Hace dos siglos, San Martín residió en Tucumán

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En enero de 1814 reemplazó a Belgrano al frente del Ejército del Norte. Dispuso la guerra de guerrillas en el norte, construyó la Ciudadela y reorganizó la oficialidad y las tropas, hasta que una enfermedad lo obligó a alejarse.

Carlos Páez de la Torre H

Entre los bicentenarios que se cumplen este año (y que habrán de pasar seguramente desapercibidos) está el muy importante de la permanencia del entonces coronel José de San Martín en Tucumán. Merece la pena revisar el tramo, utilizando los excelentes trabajos de los historiadores Antonio J. Pérez Amuchástegui y Patricia Pasquali.

En diciembre de 1813, el Triunvirato, poder central de las Provincias Unidas (hasta el 22 de enero de 1814, en que lo reemplazará un Director Supremo, el doctor Gervasio Posadas), decide nombrar a San Martín mayor general del Ejército del Norte, en reemplazo de Eustoquio Díaz Vélez. Y lo pone al frente de una expedición que parte a apoyar a aquella fuerza, que viene en retirada a Tucumán tras los desastres de Vilcapugio y Ayohuma.

In January 1814 he replaced Belgrano in front of the Northern Army . Ordered the guerrilla war in the north, built the Citadel and reorganized the officers and troops , until an illness forced him to leave.

Carlos Páez de la Torre H

Among the bicentennial that meet this year (and to be sure to go unnoticed ) is very important for persistence of then Colonel José de San Martin in Tucuman. It is worth reviewing the section , using the excellent work of historians Amuchástegui Antonio J. Perez and Patricia Pasquali .

In December 1813, the Triumvirate , central power of the United States (until January 22, 1814 , we will replace a Supreme Director Gervasio Posadas Dr. ) hereby appoint General San Martin Army Major North in Díaz Vélez Eustoquio replacement . And he takes charge of an expedition party to support that force , which is retreating after the disasters of Tucumán and Ayohuma Vilcapugio . Pero, poco después, dispone que San Martín directamente reemplace a Belgrano en el comando, función que San Martín se resiste a aceptar.

Encuentro de los jefes
El coronel marcha a su destino. El 17 de enero, ambos jefes se encuentran por primera vez personalmente, aunque mantenían desde 1812 una correspondencia que había generado recíproca estima. El encuentro, según la tradición, fue en la posta de Yatasto, aunque investigaciones más ajustadas aseguran que ocurrió en la cercana Posta de Los Algarrobos.

Como aún no ha llegado a sus manos el despacho que otorga el mando supremo a San Martín, el general Belgrano lo designa segundo jefe. Recién el 29 de enero, el recién venido se hará cargo de la fuerza. Con toda humildad, Belgrano acepta quedar al mando del Regimiento 1, que San Martín le confía.

El 30, San Martín llega con las tropas a la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde acampa. Lanza una proclama dirigida a los “valientes tucumanos”.

Estrategia defensiva
Asegura que los esperan “triunfos memorables”, sobre ese enemigo batido hace dos años en su ciudad; enemigo que todavía “recuerda con horror el nombre tucumano”. Solicita “constancia y unión” para ser invencibles otra vez. “Yo vengo a trabajar entre vosotros. Fijad en mis deseos y en los esfuerzos que os prometo, las esperanzas que os da un compañero”. Termina con una pregunta desafiante: “Unido el Ejército de mi mando con vosotros ¿tendrá la Patria a quién temer?”.

La primera cuestión que debe encarar San Martín es la estratégica. Opta por un plan defensivo. Resuelve que, por el momento, no abrirá una nueva campaña sobre el Alto Perú. Pero tiene el propósito de que el Ejército del Norte se halle en condiciones de moverse rápida y exitosamente, en caso de que los realistas tomen la ofensiva. Entretanto, busca que el enemigo crea que va a salir a atacarlo. Por eso se preocupa de esparcir rumores en esa dirección.

Guerra de guerrillas
Lo que sí dispone, perfectamente asesorado por Belgrano y en base a un informe de Manuel Dorrego, es desencadenar una escalada de guerrillas en Salta y Jujuy. Nombra al teniente coronel Martín Güemes comandante de las avanzadas, y el jefe salteño cumplirá su misión de modo memorable. Sus partidas gauchas hostilizarán sin tregua a los realistas, interceptarán sus comunicaciones, les impedirán obtener alimentos. Esto además de desarrollar una invalorable tarea de espionaje, que tendrá a San Martín informado al detalle de los movimientos del enemigo.

En su programa, Tucumán constituye un punto clave, y debe ser defendido a toda costa, como “mínimo límite septentrional de la revolución”. Aquí están la mayoría de los emigrados, la Fábrica de Fusiles y el parque de artillería.

La Ciudadela
De acuerdo a ese criterio, manda construir un recinto fortificado en forma de pentágono con bastiones en las puntas, unas doce cuadras al oeste de la plaza principal, por la zona donde se libró la victoria de 1812. Es la famosa “Ciudadela”. El nombre bautiza hoy al barrio populoso que creció con los años a su alrededor. El ingeniero Enrique Paillardelle es el encargado de diseñar el fuerte, cuyos trabajos se inician el 8 de febrero.

El propósito, explica San Martín al Director, es “que no sólo sirva de apoyo y punto de reunión de este ejército en caso de contraste, sino que me facilite los modos de su más pronta organización”. Un espacio fortificado puede, además, evitar la deserción, “tan general en este ejército, compuesto en su mayor parte de reclutas”.

Pago a la tropa
Pero el Ejército del Norte no sólo está desmoralizado por las derrotas últimas. También se halla mal alimentado, mal vestido y mal pagado. San Martín ataca con decisión estas carencias. Para eso echa mano, sin miramientos, a una remesa de dinero que pasa por Tucumán, enviada desde Potosí a Buenos Aires y destinada a pagar a las tropas porteñas. Lo hace en contra de las instrucciones del Director, explicándole que estaba ante una urgencia. Posadas debe conformarse, pero lo reconviene. “Si con el obedecimiento se exponía usted a quedar en apuros, con el no cumplimiento he quedado yo como un cochino”, le escribe.

La tropa empieza a recibir algo de dinero con cierta regularidad: 4 reales por semana. Los alegra, también, con “medio frasco” de aguardiente por cada 50 hombres. Consigue igualmente nuevos uniformes y nuevo calzado. Entiende que para tener autoestima y generar respeto en el vecindario, el soldado no puede presentarse desharrapado.

Férrea disciplina
Instala una fábrica de monturas, a tiempo que trata de obtener resultados más ambiciosos de la Fábrica de Fusiles, que hasta el momento sólo sirve para composturas: coloca al diligente Feliciano Chiclana en la conducción. San Martín tiene la obsesión de contar con buena artillería y de imponer el máximo cuidado del armamento.

Se maneja con una férrea disciplina. Para los desertores, fija una pena de 200 varillazos, por ejemplo. Somete a consejo de guerra al coronel realista Antonio Landívar, capturado en Santa Cruz de la Sierra, famoso por sus crueldades con los prisioneros criollos, y hace cumplir la sentencia de fusilamiento. Reorganiza y disciplina el cuadro de oficiales. Separa de la fuerza al chacotón Dorrego, a causa de una falta grave (sostiene Gregorio Aráoz de La Madrid que consistió en burlarse de la voz de mando de Belgrano), y lo envía castigado a Santiago.

El regimiento de color
Ordena que toda la oficialidad asista obligatoriamente a una Academia que instala, donde él mismo dicta clases. Y, para profundizar la formación, organiza también la Academia de Matemáticas, a cargo de Paillardelle.

Uno de sus regimientos, el 7 de Infantería, estaba compuesto por soldados de color. Lo aumenta a 1.200 plazas y urde un mecanismo para rescatar esclavos e incorporarlos a esa unidad. Logra dotar así a libertos, negros y mulatos, de un fuerte “espíritu de cuerpo”, e incorporarlos realmente al proceso revolucionario. Al mando de Toribio de Luzuriaga, el 7 se convierte así en un regimiento muy importante, que se cubrirá de gloria en las futuras campañas sanmartinianas.

A todo esto, el Directorio insiste en que Belgrano se presente en Buenos Aires. Pone pretextos San Martín, porque la presencia del vencedor de Tucumán y Salta le parece clave, dados el prestigio que tiene y su conocimiento del territorio, de la gente y de sus hábitos. Pero Posadas se pone firme y el 18 de marzo Belgrano parte a Santiago, desde donde seguirá, en mayo, a Buenos Aires.

Enfermo en La Ramada
Las medidas del nuevo jefe han infundido un clima de renovación en el Ejército del Norte. Pero sucede que el 25 de abril, San Martín cae enfermo de una “afección al pecho” -un fuerte ataque de asma, probablemente- que se complica con el sangrado copioso de su vieja úlcera gástrica. Una junta médica dictamina que debe cambiar de clima con urgencia, y el mayor Francisco Fernández de la Cruz lo reemplaza en la jefatura.

El 28 lo llevan a la “hacienda de las Ramadas”. Es una propiedad de don Pedro Bernabé Gramajo, que luego pasará a su hijo político, don Rufino Cossio. Según la tradición, se aloja en la “sala” que se alzaba entonces en el sector hoy conocido como “La Ramada de Abajo”.

Allí encuentra bastante alivio. El 25 de mayo se siente “bastante restablecido”, y hasta piensa que puede reasumir el mando.

Adiós a Tucumán
Con eso no está de acuerdo el médico Guillermo Collisberry. Juzga que el paraje de La Ramada es húmedo y le parece prudente llevar al enfermo a “un sitio más seco, inmediato a Santiago del Estero”. Pero otra vez lo ataca la “afección al pecho”, y se dispone trasladarlo a Córdoba.

Nadie sospechaba entonces las horas gloriosas que aguardaban a San Martín en los años por venir, y que lo convertirían en el Libertador. Ya nunca regresará a nuestra provincia, donde pasó –hace dos siglos- aquellos escasos tres meses de gran actividad. Pero nunca habría de olvidar a Tucumán.

Así lo testimonia Félix Frías, quien en 1850 estuvo junto a San Martín en Boulogne Sur Mer, cuando el glorioso viejo vivía sus últimos días. Cuenta que, en sus conversaciones, el general todavía “recordaba con entusiasmo la prodigiosa naturaleza tucumana”.

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But shortly thereafter, provides that San Martín directly replace the command Belgrano , San Martín function that refuses to accept .

Meeting of heads
Colonel up to its destination. On January 17 , the two leaders meet for the first time personally since 1812 but kept a correspondence that had generated mutual esteem . The meeting, according to tradition, was in the post of Yatasto , although investigations ensure tighter happened in nearby Post of The Locusts .

As it has not yet reached his hands the office conferred the supreme command of San Martín , General Belgrano is appointed second in command . Just on 29 January , the newcomer will by force. With all humility , Belgrano agree to be in command of the 1st Regiment , St. Martin confides .

30 , San Martín arrives with troops to the city of San Miguel de Tucumán, where camping . Throw a proclamation to the “brave tucumanos ” .

defensive strategy
Ensures expect ” memorable wins” on the enemy beaten two years ago in his city, enemy still ” remembers with horror the tucumano name.” Apply “constancy and unity ” to be invincible again. ” I come to work with you . Take to my wishes and efforts I promise , hope that gives you a partner . ” It ends with a challenging question : ” UK Army under my command with you, as will the country who fear? ” .

The first issue facing San Martín is strategic . Opt for a defensive plan. Resolves that , for the moment, not open a new campaign on the Alto Peru . But aims that the Northern Army is in a position to move quickly and successfully , if realistic take the offensive. Meanwhile , looking for the enemy believe that will come out to attack . Why worry about spreading rumors in that direction.

Guerrilla Warfare
What I have perfectly advised by Belgrano and based on a report of Manuel Dorrego, is triggering an escalation of guerrillas in Salta and Jujuy. Appoints Lieutenant Colonel Martin Guemes commander advanced , and fulfill its mission chief salteño memorably . Vex his gaucho heading relentlessly realistic , will intercept their communications , they prevent them from obtaining food. This in addition to developing an invaluable task of espionage , having at San Martín informed in detail of the movements of the enemy.

In its program , Tucumán is a key point , and must be defended at all costs, as ” minimum northern boundary of the revolution.” Here are most of the emigrants , the factory rifles and artillery park .

the Citadel
According to this criterion , ordered the construction of a fortified shaped pentagon with bastions at the tips, a dozen blocks west of the main square, the area where the victory of 1812 was fought. It is the famous ” Citadel ” . The name today baptizes the populous neighborhood that grew over the years around. The engineer Enrique Paillardelle is in charge of designing the fort, whose work will start on February 8.

The purpose , says the Director San Martín , is ” not only as a support and meeting point for the army in case of contrast , but I modes facilitate its earliest organization.” A fortified space can also prevent dropout , ” so general in this army , composed mostly of recruits .”

Payment to the troops
But the Northern Army is not only demoralized by recent defeats. Also found underfed , badly dressed and badly paid . San Martin decision attacks with these shortcomings. That takes hold , roughly, a remittance passing Tucumán, sent from Potosi to Buenos Aires and intended to pay troops from Buenos Aires . It does so against the instructions of the Director , explaining that he was in an emergency . Guest must conform , but rebukes . ” If the obedecimiento are you risked getting in trouble with noncompliance ‘ve fallen like a pig ,” he writes .

The troops start receiving some money on a regular basis 4 reais per week. The also happy with “half bottle ” of brandy for every 50 men. Also get new uniforms and new shoes . Understand that to have self-esteem and build respect in the neighborhood, the soldier can not shabby presented .

iron discipline
Install factory mounts, while trying to get more ambitious results Factory Rifles, so far only serves to composturas : Feliciano Chiclana standing diligent driving. San Martin is obsessed with having good artillery and impose the maximum care of armaments.

It handles with iron discipline . For deserters , a fixed penalty varillazos 200 , for example. Subjected to court martial the royalist Colonel Antonio Landivar captured in Santa Cruz de la Sierra, famous for his cruelty to prisoners Creoles , and enforces the judgment squad. Rearrange the box and discipline officers. Separate force to chacotón Dorrego , because of serious misconduct ( holding Gregorio Araoz de La Madrid was to mock the word of command of Belgrano ) , and sends punished Santiago.

The regimental color
Orders that all officers attend a mandatory installing Academy , where he teaches . And , for further training, organizes the Academy of Mathematics , by Paillardelle .

One of his regiments, the 7th Infantry was composed of soldiers of color. This increases to 1,200 seats and hatches a mechanism to rescue slaves and incorporate them into a single unit. Achieved and provide freedmen, blacks and mulattos , a strong ” esprit de corps ” and really incorporate the revolutionary process. Commanding Toribio de Luzuriaga, 7 thus becomes an important regiment, to be covered in future glory sanmartinianas campaigns.

To all this , the Board insists that is present in Belgrano Buenos Aires. San Martin puts pretexts , because the presence of the winner of Tucumán and Salta seems key , given the prestige of and knowledge of the territory , the people and their habits. But Posadas becomes firm and on 18 March Belgrano part to Santiago , where he will continue in May , to Buenos Aires.

Sick at The Ramada
The measures of the new boss has instilled a climate of renewal in the Northern Army . But it happens that on April 25 , San Martin falls ill of a ” chest condition ” – a severe attack of asthma , probably, that is complicated by massive bleeding from his old gastric ulcer. A medical board finds that climate change must urgently and greater Francisco Fernández de la Cruz replaces him in the head .

28 take it to the “house of Ramadas .” It is a property of Don Pedro Bernabe Gramajo, which will later his son- Don Rufino Cossio . According to tradition, is housed in the “room” which then stood in the area now known as ” The Ramada Down” .

There is some relief . On May 25 he feels ” quite restored ,” and to think that you can resume command .

Farewell to Tucumán
That does not match the physician William Collisberry . Judge the area of ​​La Ramada is wet and it seems prudent to carry the sick to ” a drier site immediately Santiago del Estero .” But again attacks the ” chest condition ” and has move to Cordoba.

No one suspected then the glorious hours that awaited St. Martin in the years to come, and which would make the Liberator . Ya never return to our province , where he spent two centuries ago – few – those three months with high activity. But you should never forget to Tucumán.

So attests Felix Frias, who in 1850 was at St. Martin in Boulogne Sur Mer , when the old glorious lived her last days. Mind you, in your conversations , the general still ” remembered the prodigious enthusiasm tucumana nature.”

http://www.lagaceta.com.ar/

Traduction by Google Translator

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