Una Fiesta diferente…

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Quien esto escribe, lleva muchos años representando a Acercando Naciones ONG en los Cirulos diplomáticos y siempre, con las diferencias culturales (que hemos aprendido a conocer, entender y respetar) sostenemos de la calidez y afabilidad con que las Representaciones Extranjeras en la Argentina nos han recibido.

Sin embargo en esta ocasión, la invitación de la Embajada Real de Thailandia a través de la persona de su Embajador, SE D. Narisoj FUANGRABIL, nos llevó a un estadío diferente que quizás solo pueda ser comprendido a través de la palabra “Emoción”

El 4 de este mes la Embajada Real de Thailandia y el Club Amigos de Automóviles Antiguos, con motivo del “Día del Principe Bira” organizó una pequeña exposición y cuando los invitados llegamos nos encontramos con una historia de relación entre Tahilandia y Argentina que empieza antes del establecimiento formal de relaciones diplomáticas, que no tiene como escenario los círculos oficiales de ambas Cancillerías, que se forja en el ruido de los motores y la caballerosidad e hidalguía de los corredores de autos, tradición argentina, con un quíntuple campeón mundial y renombrados corredores a lo largo de las épocas

Y fue así como en 1949, el Príncipe Birabongse Bhanudej Bhanubandh, que obviamente pronto fue llamado por sus colegas simplemente “Príncipe Bira”, llega a la Argentina para participar en el Gran Premio de Palermo Mar del Plata.

Un hombre amante del deporte, pues compitió representando a su País en cuatro Juegos Olímpicos en Náutica, aviador, pero por sobre todo un eximio corredor de autos, con una personalidad que cautivó a los argentinos.

Claro que también cautivó a una argentina, Celia Howard, nuestra primera Princesa Argentina, con quien estableció una relación especial pues se casó con ella en 1951.

Y por eso, esta celebración a la que Acercando Naciones tuvo el placer de asistir fue emocionante, pues hablamos de dos Pueblos que sellaron su relación diplomática sobre la base de la pasión compartida por el automovilismo y el amor, y de la presencia viva de parte de sus actores en ese día.

Solo nos queda agradecer al Señor Embajador y a su Staff, incluyendo la sempiterna sonrisa y dedicación de María Emilia, por una tarde tan especial donde disfrutamos de sol, obviamente riquísima comida Thai y sobre todo de amigos compartiendo historias comunes a ambos Pueblos.

 

 

 

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