Política Internacional

Qué fue la Liga Hanseática? Vuelve?

Qué fue la Liga Hanseática, que algunos consideran la primera Unión Europea, y por qué está "renaciendo" gracias al Brexit

Miles de viajeros pasan por la estación Cannon Street, en Londres, todos los días. Pero solo unos pocos saben que este sitio alguna vez albergó uno de los centros comerciales más importantes de la Europa medieval.

Detrás de la estación, ubicada a orillas del río Támesis, un cartel con el nombre de la calle -Hanseatic Walk (Paseo Hanseático)- da una pista sobre los comerciantes ricos que alguna vez dominaron esta zona.

Y en la pared de ladrillo rojo del puente ferroviario Cannon Street hay una placa que se colocó en 2005, que conmemora "600 años durante los cuales unos 400 comerciantes hanseáticos habitaron pacíficamente en la ciudad de Londres... un enclave autónomo alemán en este sitio".

Esta fue la base londinense de la Liga Hanseática, una poderosa red comercial que operó durante cientos de años, y se extendió desde el este de Inglaterra hasta el corazón de Rusia.

Fue una de las alianzas comerciales más exitosas de la historia: en su apogeo, la Liga contó con la lealtad de casi 200 ciudades en todo el norte de Europa.

Londres nunca fue formalmente una de las ciudades hanseáticas, pero fue un eslabón crucial en la cadena, conocido como "kontor" o puesto comercial. La comunidad de comerciantes alemanes que vivía a orillas del Támesis estaba exenta de aranceles y ciertos impuestos.

"En su momento, probablemente tuvieron alrededor del 15% de la cuota de mercado de las importaciones y exportaciones inglesas", dice Jens Tholstrup, un economista con un fuerte interés en el período hanseático.

Su reputación de fiabilidad era tal que a menudo se ha sugerido que la moneda de Reino Unido, la libra esterlina, debe su nombre a una forma abreviada de "Easterling", como se conocía localmente a los comerciantes hanseáticos.

Esta teoría ha sido cuestionada en años recientes, pero Tholstrup afirma que los comerciantes se ganaron la confianza de sus vecinos ingleses.

"Era una señal de su probidad que la gente confiaba en su moneda. Entonces, cuando los comerciantes aquí en Inglaterra querían que se les pagara en libras Easterling, tenían la sensación de que era algo en lo que podían confiar".

La sede londinense de la Liga era conocida como Steelyard, probablemente una referencia a los sellos de metal (steel significa acero) que se usaban para certificar el origen de diferentes tipos de telas traídas aquí para ser exportadas.

Ninguno de sus edificios -los almacenes, la capilla, el gremio o los barrios residenciales- siguen en pie hoy. Pero como señala la concejal londinense Alison Gowman, su presencia se revela en los nombres de lugares, como Steelyard Passage o el pub Pelt Trader (Comerciante de Pieles).

"Está enfrente del Salón Skinners (Curtidores), donde se basaba el comercio de pieles, y Pelt Trader utiliza ese nombre como un recordatorio de una de las importaciones hanseáticas más importantes en Londres".

El Steelyard llegó a dominar el comercio de telas de Inglaterra, y la riqueza de sus comerciantes alemanes fue capturada en los retratos del siglo XVI de Hans Holbein.

El éxito también generó resentimiento y disputas con los comerciantes locales, pero fue un ejemplo temprano de cooperación paneuropea. Entonces, ¿hasta qué punto se puede ver a la Liga Hanseática como precursora de la Unión Europea (UE) actual?

"La gente a veces usa mal el término y dice que la Liga Hanseática promovió el libre comercio. Absolutamente no lo hicieron. Toda su estrategia consistía en crear monopolios y negociar privilegios", dice Tholstrup.

"Pero, por otro lado, creo que crearon una red y desarrollaron prosperidad en un momento en que el Báltico era un lugar bastante sombrío. Así que la transformación que ayudaron a generar fue el origen de la prosperidad del noroeste de Europa ".

La Liga ciertamente intervino a veces en política, apoyando a monarcas, imponiendo boicots comerciales y lanzando guerras. Pero Alison Gowman insiste en que el objetivo principal siempre fue financiero.

"Fue para mantener abiertas sus rutas comerciales. Y, en ese sentido, se trataba de la libertad para comerciar más que del libre comercio, creo que ese es un elemento importante de cómo se desarrolló la UE ".

Lo que la Liga no tenía, por supuesto, era el tipo de estructuras políticas y económicas que ahora asociamos con la UE. Pero a medida que Reino Unido se prepara para el Brexit (su salida de la UE), ¿podría proporcionar un modelo para el intercambio comercial que vendrá en los próximos años?

Visby

Al igual que Game of Thrones, la historia de la Liga Hanseática comienza con la construcción de un muro.

En la segunda mitad del siglo XIII, los habitantes de Visby, una ciudad en la isla sueca de Gotland, construyeron una gran barrera para mantener fuera a los campesinos.

Querían proteger la riqueza que el comercio internacional estaba trayendo a su ciudad desde el otro lado del Mar Báltico.

"El comercio se llevaba a cabo con privilegiados comerciantes, no con los agricultores asentados cerca", explica Lars Kruthof, arqueólogo local y orgulloso residente de Gotland. "Y creemos que para eso se construyó el primer muro: para crear puestos aduaneros".

Los agricultores locales se veían obligados a pagar una tarifa o impuesto si querían vender sus productos en la ciudad. El muro provocó una guerra civil, y un hecho aleccionador resuena a través de la historia: el comercio crea ganadores y perdedores. Puede ser un negocio brutal.

Más de 700 años después, el muro sigue en pie, un recordatorio de que los comerciantes de Visby estaban más interesados en comerciar con sus homólogos en otras ciudades al otro lado del mar que con sus propios vecinos provinciales.

Enormes acumulaciones de monedas encontradas en Gotland, del mundo árabe y Asia Central, dan testimonio de la importancia temprana de la ciudad en el comercio internacional.

"Desde la era vikinga, el comercio era una fuente importante de ingresos para las personas en Gotland", dice la historiadora sueca Erika Sandstrom.

Pero Visby también es un recordatorio de que las fortunas van y vienen, y en estos días depende económicamente de esa forma más moderna del comercio: el turismo.

El puerto que generó gran parte de su riqueza medieval es ahora un tranquilo parque.

En las calles aledañas, los turistas visitan los altos almacenes de ladrillo con techos escalonados, remanentes de la poderosa red comercial que alguna vez dominó el norte de Europa.

"Para una persona medieval, que nunca había estado en una ciudad, ver esto probablemente era equivalente a que yo fuera a Nueva York por primera vez para ver el horizonte de Manhattan", dice Kruthof.

Describe el tipo de bienes que se habrían comercializado en Visby: "Textiles de diferentes partes del mundo, especias, azafrán y cerámica esmaltada con sal de Alemania... y, por supuesto, las pieles de ardilla de Nóvgorod, el bien comercial más importante de esta zona".

A medida que se abrió el mundo medieval, Visby comenzó a conectarse con otras partes de la región báltica, y nació la amplia red de comerciantes y, posteriormente, ciudades que se convirtieron en la Liga Hanseática.

Visby fue uno de sus primeros centros de poder. Los comerciantes locales, que comerciaban en particular con sus contrapartes en el norte de Alemania, formaron gremios o "Hansa" (de aquí viene el término "hanseático") para promover sus intereses y construir sus redes.

"Era una organización que protegía el comercio de algunos mercaderes", dice Sandstrom. "No era comercio libre".

Pero tuvieron éxito.

Uno de los grandes premios del comercio báltico fue la piel de la humilde ardilla rusa.

Enormes envíos de pieles de ardilla se exportaron desde el puerto ruso de Nóvgorod para satisfacer la insaciable demanda de abrigos y otras prendas de moda.

Era tan lucrativo que otros querían una parte de la acción, y no por última vez en la historia europea, esto se convirtió en un problema de dominio alemán.

"Visby había negociado con Nóvgorod y prosperó", explica Kruthof. "Pero luego los alemanes llegaron a Visby, se establecieron también en Nóvgorod y lentamente se hicieron cargo del comercio".

Otros factores desafiaron la posición dominante de Gotland: la piratería, mejores métodos de navegación, barcos que podían viajar más lejos y más rápido, y ataques militares desde Dinamarca.

Visby no pudo controlar lo que había creado, y aunque la ciudad tuvo su momento de gloria, eventualmente fue ignorada. Pero la cooperación entre comerciantes ambiciosos, pioneros en Gotland, se había convertido gradualmente en una red organizada: una superpotencia comercial medieval.

Lübeck

Lübeck, en el norte de Alemania, es conocida como la ciudad de las siete torres. Elevadas iglesias medievales dominan su horizonte y ayudan a definir su historia.

Parte de esa historia es relativamente reciente: en la Iglesia de Santa María, las campanas rotas de la Torre Sur aún permanecen incrustadas en el suelo, donde cayeron durante un ataque aéreo aliado en 1942.

Pero Lübeck tuvo su apogeo en el corazón del mundo hanseático. Entre 1356 y 1669 fue sede de más de 100 reuniones de la Hansetag, la asamblea que reunía a representantes de ciudades hanseáticas para trazar estrategias y promover sus intereses.

Su historia ahora está desplegada en las salas de exhibición del Hansemuseum Europeo de la ciudad. Los mapas digitales en las paredes y los facsímiles de los primeros contratos comerciales trazan el desarrollo de este nuevo mundo.

"Al principio, se trataba sobre llevar a cabo el comercio a larga distancia", dice Angela Huang, directora de investigación del museo, "y de formar una comunidad de comerciantes en el extranjero".

"En los siglos XI a XIII hay una economía en expansión: se fundan ciudades, crecen los mercados y la población de Europa crece notablemente durante ese período".

El Hansemuseum fue inaugurado hace cuatro años por la canciller Angela Merkel, un recordatorio de que la historia hanseática realmente importa en estas partes. En su discurso en la ceremonia de apertura, la canciller describió esta red Hansa como un modelo a seguir para la UE.

El legado del período hanseático perdura en toda la costa báltica de Alemania.

Tanto Hamburgo como Bremen todavía se conocen oficialmente como ciudades hanseáticas libres, y son estados por derecho propio en la república federal alemana.

Más al este, a lo largo de la costa, el equipo de fútbol local se llama Hansa Rostock, mientras que el nombre de la aerolínea nacional, Lufthansa, también conmemora glorias comerciales pasadas.

Pero Lübeck era la "Reina de la Hansa", en el corazón de una red que se extendía no solo a través del mar, al norte, sino también hacia el interior, proporcionando todo tipo de bienes, como cera del este de Europa y arenque de Escandinavia, a ciudades prósperas en el resto de Alemania.

Una de las piezas más destacadas en el museo es una réplica de una Coca de madera, el distintivo barco Hansa con su vela simple de aparejo cuadrado. Se crearon para las florecientes rutas comerciales a través del Báltico, y, en efecto, fue uno de los primeros precursores del moderno barco de contenedores.

"Este no era un barco hecho para asaltar o para conflictos, era un barco de transporte, bastante lento", observa Huang. "Su función principal era que podía transportar productos a granel".

Y a medida que se desarrollaba el comercio, ciudades que estaban separadas por cientos de kilómetros necesitaban tener la seguridad de que todos estaban recibiendo un trato justo. Entonces, crearon un sistema de normas y regulaciones comunes.

Una lista acordada de pesos y medidas fue particularmente importante, y el museo tiene varios ejemplos en su exhibición.

"En ese momento había mucha inseguridad en el comercio", dice Huang. "Te encuentras en el mercado con una bola de tela, pero ¿cómo decides cuánto vale? Era necesario tener estándares comunes para evitar conflictos".

La imitación también era un gran problema, por lo que había mucha regulación sobre, por ejemplo, el tipo de tela que se podía comerciar: tenía que estar estampada, sellada o plegada de la manera correcta.

En otras palabras, la Liga Hanseática era proactiva sobre el control de calidad. Las telas altamente apreciadas de Brujas o Leiden eran marcas registradas, a pesar de que no existía una ley internacional que impidiera la copia de otro producto.

"Era importante para los comerciantes", dice Huang, "que la mercancía que llegaba a Nóvgorod fuera en realidad lo que afirmaba ser, porque podría haber un infierno que pagar si no".

De hecho, muchos de los temas que dominan las discusiones comerciales modernas -productos falsificados, marcas registradas y reglas de origen- se hacen eco del período hanseático.

A veces, por supuesto, surgían disputas, e incluso socios comerciales naturales se peleaban. Pero la Liga Hanseática aguantó durante un tiempo notablemente largo porque ayudó a garantizar la calidad, organizar la logística y crear confianza.

Eventualmente y de manera inevitable, la marea de la historia comenzó a cambiar, y una serie de grandes factores hicieron que la red Hansa perdiera gradualmente su influencia.

El surgimiento de los estados nacionales como centros de poder político desafió su modelo comercial, al igual que la aparición de nuevos mercados y rutas comerciales en todo el mundo.

Incluso ideas que suenan modernas como el cambio climático desempeñaron su papel, ya que los bancos de arenque, una mercancía hanseática clave, se mudaron fuera del Báltico en el siglo XV en busca de aguas más cálidas.

La Guerra de los Treinta Años que devastó Europa central en el siglo XVII fue quizás la gota que colmó el vaso. Pero la creencia en el modelo hanseático de cooperación raramente flaqueó.

La "Nueva Liga Hanseática"

En medio del proceso de Brexit, esos viejos vínculos se están reviviendo a nivel político dentro de la UE. Un grupo de países del norte, incluidos Países Bajos, Irlanda y los países escandinavos y bálticos, comenzaron a llamarse a sí mismos la Nueva Liga Hanseática.

En términos generales, quieren promover los mercados libres y las políticas fiscales conservadoras, como un baluarte contra las políticas más proteccionistas que surgen del sur de Europa.

Se sienten cómodos el uno con el otro y están comenzando a ejercer influencia sobre la dirección que toma la reforma económica europea. Pero también les preocupa perder al Reino Unido, su aliado más influyente.

"Lamentamos mucho perder a Reino Unido como una voz de ideas afines en la Unión Europea", admite la embajadora de Letonia en Reino Unido, Baiba Braže. "No queremos verlo partir porque creemos que todos somos más fuertes cuando nos mantenemos unidos".

Pero más allá de la salida de Reino Unido, algunas ciudades británicas continúan forjando sus propios vínculos con el resto de la UE y se han unido a esta Nueva Liga Hanseática.

Esto incluye, incluso, a ciudades que votaron a favor del Brexit, como King's Lynn, en el condado de Norfolk, donde aún sobrevive el último edificio hanseático de Inglaterra.

Aunque suene irónico, los lugareños argumentan que el Brexit hace que los esfuerzos para restaurar los enlaces hanseáticos sean aún más apropiados. Políticamente, esta área puede haber dejado muy claro que no quería seguir siendo parte de la UE, pero no votó por el aislamiento.

"No se trata de política internacional. Se trata de personas que se quieren, personas que quieren comerciar entre sí, personas que quieren visitarse. Y promoveremos esos ideales pase lo que pase", afirma el recientemente retirado alcalde de King's Lynn, Nick Daubney.

Ya sea a través de pueblos o ciudades o gobiernos nacionales, Reino Unido va a pensar mucho más sobre el comercio en los próximos años, mientras intenta forjar una nueva relación con el resto de Europa y con el resto del mundo.

La posibilidad de desarrollar una política comercial independiente de la UE siempre fue destacada como uno de los grandes beneficios del Brexit, y la Liga Hanseática sirve como un recordatorio de que el comercio tiende a continuar, incluso en medio de fuertes turbulencias.

Pero hay otra lección de la historia: que el comercio puede enseñar a los golpes, y también que es una expresión de poder y de cómo encontramos nuestro propio lugar en el mundo.

Fuente BBC

Compartir en

AN Logo
Suscribite al Newsletter de Acercando Naciones para recibir lo último en información sobre Diplomacia, Cultura y Negocios.