Economía y política

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Por Pedro Aguer

 

 

Decimos economía y política, no economía política ni política económica porque es nuestra intención plantear el tema desde el hombre, no desde la ciencia. Tema que preocupa desde antaño, incluyendo a Carlos Marx quién le dedicó un libro titulado “Crítica a la economía política”. En lo referente a política económica dejamos sentado que es lo programado desde el Estado o propuesto desde los partidos políticos para realizar desde el mismo.

Nuestro propósito es muy modesto. Planteamos la cuestión desde la vida cotidiana de los pueblos, desde la comunidad organizada, lo que se ha dado en llamar economía social.

Se trata de trabajar el problema económico no desde el capitalismo que tiende a la concentración acumulativa mediante el libre juego de la oferta y la demanda. Tampoco desde la concentración de una economía planificada desde el Estado.

Ocurre que muchas veces ni el sistema de libre mercado ni la planificación centralizada dan respuesta a las necesidades sentidas de la población, lo que promueve a buscar nuevas alternativas. Las que sin dudas surgirán del ingenio popular. Esto no quiere decir que se solucionará todo. Habrá experiencias que fracasarán intrínsecamente y también otras que sufrirán adversidades provenientes de situaciones externas inmanejables. Pero habrá las que obedeciendo a una adecuada administración seguirán adelante. Existen muchas que lamentablemente son poco conocidas que han superado con creces a las empresas capitalistas y a los Estados de las naciones en las que se desenvuelven. Un ejemplo de extraordinarios resultados es el de Mondragón Corporación Cooperativa, en España.

Lo importante en esta situación es encontrarse quienes llevarán el emprendimiento a una realización fijando los objetivos con la mayor claridad posible, con responsabilidad, confianza y en la puesta en curso según las posibilidades de la ayuda mutua.

Podemos afirmar que la economía, que no es otra cosa que el orden en la casa y la prosperidad del conjunto social, debe nacer desde el hombre no poner al hombre como herramienta, al servicio de planes pergeñados por iluminados. Bastante mal le va al mundo siguiendo estos derroteros. Siempre las mayorías sufriendo las consecuencias de la prosperidad de las minorías. En el estatismo con el enriquecimiento de los dirigentes y en el mercado con el enriquecimiento de los patrones. Jamás con el enriquecimiento del proletariado ni de los sectores medios. Estos son los dueños del resultado de ajustes “correctores”, mientras que las minorías son las beneficiarias de los mismos. Siempre.

El planteo de la política y la economía es poner en el tapete una manera pragmática que permita visualizar que jamás la economía debe subordinar a la política.

Es el hombre el que se debe servir de los resultados económicos no formar parte de los elementos que constituyen lo que se entiende por economía como concepción científica.

El trabajo produce el capital y la especulación lo aprovecha lo que de por sí marca la principal injusticia social.

Es deber de la política coordinar la relación entre ambos para generar una convivencia en paz y armonía.

Por cierto no se solucionará esto de un día para otro.

Pero, lo decimos con énfasis, un día hay que empezar. Ese día está en la toma de decisiones para conocer el problema, y compartir la búsqueda de la solución.

Existen organizaciones autogestionarias como las cooperativas, las mutuales, los consorcios y demás formas asociativas, basadas en la solidaridad, que perfectamente reemplazan el autoritarismo estatal, la insensibilidad de la especulación, con la participación, la igualdad y la equidad.

Establecer cuál será la opción es tema de la acción política, si consideramos que la reparación puede ser encarada desde la solidaridad y la democracia. Única forma de poner la economía al servicio del hombre que es como debe ser. Hasta ahora vemos con decepción que se argumenta la libertad como alternativa para una posterior justicia social o se argumenta ésta como alternativa para una posterior libertad. Pero el ser humano en su realización plena necesita las dos de manera simultánea. De lo contrario la igualdad es una entelequia.

Fuente AIM Digital

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