Economía

Girasol: Hay que cuidarlo y fomentar su producción

Girasol: "Hay que cuidarlo y fomentar su producción"

La producción del girasol se ha conformado en una economía regional de la cual dependen miles de productores asentados en las regiones agrícolas más marginales.

COMPARTILO POR MAILTu nombreEmail del destinatarioMensajeENVIAR27 Ago 2019GirasolAgricultura

La producción del girasol en nuestro país se ha conformado en una economía regional de la cual dependen miles de productores, en su mayoría pequeños y medianos, asentados en las regiones agrícolas más marginales del país, como son la provincia del Chaco y el norte de Santa Fe, el Este de La Pampa y el sudoeste de Buenos Aires. Más allá de los productores, gran parte de la actividad económica de estas regiones se mueve en torno al desarrollo de este cultivo.

La nobleza del cultivo ante situaciones de estrés hídrico y su estabilidad de rendimientos lo posicionan en estas regiones como la única alternativa agrícola en algunos casos o la más segura en otros, incluso frente a la soja. Además, desde el punto de vista financiero, el cultivo aporta un ingreso en una época del año que ninguna otra actividad agropecuaria lo hace.

El girasol expande la frontera agrícola ya que puede sembrarse en los ambientes más desfavorables, donde otros cultivos no tienen posibilidades. En estos ambientes, la opción de los productores no es agrícola sino ganadera, con planteos de baja eficiencia y muy baja productividad.

Nuestro país lideró el comercio mundial del aceite de girasol, principal producto de exportación del complejo, acaparando a comienzos de este siglo el 73% del mercado. A partir de políticas que perjudicaron el desarrollo de este cultivo y condiciones de mercado que favorecieron a la soja, y a pesar de que el comercio y la producción mundial se duplicaron, Argentina fue desplazada por otros competidores como Ucrania, Rusia o la Unión Europea.

La coyuntura internacional y las proyecciones para los próximos años indican que es tiempo de revertir la tendencia y revitalizar la cadena de valor en Argentina con miras al crecimiento exportador. Para poder lograr este cometido resulta prioritario cuidar su rentabilidad, dado que es un cultivo que es fundamental para distintas economías regionales y que ha sufrido la carga de la reducción de los reintegros a la exportación y la reinstalación de las retenciones el año pasado. Estas y otras medidas afectaron al sector en general (productores, tecnología, nuevos híbridos, etc.) e impactaron negativamente en el ingreso de divisas perjudicando la competitividad de Argentina.

Resulta necesario estar atentos al esquema tributario para incentivar el crecimiento de la producción local, necesaria para aprovechar las oportunidades que se presentan en el contexto actual del comercio internacional. Con una demanda global de aceite de girasol que va en constante aumento y un virtual estancamiento productivo de Ucrania (el máximo exportador mundial del cultivo), las oportunidades que se abren para el negocio del girasol en Argentina son inmensas.

Si bien se proyecta que en el marco del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, Argentina elimine el obstáculo arancelario para acceder al principal demandante del aceite de girasol, mejorando su competitividad respecto a Ucrania, el tratamiento tributario a nivel nacional sigue siendo un tema a evaluar para que no afecte la posibilidad de aprovechar las nuevas oportunidades. Ucrania cuenta con reintegros a la exportación de impuestos internos del 10%, además de alícuotas diferenciales que incentivan el agregado de valor. Esto ha motivado un importante nivel de inversión y desarrollo tecnológico en la cadena, lo cual es diferente a la situación que rige en Argentina.

Fuente Agritotal

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