Tango… desde el alma

0

Hace unos días alguien, sabiendo de mi pasión por la lectura, me alcanzó un libro, pero al ver el título “Desde el Alma” y el nombre de la autora, Ana María Navés, imagine una sensiblera novelita, mas cuando abrí sus primeras sensaciones, fue sorpresa ver que el tema era, no las lágrimas de la princesa abandonada, sino el tango…pero tampoco el tango como análisis histórico o musical…

Por el contrario ya en sus primeros párrafos como vendaval planteaba elucubraciones que eran dignas de volar los techos de muchos de mis paradigmas.

“Cuando el individuo nace es El. Luego, sometido a las normas de convivencia, los parámetros sociales y las costumbres, va dejando de a poco de ser ese para convertirse en un instrumento de la sociedad…Nunca más el hombre vuelve a ser el mismo que fue en aquél momento salvo, si consigue estar inmerso en el tango.

Es allí, donde el individuo, quiera o no, encuentra la verdad”


Y de golpe me encontré discutiendo a brazo partido con la autora ausente, con mil sesudos y racionales argumentos, los cuales al seguir leyendo fueron rebatidos no con furiosos embates como respuesta a los míos, sino siendo gentilmente apartados por realidades que desconocía… y quizás deba decir aun desconozco en su totalidad.

Y a medida que seguía leyendo una y otra vez me pasaba lo mismo, y allí ya sobre el epílogo y la madrugada, me di cuenta que Ana no escribe, te conversa…

A través de sus párrafos descubrí que leerlos es como sentarse en un bar, café de por medio, y conversar con una amiga sobre nuestra relación como porteños con el Tango… e ir mas allá y descubrir que esas sensaciones de mi piel porteña y mi alma lunfarda, se repetían en un finlandés o japonés o flemático inglés,  que se sentaba con Ana a saber de si y el tango, en un cafetín de Buenos Aires.

Porque eso es lo que nace en “Desde el Alma” pero sigue vivo en “Hombre, Tango, Mujer”, que me llevó, con la crencha engrasada, a momentos vividos en esas milongas de La Cocha… con piso de mosaicos con arabescos de ya borrosa imagen, pulidos por miles de pasos de hombres y mujeres  entrelazados en un remolino de sensualidad y creación, dados con el sentimiento que Ana describe magistralmente en este libro.

Hay dos pasos para saber de una cultura… conocerla es el primero y nos permite ser técnicamente aptos para practicarla y transitar por ella… pero el segundo paso… el del alma… es entenderla… porque entendiéndola se puede llegar a la Poiésis de Aristóteles, a aquella sinergia que funde a quien lo hace con lo que hace, es decir al artista enamorado de su obra revelando así su verdadera sustancia

Ana hace entender al tango y la milonga a través de sus letras.

No es lo mismo decir auto que Ferrari… no es lo mismo leer sobre tango, que leer sobre tango y milonga y ese sentimiento libertario que fluye de los libros de Ana María Navés.

Share.

Deja un comentario