¿Hacia dónde va el comercio internacional en 2016?

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Las expectativas económicas para este año no son alentadoras, lo cual está relacionado, en parte, con el estado de las exportaciones e importaciones a nivel mundial.

A pesar de los bajos pronósticos estipulados para el 2015, el crecimiento económico mundial al final del año fue inferior al previsto. La caída del precio de los productos básicos, la debilidad de los flujos comerciales y de capital, y los episodios de inestabilidad financiera socavaron la actividad económica. Con este precedente, el 2016 inicia con bajas expectativas para la economía, incluidos los países emergentes.

El informe Perspectivas económicas mundiales 2016, publicado por el Banco Mundial, afirma que el crecimiento de este año, que se espera ronde en un 2,9%, dependerá fuertemente de la continuidad del ímpetu de los países de ingreso alto, la estabilización del precio de los productos básicos y la transición gradual de China hacia un modelo de crecimiento que se base más en el consumo y los servicios.

Las expectativas de crecimiento están estrechamente ligadas a los incrementos del comercio internacional, en especial con miras a las grandes implicaciones macroeconómicas potenciales de reciente la firma del Acuerdo Transpacífico (TPP).

Estado del comercio mundial. Durante el último cuarto de siglo, los flujos de comercio de bienes y servicios han aumentado rápidamente. El valor del comercio mundial pasó de USD 8.700 miles de millones en 1990, a más de USD46 billones en 2014. Su importancia relativa también ha aumentado: de un 39% del PIB mundial en 1990, a 60% en 2014. Sin embargo, el crecimiento del comercio mundial se ha reducido a alrededor del 4% desde la crisis de 2007.

Silvana Insignares, directora del Observatorio de Comercio Internacional de Uninorte, señala que esto se debe a que antes de la crisis el modelo de crecimiento apostó por las exportaciones y la acumulación de monedas de reserva. “La crisis obligó a los países a favorecer la demanda interna como motor de crecimiento, lo que genera un menor flujo del comercio internacional entre los países con el fin de favorecer la demanda interna”, explica.

Nuevos acuerdos. Ante una desaceleración del comercio y con el fin de incrementar sus flujos, en octubre de 2015, 12 países del Pacífico (Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Estados Unidos y Vietnam) concluyeron las negociaciones sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), el acuerdo comercial regional más grande y más diverso. Según el informe del Banco Mundial, con este acuerdo se podría aumentar el PIB de los países miembros en un promedio de 1,1% en 2030, así como incrementar el comercio de los países miembros en un 11%.

Para Camilo Almanza, docente de Economía de Uninorte, los beneficios de esta clase de acuerdos se derivan del hecho de que los consumidores tienen acceso a una mayor variedad de productos a unos mejores precios y los productores tienen la posibilidad de acceder a mercados más grandes en condiciones más ventajosas debido a la eliminación de aranceles.

El recorte en las medidas no arancelarias, como las licencias obligatoria o las normas técnicas, también representan incentivos. Para el TPP, solo el 15% del aumento del PIB se deberá a los recortes arancelarios, mientras que los recortes en las medidas no arancelarias en bienes yservicios explicarían el 53% y 31% del aumento total del PIB, respectivamente.

El TPP y Colombia. Dado que los países miembros del TPP mueven casi la mitad del comercio, las externalidades positivas de una desviación del comercio a economías más pequeñas como la colombiana, pueden verse limitadas.

De acuerdo con Almanza, si Colombia no logra ingresar al acuerdo la competitividad de nuestros productos se vería muy amenazada por los productos de México, Chile y Perú, que forman parte de dicho acuerdo. “Si logramos ingresar, la competitividad de nuestros productos en los mercados internacionales en términos de calidad, diseño y precio será realmente el factor determinante”, agrega.

En este punto concuerda Harold Silva, director del Centro de Estrategia y Competitividad de Uninorte. “El quid residirá en la competitividad de los productos nuestros”, comenta.

Cálculos del Banco Mundial indican que para las países que no entren al acuerdo las pérdidas del PIB agregado serán de tamaño limitado (0,1% en 2030). Solo en algunos países asiáticos, las pérdidas de PIB estimado superarían el 0,3%.

Fuente El Heraldo

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