenciar unas relaciones económicamente boyantes pero que en el ámbito diplomático padecen suspicacias en áreas como los derechos humanos, la defensa o la ciberseguridad.

Por ello, la Casa Blanca había subrayado que el viaje de la primera dama no tendría contenido político.

The U.S. first lady , Michelle Obama, concluded its mission of " soft diplomacy " in China with Tibetan lunch in the city of Chengdu ( center) , a gesture with which he emphasized his interest in the situation of minorities in country .

About 60,000 Tibetans live in Chengdu, which has seven million inhabitants and is the capital of Sichuan province , neighboring Tibet .

Before the visit to the People's Republic on Thursday , the White House had indicated that the tour sought to build bridges between the U.S. and China , especially in the cultural and educational field to enhance a buoyant economic relations but on the diplomatic suffer suspicions in areas such as human rights , defense or cybersecurity.

Therefore, the White House had emphasized that the journey of the first lady would have political content.

But throughout his seven -day stay , the wife of Barack Obama , who travels accompanied by his daughters Sasha and Malia and her mother Marian Robinson, has indicated his views , and his government - repeatedly.

Pero a lo largo de sus siete días de estancia, la esposa de Barack Obama, que viaja acompañada de sus hijas Sasha y Malia y de su madre, Marian Robinson, ha dejado constancia de sus puntos de vista -y de los de su Gobierno- en varias ocasiones.

Así, los funcionarios que la acompañan dejaron claro hoy que la elección del restaurante tibetano Zanjiang Renxia de Chengdu no fue fruto de la casualidad, sino de acuerdo con el interés de la primera dama en los derechos de las minorías en China.

En el restaurante, al que llegaron por un puente adornado con ruedas de oración tibetanas, la primera dama y su familia fueron recibidas por un grupo de estudiantes que les ofrecieron pañuelos de seda blanca tradicionales tibetanos.

El menú, facilitado por la Casa Blanca, incluyó algunos de los platos más tradicionales en Tíbet, incluidos el té de mantequilla de yak, "sha pa le" -unos pasteles de carne de yak con apio y cebolla picada- y "tsampa", un pan de cebada.

Previamente, la esposa del presidente Barack Obama y su familia habían acudido a una reserva de osos panda, que tienen en los bosques de bambú en las montañas cercanas a Chengdu su hábitat natural.

Ahí las visitantes pudieron observar en vivo a varios de estos animales en peligro de extinción, incluida una "abuela" de 22 años y cinco oseznos.

Las actividades de hoy ponen fin a una gira que ha combinado la exposición de las Obama a la cultura china con actividades relacionadas con la educación.

Así, Obama compartió el pasado viernes la jornada con su homóloga china, Peng Liyuan, con la que acudió a un centro de enseñanza media y visitó la Ciudad Prohibida.

Ambas también cenaron juntas en la residencia para dignatarios extranjeros de Diaoyutai, a donde acudió también el presidente chino, Xi Jinping, quien precisamente se reunió este lunes con Barack Obama durante la Cumbre sobre Seguridad Nuclear de La Haya.

El sábado la primera dama estadounidense pronunció sus palabras con mayor carga política de la gira, en un discurso en la Universidad de Pekín ante estudiantes chinos y estadounidenses.

Allí aseguró que "cuando se trata de expresarse libremente, y de rezar a quien te parezca, y de tener un acceso abierto a la información, creemos que ésos son derechos universales que corresponden a cada persona de este planeta".

Del mismo modo, el martes en otro centro de enseñanza media de Chengdu en el que habló por vídeo conferencia con estudiantes rurales, la primera dama defendió el movimiento en favor de los derechos civiles de su país al recordar que mediante "protestas pacíficas y marchas" se consiguió cambiar leyes injustas.

La visita de la primera dama tuvo también momentos lúdicos: si en el primer día se animó a intercambiar unas voleas de tenis de mesa con estudiantes chinos -algo que hizo recordar la "diplomacia del pingpong" con la que EEUU y China empezaron a romper el hielo en sus relaciones más de 40 años atrás-, el lunes en Xian saltó a la comba con otros jóvenes, y el martes hizo sus pinitos en taichi.

Por no hablar del domingo, cuando tras haber recorrido parte de la Gran Muralla decidió descender no en teleférico, como se esperaba, o a pie, sino deslizándose por un gigantesco tobogán.

Esta serie de actuaciones le ha granjeado la simpatía del público chino, que a través de las redes sociales ha elogiado el respeto que ha mostrado a la cultura del país en detalles como vestir de rojo para la cena con Peng -el rojo es el color más afortunado en China- o traer consigo a su madre y sus hijas, que se ha interpretado como una muestra de unidad familiar.

http://noticias.lainformacion.com/

Thus, accompanying officials made ​​it clear today that the election of Tibetan restaurant Zanjiang Renxia Chengdu was not coincidental , but according to the interest of the first lady on the rights of minorities in China.

The restaurant , which came by a bridge adorned with Tibetan prayer wheels , the first lady and her family were received by a group of students who were offered traditional white silk scarves Tibetans.

The menu provided by the White House, included some of the most traditional dishes in Tibet , including yak butter tea , " he pa sha " - some yak meat pies with celery and onion -y " tsampa " barley bread .

Formerly , the wife of President Barack Obama and his family had gone to a panda reserve , they have in the bamboo forest in the mountains near Chengdu wild.

There the visitors could observe live several of these endangered animals , including a " grandmother " of 22 years and five cubs.

Today's activities end a tour that combined exposure of Obama to Chinese culture with education-related activities.

So , Obama shared the day last Friday with his Chinese counterpart , Peng Liyuan , who came to the center middle school and visited the Forbidden City.

Both also dined together at the residence for foreign dignitaries Diaoyutai , which also went to Chinese President Xi Jinping , who just met Monday with Barack Obama during the Nuclear Security Summit in The Hague .

On Saturday, the first lady spoke his words more politically charged of the tour, in a speech at Peking University to Chinese and American students.

There he said that " when it comes to freely express themselves , and pray to whom you please , and have an open access to information , we believe that these are universal rights to which every person on this planet."

Similarly, on Tuesday in another media center teaching Chengdu in which he spoke by video conference with rural students , the first lady defended the movement for civil rights in his country to remember that by " peaceful protests and marches " it was possible to change unjust laws.

The visit by the first lady also had playful moments : if on the first day were encouraged to exchange a table tennis volleys with Chinese students - something that was reminiscent of the " pingpong diplomacy " with the U.S. and China began to break the was ice in relations over 40 years ago- Monday in Xian jumped rope with peers , and Tuesday tried his hand at tai chi.

Not to mention the Sunday when after traveling part of the Great Wall not decided to descend by cable car , as expected , or on foot, but sliding down a giant slide.

This series of performances has earned him the sympathy of the Chinese public , that through social media has praised the respect he has shown to the country's culture in details like red dress for dinner with Peng - red is the color most lucky in China - or bring her mother and her daughters , which has been interpreted as a sign of family unity.

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