Se cumplen cinco años de la muerte de Raúl Alfonsín, símbolo de la transición democrática

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La muerte del ex presidente, de la que este lunes se cumplen cinco años, resignificó para gran parte de los argentinos la figura del hasta ahora último líder radical como símbolo de la transición democrática y el fin del ciclo de golpes de Estado que caracterizó al siglo XX en nuestro país.

“Compatriotas, iniciamos todos hoy una etapa nueva de la Argentina. Iniciamos una etapa que sin duda será difí¬cil, porque tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy y para los tiempos, la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina”, dijo Alfonsín desde los balcones del Cabildo, el 10 de diciembre de 1983, día en el que asumía como primer presidente constitucional, tras casi ocho años de la más cruenta dictadura cívico-militar de la historia del país.

Ese día, Alfonsín -quien en las elecciones presidenciales del 30 de octubre de ese año se impuso con el 51,75 por ciento de los votos sobre el justicialista Italo Luder- comenzaba la dura tarea de gobernar un país atravesado por el dolor del genocidio perpetrado por la dictadura, con un alto endeudamiento externo, desindustrializado y con una enorme deuda social.

The death of the former president , which Monday marks five years resignified for much of the Argentines figure so far last radical leader as a symbol of democratic transition and end the cycle of coups that characterized the century XX in our country.

“Fellow citizens , we started all today new of Argentina stage. Initiated a step that certainly will be diffi ¬ cult , because we all have an enormous responsibility to ensure today and for the times , democracy and respect for human dignity in the Argentina land ” Alfonsin said from the balcony of the Town Hall , on December 10, 1983 , the day he assumed as the first constitutionally elected president after nearly eight years of the bloodiest civil- military dictatorship in the country’s history .

That day , Alfonsin who in the presidential elections of October 30 of that year won with 51.75 percent of the votes on the Italo Luder PJ – began the difficult task of governing a country traversed by the pain of genocide by the dictatorship, with a high external debt , de-industrialized and a huge social debt.

La asunción del líder radical, fallecido el 31 de marzo de 2009, significó así no solo el fin de la dictadura, sino además la interrupción definitiva del largo ciclo de golpes de Estado, que se inició en 1930 con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen.

A poco de asumir el gobierno, Alfonsín impulsó la anulación de la autoamnistía dictada por los militares y creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), que tuvo el objetivo de investigar los crímenes cometidos durante el terrorismo de estado.

En 1984 se publicó Nunca Más, el informe de dicha comisión, y al año siguiente se llevó a cabo el histórico juicio a las juntas militares que condenó a los principales jerarcas del régimen y que ubicó al país en el sitial de las pocas naciones del mundo que juzgaron a los responsables de cometer genocidios.

Sin embargo, la política de derechos humanos tuvo su límite en las leyes de impunidad (Obediencia Debida y Punto Final) que, asediado por dos intentos de golpe militar, Alfonsín se vio obligado a enviar para su sanción al Congreso.

“Felices Pascuas”, la frase pronunciada por el expresidente en la Semana Santa de 1987, una vez superado el levantamiento carapintada ocurrido en esos días, quedó registrada en la memoria colectiva de los argentinos como el principio de la impunidad para los genocidas que se profundizó después con los indultos decretados por su sucesor, Carlos Menem.

Las leyes de impunidad -que como los indultos, fueron derogadas durante el gobierno de Néstor Kirchner dando lugar al restablecimiento de los juicios por delitos de lesa humanidad- marcaron el principio del declive del gobierno radical.

Caracterizado en sus inicios por ciertas reformas de perfil progresista y una política económica de relativa independencia respecto a los mandatos de los organismos financieros internacionales, la administración de Alfonsín sufrió las acechanzas de las corporaciones económicas locales y transnacionales.

Desde una perspectiva histórica, esos y otros rasgos de su gestión establecen puntos de conexión con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, en particular, en la ampliación de derechos civiles (ley de Divorcio Vincular) y en poner el eje de la política exterior del país en la región, con el impulso del incipiente Mercosur.

El Plan Austral y el proceso de sustitución de importaciones y de reindustrialización del país, se vio interrumpido por un creciente proceso inflacionario y dificultades fiscales.

A partir de allí, Alfonsín intentó un giro en el rumbo económico e impulsó la frustrada privatización de algunos servicios públicos, que en los `90 y en una versión descarnada logró concretar la administración de Carlos Menem.

El gobierno radical también debió soportar, en enero de 1989, otro hecho que deterioró aún mas su frágil situación: fue el copamiento del regimiento de La Tablada por parte de un grupo armado que respondía al Movimiento Todos por la Patria, bajo la excusa de la defensa del orden democrático, frente a un hipotético nuevo intento de golpe de Estado.

Pero el deterioro de la economía seguía su curso y en un último intento por rencauzarla el gobierno lanzó el Plan Primavera, que fracasó en medio de un golpe de mercado, caracterizado por la hiperinflación, la corrida cambiaria, el crecimiento de la pobreza y los saqueos a supermercados.

La crisis provocó el adelantamiento de los comicios presidenciales al 14 de mayo de 1989 y Alfonsín cedió el poder a Carlos Menem seis meses antes del final de su mandato y sin poder avanzar en la reparación de la deuda social, ni en la desarticulación del modelo neoliberal implantado a sangre y fuego por la dictadura.

Lejos del poder, el líder radical continuó gravitando en la vida interna de su partido y en el orden nacional, firmó junto a Carlos Menem el Pacto de Olivos, que posibilitó la reforma constitucional de 1994 y la reelección presidencial.

Además, fue uno de los actores fundamentales de la Alianza entre la UCR y el FREPASO, que llevó a Fernando de la Rúa a la Casa Rosada, gobierno del que Alfonsín tomó distancia disgustado por el continuismo respecto de las políticas neoliberales del menemismo y que desencadenaron la brutal crisis del 2001.

Sobre el final de sus días, Alfonsín fue homenajeado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con un emotivo acto en la Casa Rosada y la colocación de la imagen del expresidente en el Salón de los Bustos.

TelamThe assumption of radical leader , died March 31, 2009 , and meant not only the end of the dictatorship, but also the discontinuance of the long cycle of coups , begun in 1930 with the overthrow of Hipólito Yrigoyen .

Shortly after taking office , Alfonsín prompted the cancellation of the amnesty issued by the military and created the National Commission on the Disappearance of Persons ( Conadep ), which aimed to investigate crimes committed during the state terrorism.

Was published in 1984 Never Again, the report of that committee , and the following year took place the historic trial of the military juntas that sentenced the main leaders of the regime and placed the country on the seat of the few nations in the world who judged the perpetrators of genocide.

However, the human rights policy was limited by the laws of impunity ( Due Obedience and Full Stop ) that besieged by two attempted military coup , Alfonsin was forced to submit to Congress for its approval .

” Happy Easter,” the phrase used by the president in the Easter of 1987 , once the carapintada uprising happened in those days passed , was recorded in the collective memory of the Argentines as the principle of impunity for genocide that deepened then with pardons decreed by his successor, Carlos Menem.

Impunity laws and pardons , which were repealed during the government of Néstor Kirchner leading to the restoration of a trial for crimes against humanity, marked the beginning of the decline of radical government.

Characterized at the beginning by listing certain progressive reforms and economic policy relative independence from the mandates of the international financial institutions , administration Alfonsin suffered the wiles of local and transnational financial corporations.

From a historical perspective , these and other features of his management set connection points with the governments of Néstor Kirchner and Cristina Fernández de Kirchner, in particular the extension of civil rights ( divorce law ) and put the shaft foreign policy in the region, with the momentum of the emerging Mercosur.

The Austral Plan and the process of import substitution and re-industrialization of the country , he was interrupted by rising inflation and fiscal difficulties.

From there , Alfonsín tried a shift in the economic course and drove the frustrated privatization of public services , which in the 90s and a stark version managed to make the administration of Carlos Menem.

The radical government also had to endure , in January 1989 , another fact that its deteriorated even more fragile situation was the takeover of La Tablada Regiment by an armed group who answered to All for the Fatherland Movement , under the guise of defense of the democratic order , compared to a hypothetical new coup attempt .

But the deteriorating economy continued its course and in a last attempt by the government launched rencauzarla Primavera Plan , which failed in a coup market , characterized by hyperinflation , a run on the growth of poverty and looting supermarkets .

The crisis led to the advancement of the presidential election to May 14, 1989 and ceded power to Alfonsín Carlos Menem six months before the end of his term and unable to move forward in repairing the social debt, or the dismantling of the neoliberal model implanted blood and fire by the dictatorship.

Away from power, the radical leader continued to gravitate in the internal life of his party and the national order, signed by Carlos Menem Olivos Pact , which allowed the constitutional reform of 1994 and the presidential election.

He was also one of the key players in the alliance between the UCR and FREPASO that led to Fernando de la Rua to the Casa Rosada government Alfonsin took away disgusted by the continuity with respect to the neoliberal policies of Menem and triggered the brutal crisis of 2001 .

At the end of his days, Alfonsín was honored by President Cristina Fernandez de Kirchner with an emotional ceremony at the Casa Rosada and the placement of the image of president in the Hall of Busts .

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