Brasil… São Paulo: un litoral que conserva el encanto de sus antecesores

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A menos de 200 km de la capital, el estado ofrece ​​playas paradisíacas, cascadas naturales, vestigios indígenas y posadas con vistas al atardecer

 

La jungla de cemento brasileña esconde a no más que 200 km un litoral con algunas de las playas más bellas y sorprendentes del país. Por eso, cada vez son más los argentinos que se alejan de las tradicionales costas del sur para adentrarse en otras zonas menos concurridas, donde se pueden encontrar opciones de alojamiento y diversión para todos los bolsillos.

Según el Estudio de Demanda Turística Internacional 2010-2014 elaborado por el Ministerio de Turismo de Brasil, 68% de los turistas que visitaron São Paulo por motivo de ocio en 2014 fue en busca de sol y playa. El mercado argentino, además, aclama las opciones de pago disponibles antes de viajar, motivo por el cual se registra en los últimos años un aumento en la venta de paquetes turísticos con sistema All Inclusive, que reduce la necesidad de comprar moneda local para pagar los gastos de estadía.

Los turistas podrán encontrar estas opciones “todo incluido” – al mismo tiempo que hoteles, posadas, albergues, hospedajes para alquilar y campings – en el principal circuito turístico de São Paulo, que está ubicado en el litoral norte del estado, colindando con la frontera de Río de Janeiro. Las ciudades más concurridas son: São Sebastião, Ilhabela, Caraguatatuba y Ubatuba, y todas ellas se erigen en una región de gran belleza natural que esconde más de 100 playas, 300 cascadas, 138 mil hectáreas de Mata Atlántica y todo tipo de propuestas deportivas y turísticas para disfrutar del entorno. Todos los municipios del circuito poseen una amplia red de hoteles e infraestructura adaptada a las necesidades de sus visitantes.

A 190 km de la capital São Paulo se ubica São Sebastião, un municipio con una excelente infraestructura turística, playas pequeñas y frecuentadas y bellos paisajes que conservan más de 30 playas y senderos naturales.  El centro histórico de la ciudad reúne edificios que forman parte del Patrimonio Histórico, Artístico, Arquitectónico y Turístico del Estado, tesoros de la arquitectura colonial construidos allá por el 1600.

São Sebastião responde a todo tipo de turistas, los que buscan sofisticación, con posadas boutique, spas y restaurantes de alta gastronomía, hasta los que prefieren pasar el día en familia en campings y playas tranquilas como Barra del Sahy o Juquehy. La mejor puesta de sol la encontrarán en Boiçucanga, y para la vida nocturna hay que dejarse seducir por el encanto hippie chic de Maresias.

Ilhabela es la isla más concurrida del litoral paulista, y el traslado se hace en una balsa que sale desde el puerto de São Sebastiao. Sus condiciones climáticas la convierten en el mejor lugar para practicar deportes de viento, como vela o windurf, mientras que su relieve es ideal para los amantes del rappel y la escalada. Pero, sin duda, lo más característico es el buceo en naufragios, ya que esta costa esconde sumergidas decenas de embarcaciones antiguas.

Otro de los atractivos imperdibles son sus playas: deslumbrantes, desérticas y con cascadas y senderos, un paisaje digno de película. La más conocida es Jabaquara, un ejemplo de naturaleza salvaje de medio kilómetro de extensión que recibe agua dulce de dos arroyos, ideal para bañase o disfrutar de un día de pesca y tranquilidad. En cuanto a cascadas, la más visitada es la Cachoeira do Gato, a la que se llega por un sendero de trekking guiado y donde el visitante encontrará una piscina natural de agua cristalina.

Para finalizar el día, en torno al puerto de la villa se halla el corazón comercial de la isla, donde hay una excelente oferta gastronómica, negocios y música callejera hasta el amanecer.

Ubatuba, por su parte, conserva su pasado en la cultura caiçara (habitantes originarios del litoral) en las calle, en las fiestas de origen portugués y en los edificios históricos. Su potencial como estancia balnearia y turística también se prueba con sus más de 80 playas para todos los gustos: desde las familiares Domingas Dias y Enseada hasta las tomadas por surfistas, como Itamambuca, de Félix y Grande. Para quien busca tranquilidad, hay las desiertas Almada, de Puruba y de Bonete.

Asimismo, forman parte del municipio 10 islas con escenarios inolvidables. Por ejemplo, la Isla Anchieta, convertida en parque estatal, es uno de los mejores puntos de buceo del litoral norte de São Paulo, mientras que Cascada Água Branca, con 120 metros, tiene la mayor caída de agua de la región. Otro encanto de la zona proviene del proyecto Tamar, donde se pueden contratar paseos guiados que conducen a estanques repletos de tortugas marinas.

Por último, Caraguatatuba proviene de un vocablo indígena que deriva de curaá guatatibo, es decir, bahía con altos y bajos. Y así es el terreno, un escenario natural que esconde playas de aguas limpias y calmas donde los pescadores todavía salen a faenar de manera tradicional. Las playas más bonitas son las de Tabatinga y la de Mococa. Además, el Parque Estatal de la Sierra del Mar cuenta con dos senderos que conducen a cascadas. La atracción turística por excelencia es el vuelo en parapente en el Cerro de Santo Antônio.​

Fuente EMBRATUR

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