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Contagio controlado, una solución a la cuarentena?

Coronavirus en Argentina: “No creemos en el contagio controlado”, aseguró el ministro de Salud de la Ciudad

Fernán Quirós descartó implementar esa estrategia. La opinión de los expertos y qué pasó en otros países.

Luego de que en las últimas horas circulara la versión de que la Ciudad podría modificar su estrategia de cuarentena​ e ir hacia un "contagio controlado" del coronavirus, este martes el ministro de Salud, Fernán Quirós lo descartó abiertamente: "No creemos en el concepto de contagio controlado de ninguna manera".

Lo hizo en una conferencia de prensa desde la sede del gobierno porteño, donde el funcionario expuso cuál es la situación actual de la Ciudad de Buenos Aires frente a la pandemia y precisó que hay un total 1.365 porteños contagiados de las cuales 545 han sido dados de alta y 84 fallecieron.

"Los instrumentos que nos permiten tomar decisiones públicas para abrir o no abrir áreas y el cálculo real de cómo se va a comportar la curva en base a esos instrumentos tiene una exactitud moderada, no hay forma de calcularlo con precisión", explicó.

En esa línea, Quirós insistió en el objetivo del equipo que integra y que encabeza el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta​: "Queremos tener la menor cantidad de contagios posible y no hay forma de estimar un contagio controlado porque los instrumentos no son de precisión".

“Si la curva siguiera evolucionando y hay una cantidad de casos contenidos que no aumenta, por supuesto que evaluaremos alternativas. Si en los próximos días eso no ocurre, no estaremos dispuestos a dar un debate en relación a la flexibilización de la cuarentena”, aseguró el funcionario porteño.

Consultado por Clarín, el infectólogo Eduardo López aclaró que “esto nunca se planteó dentro del grupo de expertos”, en referencia al comité integrado por especialistas infectólogos y epidemiólogos –del que López forma parte- que asesora al Gobierno nacional para tomar decisiones en la pandemia del coronavirus.

“No es conveniente implementar este mecanismo”, subraya López en referencia al “criterio de contagiarse muchos”. “En los lugares que se ha intentado ha fracasado”, continúa y menciona tres casos internacionales.

“Le pasó a Boris Johnson​ en Inglaterra, cuando dijo ‘esto es una gripe, tratemos de contagiarnos rápidamente, así pasa’. Y tuvo que implementar una cuarentena muy dura porque tuvo una tasa de letalidad de alrededor del 10 al 12%”, ejemplifica el infectólogo.

“(Jair) Bolsonaro lo está tratando de hacer en Brasil y es uno de los pocos países donde está aumentando la mortalidad”, sigue López. Y remarca: “En este momento, Brasil es uno de los pocos países que está aumentando la tasa de muertes día a día”,.

Estados Unidos es otro ejemplo. “Lo quiso hacer (Donald) Trump antes de implementar la cuarentena en Nueva York y tampoco hizo efecto”, asegura el experto.

El concepto de la “inmunidad del rebaño” implica que va a haber individuos que se van a infectar sin darse cuenta, los que llamamos asintomáticos, pero que igual van a hacer anticuerpos y van a quedar protegidos.

El presidente Jair Bolsonaro, junto a su hija en una foto tomada el 3 de mayo. Brasil es uno de los países que intentó hacer una "inmunidad de rebaño", pero la tasa de muertes sigue creciendo. (AP)

“Un virus de alta transmisibilidad, como es el coronavirus Covid-19, es muy difícil de controlar. Si usted hace un contagio controlado para los adultos jóvenes y para los adolescentes, ¿cómo este virus no se va a trasmitir al adulto mayor que vive en casa?”, analiza López.

“Esa inmunidad de rebaño, mientras se va instalando, hay una gran cantidad de muertes. Porque cuando afecta a los adultos mayores esos individuos se van a complicar más que los jóvenes. Por lo tanto, el contagio usted no puede controlar por la franja etaria. Tendría que tener mucha suerte en este aspecto. Por lo cual, creo que a quien se le haya ocurrido la idea del ‘contagio controlado’ es un error de concepto desde el punto de vista médico", sostiene.

“Es muy difícil de controlar. Uno lo puede controlar si establece algún tipo de cuarentena en comunidades muy particulares y con baja densidad poblacional. Pero es muy, muy difícil. Para un país como Argentina, esto no tiene ningún sentido”, indica López.

Asegura que, si se llegara a tomar una medida como esta, habría un aumento en los casos que van a requerir internación, los que necesitan terapia intensiva, y, en definitiva, los fallecimientos. “Esto está probado en los tres ejemplos de países que intentaron hacerlo”, insiste.

Ante la consulta de si está comprobado que si una persona que se infecta quede inmune y nunca más vuelva a contraer la enfermedad, López responde que “hoy por hoy, la mayoría de los expertos consideran que el individuo que se infecta por coronavirus queda protegido por lo menos en el corto plazo, porque como es un virus que está estudiándose desde hace cinco meses, nadie sabe cuánto tiempo van a durar los anticuerpos”.

“Por lo tanto, uno puede considerar que el individuo que se infecta, en general, adquiere inmunidad. Por cuánto tiempo, todavía no se sabe, porque no está estudiado el largo plazo”, concluye López.

Para el doctor Gerardo Laube, médico infectólogo y profesor de infectología de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), esta estrategia “no es viable" porque "no hay ningún modelo que pueda asegurar que lo controlado no se vuelva incontrolado”.

“¿Cómo se hace? No hay modelos epidemiológicos matemáticos que aseguren ningún resultado final que sea el que uno espera”, continúa Laube. “Siguiendo lo que dijo el doctor (Fernán) Quirós esta mañana, no hay ningún modelo que permita aventurarnos a semejante situación”, agrega.

Al igual que López, este infectólogo se remite a los casos de países "que no han tomado ninguna medida de cuarentena y que cuando ya se les desbordó la situación tuvieron que empezar a tomarlas".

“En Estados Unidos y Brasil estamos viendo, con la cantidad de alguna manera desbordada de casos, cómo esa medida de contagio de ninguna manera puede significar que sea controlado. ¿Qué significa controlado? ¿Que pongamos a cien personas y se vayan contagiando? Sería difícil desde el punto de vista poblacional”, sostiene Laube. 

“Y el ejemplo de lo que ha pasado en Suecia y Noruega marca de alguna manera que no se puede controlar biológicamente, como si fuera una regla matemática, porque uno no sabe las consecuencias que esto puede llegar a acarrear”, sigue el infectólogo.

Por lo tanto, el médico y docente se muestra alineado con las medidas que se están tomando en nuestro país: “Hay que tratar de seguir aplanando la curva, tratando de que no tengamos una montaña muy alta. Como bien se puso el ejemplo: el pico seguramente llegará, pero hay que tratar de que el pico sea una sierra de Tandil y no un Aconcagua”.

Críticas en el mundo al contagio controlado

En el mundo, el modelo de "inmunidad de rebaño" fue cuestionado por muchos expertos. Entre ellos Lothar Wieler, el presidente del Instituto Robert Koch (RKI), el centro competente en epidemiología en Alemania, quien calificó de "ingenua" la idea de dejar que el Covid-19 recorra la población para lograr este tipo de inmunidad: aseguró si no se puede controlar el virus, Alemania podría tener que lamentar varios centenares de miles de muertos.

Además apuntó que el coronavirus puede ir acompañado de graves cuadros clínicos y probablemente dejar secuelas en muchos de los pacientes a los que, aseguró, no desea exponer a nadie. "Y quien lo hace porque cree que con eso crea una 'inmunidad de rebaño' es ingenuo", agregó.

Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias y vocero de Sanidad de España, se pronunció en contra de realizar una estrategia de inmunidad de rebaño.

También el epidemiólogo español Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias y vocero de Sanidad de su país, se pronunció en contra. Advirtió de que sería "un error" confiar en una "inmunidad de rebaño" o colectiva, porque ni siquiera supone una garantía de control y además es difícil que se alcance.

El caso sueco

El modelo más cercano a esta estrategia es el que implementó Suecia. A contramando de la gran mayoría de los países, que impusieron confinamientos más o menos estrictos, Estocolmo prefirió flexibilidades, clases sin interrupción, bares y restaurantes abiertos.

El argumento de Anders Tegnell, el epidemiólogo jefe del gobierno, es que es esperable que al comienzo se sienta un mayor impacto, pero que esta estrategia es más sostenible en el tiempo que las medidas de aislamiento más rígidas. Por ende, el país adquirirá antes la inmunidad colectiva -esencial para que el virus deje de ser una amenaza- y dejará de sentir más temprano que otros los efectos de la pandemia, subraya el experto.

Anders Tegnell, el epidemiólogo jefe del gobierno de Suecia, en una conferencia de prensa realizada el lunes (EFE):

Las autoridades fueron fuertemente criticadas, incluso desde distintos sectores científicos de la sociedad sueca. Sin embargo, el último fin de semana recibieron un respaldo inesperado: la Organización Mundial de la Salud (OMS) elogió a ese país como modelo. Vale aclarar: no lo destacó como respuesta primaria ante la pandemia, sino como ejemplo para los países que están empezando a relajar las restricciones. "Creo que si queremos alcanzar una nueva normalidad, Suecia representa un modelo para volver a una sociedad en la que no tengamos confinamientos", dijo Mike Ryan, el principal experto en emergencias de la OMS.

De todos modos, Ryan desmintió que Suecia haya permitido que el virus circule libremente, sin hacer nada. "Creo que existe la percepción de que Suecia no ha tomado medidas de control y sólo ha permitido que la enfermedad se propague. Nada puede estar más lejos de la verdad", afirmó. "Ha establecido una política pública muy fuerte en torno al distanciamiento social, en torno al cuidado y la protección de las personas en centros de atención a largo plazo", dijo.

Partes de Suecia podrían lograr la "inmunidad colectiva" al coronavirus a mediados de mayo, según Tegnell. "Según nuestros modelos, estamos comenzando a ver a tantas personas inmunes en la población de Estocolmo que está comenzando a tener un efecto en la propagación de la infección", aseguró el experto. Los números sin embargo por ahora le juegan en contra. Suecia ya superó los 23.000 contagios y los 2.800 muertos, mucho más que cualquiera de los otros países nórdicos.

Fuente Clarín

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