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Los residuos tienen su Congreso Mundial
La basura dejó de ser un problema para convertirse en una oportunidad. En el Congreso Mundial de Residuos 2025, especialistas de todo el mundo debatirán cómo avanzar hacia un modelo de “Contaminación Cero” con soluciones tecnológicas, empleo verde y economía circular. El desafío ya no es técnico, es político y cultural: transformar residuos en recursos sostenibles.

La crisis en la gestión de residuos sólidos urbanos (RSU) se ha convertido en una amenaza ambiental y sanitaria global.
Enormes vertederos a cielo abierto, emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del agua y del suelo, proliferación de enfermedades y altos costos económicos forman parte del escenario crítico que enfrentan ciudades de todo el mundo. El mal tratamiento de los residuos no solo degrada el ambiente, sino que genera impactos directos sobre la salud de millones de personas, especialmente en zonas vulnerables, y exige inversiones millonarias en remediación que no siempre resuelven el problema de raíz y generan un pasivo para las ciudades, que tarde o temprano deberán hacer frente.

Actualmente, ya hay tecnología que permite lograr “Contaminación Cero” y “Vertederos Cero”, no solo con montos de inversión -CAPEX, razonables (hasta 10 veces menor que hasta hace poco tiempo, sino que con costos operativos -OPEX, muy inferiores, traduciéndose en una TIR* de hasta el 70%.
*TIR, Tasa Interna de Retorno.
Como alguien sugirió en algún momento, para evitar la resistencia al cambio “…No intentes cambiar las cosas, inventa una nueva que torne obsoleto la anterior”; ya está inventada la nueva generación de tratamiento y transformación de residuos, con cantidad de beneficios.
El Congreso Mundial de Residuos 2025, que se celebrará en Buenos Aires del 27 al 29 de octubre, llega en este contexto como una oportunidad clave para debatir soluciones reales.

Bajo el lema “Hacia un futuro sin residuos o un planeta sin futuro”, reunirá a especialistas de más de 50 países que abordarán temas como economía circular, recuperación de energía, responsabilidad del productor y tecnologías innovadoras. Uno de los focos será la iniciativa “Too Good To Waste” del BID, que apoya con financiamiento proyectos destinados a mitigar las emisiones de metano mediante una gestión más eficiente y sostenible de los residuos.
Una problemática que trasciende fronteras.
En muchos países, existen comunidades enteras que conviven con basurales que afectan su salud y contaminan fuentes de agua, sumado a los incendios en rellenos sanitarios, que ya han expuesto a la población a gases tóxicos con sus severas consecuencias en la salud.
A nivel internacional
Algunos ejemplo, en Pinto (España), el exceso de residuos ha generado protestas ciudadanas. También Chile, Panamá y Paraguay enfrentan colapsos en su infraestructura de disposición final, mientras que en varias provincias argentinas como Buenos Aires, San Juan o Jujuy, los vertederos superan su capacidad y los municipios no logran dar respuesta. A pesar de los esmerados esfuerzos, la situación sigue sin resolverse, generando enormes pérdidas ambientales, sociales y económicas. Ver más en https://hubresiduoscirculares.org/home
Frente a este escenario, consultamos al consultor ambiental Esteban Daneri quien propone un cambio de paradigma: transformar la basura en recurso.
Articulando esfuerzos públicos y privados, sumando una propuesta que además generará nuevos puestos de trabajo e ingresos sostenibles.
Su enfoque combina tecnología de última generación, educación ciudadana y financiamiento internacional, para implementar un programa piloto de tratamiento de RSU con beneficios concretos para los municipios.
“El 100% de lo que hoy llamamos basura puede convertirse en insumo para nuevos productos o en recuperación ambiental”, afirma Daneri. El programa contempla la instalación de maquinaria especializada que permite reducir en un 95% el volumen y en un 50% el peso de los residuos, sin utilizar incineración ni aditivos químicos, generando un material libre de patógenos y reutilizable; además, el proceso elimina lixiviados, no genera olores ni emisiones contaminantes, y permite fabricar productos como ladrillos, tejas o fertilizantes, promoviendo empleo local y economía circular.
El modelo está diseñado para ser replicable y escalable, con posibilidad de acceder a aportes no reembolsables (ANR) y a la certificación de bonos de carbono. Incluye también campañas educativas, monitoreo del impacto y visibilidad en medios para los municipios y actores involucrados como referentes en sostenibilidad.
La sostenibilidad ya no puede ser una declaración de intenciones. Requiere acciones concretas, decisiones valientes y cooperación entre sectores. El Congreso Mundial de Residuos 2025 será más que un foro técnico, quizá una plataforma para el cambio. Y el momento de actuar es ahora.
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