María Kodama fue condecorada por el embajador del Japón

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En un año en el que los homenajes a Jorge Luis Borges se multiplican, a tres décadas de su muerte, su viuda fue distinguida con la entrega de la Orden del Sol Naciente, Rayos de Oro y Plata

“Estoy muy emocionada, y si algo de nosotros permanece después de la vida, sé que mi padre también estaría muy feliz”, dijo Kodama, para luego agradecer los honores en japonés ante un auditorio en el que se encontraban el Ministro de Cultura Pablo Avelluto, el titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi, funcionarios japoneses, embajadores de diversos países y representantes el mundo de la política y la cultura que colmaban el salón de La Cúpula del CCK.

Noriteru Fukushima, embajador de Japón en nuestro país, explicó que la distinción a Kodama se basaba en “la gran tarea de difusión de la cultura japonesa que la profesora lleva adelante desde hace muchos años en la Argentina y en el extranjero”. Y recordó que Kodama y Borges tradujeron juntos “El libro de la almohada”, de Sei Shonagon (una dama de la corte de la emperatriz Sadako, que se cree que nació en el año 966), y así ayudaron también a difundir la literatura del Japón en el mundo.

A continuación, y frente a una platea entre la que se contaba la actriz y cantante Nacha Guevara, el analista político Rosendo Fraga y la periodista y ex legisladora María Eugenia Estenssoro, Kodama leyó la conferencia Borges y el Oriente, incluida en el libro “Homenaje a Borges” publicado en agosto de este año.

Allí explicó que el conocimiento del Oriente para Borges se remitía a su infancia, a las lecturas que le hacían de los cuentos de “Las mil y una noches”, a los libros de leyendas orientales de la biblioteca de su padre, a fragmentos de La Biblia y de los libros de autores ingleses conmovidos por esa cultura como Robert Louis Stevenson, que a su vez fascinaban a Borges.

Luego Kodama recordó cómo su ex marido descubrió más tarde el budismo y se interesó por la filosofía oriental. Y contó que en 1970 Borges, cuya literatura está sin dudas atravesada por reflexiones provenientes tanto de la filosofía occidental como de la oriental, emprendió finalmente la composición de una serie de haikus.

Borges, según contó Kodama, llegó a componer unos diecisiete haikus, esos poemas breves japoneses de diecisiete sílabas en los que “el rigor ascético está unido al arte”.

​La distinción otorgada a Kodama es la tercera más alta condecoración que otorga el Ministerio de Relaciones Internacionales en nombre del Emperador, siendo la primera la del Crisantemo, reservada para jefes de Estado, y la segunda de la Paulonia Imperial, para los políticos.

La Orden del Sol Naciente es una distinción con más de un siglo de vida, creada en 1875 por el gobierno japonés para reconocer a todos aquellos, tanto japoneses como extranjeros, que de una manera u otra contribuyesen a la preservación y difusión de la cultura nipona.

Algunos de los que recibieron dicha distinción en la Argentina antes de Kodama fueron personalidades como Ismael Quiles y Martha Argerich, entre otros.

Fuente Telam

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