Reforma laboral – tercera entrega

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COMO SE NEGOCIAN LOS CONVENIOS COLECTIVOS DE TRABAJO

Por Roberto Reksas

 

 

En 1953 se produjo en la Argentina el primer ordenamiento sistemático de la negociación colectiva plasmada en la ley 14.250, que dio lugar a la conformación de un modelo de convenciones colectivas de trabajo que privilegió nítidamente la centralización de las negociaciones colectivas por rama de actividad, otorgándole el poder institucional a aquellos sindicatos con personería gremial. A partir de entonces, en las negociaciones colectivas de trabajo el poder del sindicato mayoritario de rama obtuvo el monopolio para la acción paritaria, consulta, representación y acuerdo de las condiciones de trabajo. Con este modelo de negociaciones colectivas, los representantes sindicales fueron desarrollando ciertas prácticas caracterizadas por una alta participación para poder representar los intereses de los trabajadores dentro de la empresa. Estas prácticas habituales se manifestaron a través de un fuerte desarrollo institucional y organizativo de los sindicatos, así como de la consolidación de una estructura sindical presente y activa en el interior de cada empresa. En dicho marco normativo, que estableció el régimen de unicidad sindical, los representantes de los trabajadores gozaban de eficacia y legitimidad para proteger los derechos de los trabajadores, privilegiando la centralización de la negociación colectiva por rama de actividad.

Históricamente, en el sistema de relaciones laborales de nuestro país, han intervenido tres interlocutores, el Estado, las cámaras empresarias y los sindicatos centralizados a nivel nacional en cada rama de actividad. La regla de juego entre estos actores ha estado inscripta en los convenios colectivos, acordado por los actores a través de mecanismos institucionalizados de negociación colectiva

Cuando se habla de una negociación Colectiva es la de “trabajar en forma acordada, de acuerdo a la ley y a los procedimientos, discutiendo parcial o integral las cláusulas del Convenio, la última negociación de este tipo se dio en el año 1975. Esta y las anteriores de la misma década fueron premonitorias, de tal forma que se fueron incorporando cláusulas de las Leyes de Trabajo, especialmente las referidas a Licencias en la mayoría de los casos aumentadas en cuanto a las clases o extensiones de las mismas.

La década de 1990, la mayoría de los países latinoamericanos, y en especial, la Argentina, encararon la aplicación de estrategias, políticas y programas de marcada tendencia neoliberal. La intensidad que asumieron las transformaciones planteadas, sumadas a la celeridad y convergencia temporal en su implementación, convierten a la experiencia argentina en un ejemplo pionero. En resumen en: un amplio y acelerado programa de privatización de empresas públicas, apertura externa en los mercados de bienes y servicios, desregulación de diversos mercados, libre convertibilidad de divisas vinculada con una tasa de cambio baja y fija, hicieron orientar a gran parte de los esfuerzos, hacia la desregulación, la privatización y el desmantelamiento del contrato social entre capital y trabajo, en el que se basaba la estabilidad o regulación del modelo anterior.

En este contexto, el contenido de la legislación laboral argentina se transformó en objeto de reformas que permitieron un avance hacia las transformaciones económicas. Estos alcances del proceso de transformación económica se extendieron a la regulación social, en particular al ámbito de la regulación del trabajo: se impusieron modalidades de contratación temporaria, rebajas de impuestos a la nómina salarial y la descentralización de la negociación colectiva.

Dentro de este marco institucional y legal de las relaciones laborales, se continúan privilegiando las direcciones nacionales de los sindicatos, a las representaciones corporativas empresarias y el Estado. La negociación colectiva adquirió una nueva dimensión con nuevas características y los sindicatos comenzaron a atravesar situaciones nuevas y complejas que aun en este tiempo no se han dado respuestas adecuadas a una realidad en cambio constante.

Pero nunca más volvió a tener el mismo régimen de discusiones y de análisis, al menos en lo formal como lo fueron hasta el año 1975 ni cumplirse con lo que dispone la ley 14.250, que en pleno siglo XXI ha quedado obsoleta y solo usada para la actualización de escalas con pautas negociadas a niveles superiores a los intervinientes de cada acuerdo colectivo.

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