Opinión
Litio en América Latina
Litio en América Latina: ¿Una nueva búsqueda de “El Dorado”?

Litio en América Latina: ¿Una nueva búsqueda de “El Dorado”?
LUIS FELIPE LÓPEZ-CALVA UN Assistant Secretary-General and UNDP Regional Director for Latin America and the Caribbean

La leyenda de El Dorado cuenta la historia de un lugar que supuestamente albergaba grandes recursos de oro en algún lugar de América del Sur. Durante casi dos siglos se lanzaron expediciones para encontrar el mítico reino donde los príncipes ungidos eran cubiertos con polvo de oro y se hundían barcos llenos de piezas de oro y esmeraldas como ofrenda a los dioses. Como retrata brillantemente la película de Werner Herzog, las expediciones terminaron en fracasos trágicos y costosos. En el siglo XVIII, los estudios cartográficos redujeron el mito a una realidad mucho menos rentable y fantástica, un área a 70 km de Bogotá donde sí se encontró algo de oro, pero nada parecido a lo que sugería la leyenda.
Litio en América Latina: ¿Una nueva búsqueda de “El Dorado”?
El litio, un mineral blando y plateado, está en el centro de la transición energética. A medida que los países de todo el mundo se esfuerzan por transitar hacia economías más sustentables, las baterías recargables adquieren un rol fundamental. Estas se utilizan para alimentar vehículos eléctricos y almacenar energía de fuentes renovables, como la eólica y la solar. El litio, es el componente principal esencial de estas baterías, que también se utiliza en los dispositivos portátiles móviles, ya actúa como un medio para el "almacenamiento de energía".
Según los datos más recientes, América Latina posee el 60% de todos los recursos de litio identificados en el mundo. Estos se encuentran principalmente en Bolivia, Argentina y Chile, a veces denominados como el “triángulo de litio”.

Dado el interés mundial que han suscitado los vehículos eléctricos, la demanda de litio se ha disparado. Los altos precios de las gasolinas son un incentivo más para que dicha demanda continúe creciendo y tengamos cada vez más formas de transporte eléctrico circulando en las calles. Como resultado, los precios del litio se han disparado, incrementándose más de 11 veces en los últimos 2 años: de $6 mil dólares por tonelada en marzo de 2020 a más de $70 mil en su punto máximo a partir de 2022, como lo muestra la siguiente gráfica.

Para los países con recursos de Litio esto ha generado la gran expectativa de que este mineral pueda ser un importante motor de crecimiento en los próximos años. Sin embargo, el litio, aunque abundante, es difícil de extraer. A continuación, se presentan cuatro motivos que invitan a ser cautos antes de llamar al litio el “oro blanco” de nuestros días:

El litio es un mineral esencial para reducir las emisiones de efecto invernadero, y se encuentra en grandes cantidades en América Latina, por lo que representa una oportunidad relevante. Sin embargo, capitalizar esta oportunidad requiere una inversión significativa y su sostenibilidad no está clara. Se requiere una perspectiva de gobernanza sostenible para garantizar que la inversión esté disponible y que las ganancias de la "fiebre" del litio se distribuyan de una manera que mejore el bienestar de las sociedades, especialmente las de las comunidades locales.
Cualquier oportunidad que el litio presente a los países debe reinvertirse en una transformación tecnológica más ambiciosa y orientada a largo plazo, que permita a las sociedades superar las trampas de productividad. Los recursos naturales pueden ser un valioso propulsor del desarrollo, pero sin una inversión adecuada y una gobernanza sostenible, su búsqueda podría convertirse en otra aventura para encontrar El Dorado.
Por Luis Felipe López-Calva
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