Política Internacional

Una Ruta de Paz en la “era del Pacífico”

Una “Ruta de Paz” en la “era del Pacífico”

Entonces, ¿cómo trascender las antiguas lógicas militares, pujas comerciales, imposiciones ideológicas e imperativos religiosos del pasado y del presente globalizado ante una nueva era y frente a los desafíos, las problemáticas y cambios que acelera este tiempo en el actual contexto de coronavirus?

¿Será posible pensar en términos geopolíticos y cotidianos prácticos aquel célebre pensamiento de Einstein para resolver viejas rencillas y conflictos?: “Los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de conciencia en el que fueron creados”

Por Miguel Werner, Bios* Licenciado en Comunicación Social

La Sociedad de las Naciones o Liga de Naciones fue concebida en 1919 tras la primera guerra mundial, por el Tratado de Versalles, entre los países Aliados y Alemania: “a fin de desarrollar la cooperación entre las naciones y garantizarles la paz y la seguridad” (1). La misma cesó con el advenimiento de la segunda guerra mundial, que a su fin alumbró la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La ONU manifiesta expresamente como objetivo en su carta fundacional: “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles”, firmada por medio centenar de países en 1945, en San Francisco (EEUU) (2). Con sede central en Nueva York (Estados Unidos) y oficinas en Ginebra (Suiza), Nairobi (Kenia) y Viena (Austria).

Hoy con casi 200 naciones miembros, pero con un contexto muy diferente al de posguerra, por lo que distintos especialistas vienen proponiendo y promoviendo su renovación hace décadas.

Cabe recordar que esta nueva noble intención de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra” se vio rápidamente frustrada en el conflicto que emergió en la península coreana en 1950 y la dividió en dos.

Uno de los episodios más sangrientos de la historia, con más de tres millones de muertos, prolegómeno de la llamada “guerra fría” entre el bloque político-ideológico-militar occidental, liderado por EEUU, y el grupo de países bajo la órbita soviética (URSS).

Setenta años pasaron de aquel conflicto, conocido también como “guerra olvidada” (3), opacada por la posterior confrontación de Vietnam, pero todavía en proceso, a la espera de un tratado de paz definitivo.

Puesto que la firma del armisticio de 1953 sólo puso fin momentáneamente a las hostilidades entre el Norte y sus aliados: la entonces Unión Soviética y China; y el Sur: las fuerzas de la ONU, integrada por 16 naciones y lideradas por Estados Unidos.

Aquel tratado selló la división de la península en una línea imaginaria trazada sobre el paralelo 38°, con una frontera fuertemente militarizada.

Setenta años de “lucha” ideológica de intereses foráneos cruzados, de un mismo pueblo con una misma cultura y lengua, con intentos de reunificación bajo una misma bandera de un lado y de otro, pero con postulados distintos, antagónicos. ¿Podrá firmarse una paz definitiva siguiendo algunos de los pasos del reencuentro del pueblo alemán, separado por la misma “lucha” tras la caída del Muro de Berlín, pero de características distintas?

¿Será posible la reunificación de Corea bajo los mismos paradigmas que la dividieron, cuya dialéctica se activa en cada región del planeta, con las ambiciones geopolíticas de las superpotencias que dirimen sus “juegos de poder” en el Consejo de Seguridad de la ONU?

¿Cómo imaginar un “mundo nuevo” en la llamada actual “era del Pacífico”, donde la paz sea la norma, y no un instante en la historia del statu quo de guerras y conflictos?

Rutas y caminos, elegimos la Ruta de la Paz ?

La “Ruta de la Paz” (Peace Road) es una iniciativa global que busca conectar a todos los pueblos del mundo, con el objetivo de alcanzar una mayor interrelación y prosperidad mutua.

Su antecedente más remoto es la propuesta de una Carretera Internacional presentada en la 10° Conferencia Internacional para la Unidad de las Ciencias (ICUS) de 1981, en Seúl (4).

La misma enfatizaba una mayor cooperación Norte-Sur, intentando superar las desigualdades, propiciar más diálogos y convivencia de culturas y religiones, naciones y etnias, a fin de desterrar los temores y malentendidos históricos que generaron divisiones, muros y bloqueos.

De allí que este sueño haya sido promovido en distintos foros mundiales y en la gira inaugural 2005 de la Universal Peace Federation – UPF (5).

Concretamente, la iniciativa propone superar barreras geográficas y culturales, a través de carreteras, puentes y túneles con foco en la reunificación pacífica de Corea, la realización de un parque de paz en la zona desmilitarizada que hoy antagoniza a Pyongyang con Seúl y la instalación de una quinta sede de la ONU en esta región asiática.

Un túnel que comunique Corea con Japón, dos naciones otrora enemigas, y un puente-túnel en el Estrecho de Bering, que separa Siberia y Alaska en unos 82 kilómetros, como un modo de acercar Oriente y Occidente, EEUU y Rusia, que confrontaron en la “guerra fría” y continúan replicando sus rencillas en distintas regiones.

Cabe recordar que la llamada “ruta de la seda” china del Siglo I AC, que se extendió en todo el continente asiático hasta los dominios hispánicos del Siglo XV, incluyendo Europa y África, no era simplemente una senda para vender y comprar seda y especias, sino que fue un medio de intercambio de otros bienes y cultura (6).

Significó un encuentro entre Oriente y Occidente, y entre el budismo, el hinduismo, el islamismo, el judaísmo y el cristianismo. Un comercio interregional que impulsó una integración política y cultural.

“Todos los caminos conducen a Roma”, se decía de la capital del Imperio romano, que por razones militares y administrativas hizo construir decenas de miles de kilómetros para conectar los lugares más alejados y recónditos de sus dominios.

Testimonio acabado de la importancia de los caminos y vías terrestres de comunicación.

Cerca de 400 rutas, con más de 70 mil kilómetros de longitud, unían los dominios de África oriental, Germania, la península Ibérica, el Cáucaso, Inglaterra y el Golfo Pérsico (7).

La proyectada Carretera Internacional cobra trascendencia ante las problemáticas vigentes y el anhelo de un mundo de paz en el siglo XXI. Para una mayor concientización, la UPF, junto con otras organizaciones, promueve cada año marchas, caminatas, bicicleteadas, etc. en países de todas las regiones.

Con las premisas de una comunidad interdependiente, de prosperidad mutua y valores universalmente compartidos. Bajo los lemas “conectando el mundo a través de la paz” y “realizar el sueño de una familia global” (8).

Esta invitación a “caminar juntos” la Ruta de la Paz, se conecta con otras variadas propuestas y actividades, y la Iniciativa de Paz del Noreste de Asia (NEAPI) (9).

“Era del pacífico”

Durante la “era del Atlántico” las potencias europeas se lanzaron a la conquista de nuevos mercados.

La llegada de Colón a América significó para algunos un “encuentro de civilizaciones”, pero que otros simbolizan con la espada y la cruz, por la imposición por la fuerza y religión de una cultura sobre otra.

Porque más allá de la integración con los originarios, también hubo exterminio y saqueos, por los que todavía hoy se reclama.

Incluyó al continente más sufrido en este período, África, impelido a aportar mano de obra barata a través de la esclavitud.

Hechos trágicos similares que acontecieron a lo largo de la historia, de guerras y conquistas. Pese a lo cual, los conquistados dejaron su huella y su cultura.

Actualmente, China revive la “ruta de la seda” para extender sus dominios, una incisiva campaña comercial mundial (10).

Una “guerra comercial” del regimen comunista que choca con los intereses de una “debilitada” democracia de Estados Unidos, con predominio decreciente, que sigue confrontando con Rusia por otras vías. “Luchas” de una reciclada “guerra fría”, con miles de ojivas nucleares apuntándonos y mechas activas en distintas regiones, particularmente en una Corea dividida en el paralelo 38° hace más de 70 años.

“Poderosa y próspera gran nación” es el lema de la República Democrática Popular de Corea (Norte), cuyos habitantes se llaman a sí mismos “personas de Goryeo”, sin diferenciar Norte de Sur.

Conciencia nacional de una denominación que remite al reino de la dinastía Goryeo, que rigió la península entre los siglos X y XV, de donde se deriva “Corea”. “Beneficiar ampliamente a la humanidad”, o “Devoción por el bienestar humano”, es el lema de la República de Corea (Sur), que podría resumir una común aspiración, de notable trascendencia.

Una idea que indudablemente marca un cambio sustancial en la concepción y lógica geopolítica que impuso su predominio en la costa del Atlántico durante los últimos cinco siglos.

Entonces, ¿cómo trascender las antiguas lógicas militares, pujas comerciales, imposiciones ideológicas e imperativos religiosos del pasado y del presente globalizado ante una nueva era y frente a los desafíos, las problemáticas y cambios que acelera este tiempo en el actual contexto de coronavirus?

¿Será posible pensar en términos geopolíticos y cotidianos prácticos aquel célebre pensamiento de Einstein para resolver viejas rencillas y conflictos?: “Los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de conciencia en el que fueron creados”.

¿Cuál es la apertura a una nueva visión, una nueva ruta, en las relaciones humanas y los pueblos para renovar e impulsar los pasos hacia el mutuo entendimiento y el desarrollo sustentable y pacífico?

¿Primarán los caminos y puentes de cooperación y solidaridad o surgirán más muros y barricadas en la actual reconfiguración del escenario mundial?

¿Cómo desatar el nudo divisorio del paralelo 38° en el “pueblo de los Han”, que podría traer su reunificación y eventualmente poner fin a la “guerra a pedazos” vigente (11), inaugurando una nueva vía para la paz tan anhelada?

Preguntas y respuestas para la discusión filosófica, pero también para propuestas prácticas y concretas ante urgentes respuestas a los descalabros sociales y planetarios.

Por otro lado, ¿qué rol le cabrá a América, desde el otro lado del mundo, más particularmente a Latinoamérica y al Mercosur, en este contexto y en perspectiva de paz en la llamada “era del Pacífico” (12), con una distancia oceánica abismal de Asia y diferencias tal vez más inconmensurables que las que nos separaban de Europa en el Siglo XV?

Por de pronto, la “Ruta de la Paz” podría ser un buen comienzo.

Un camino atravesando su amplia extensión de Sur a Norte, propiciando su desarrollo tendiente a superar sus profundas desigualdades, sería un aporte de integración y fortaleza frente a aspiraciones de dominio propias y foráneas (13).

“Soft power” y valores universales

La región del Mar Mediterráneo fue el centro de desarrollo hasta el Renacimiento, con el florecimiento de las civilizaciones griega y romana. Como los territorios que conectan con el océano Atlántico -particularmente Inglaterra y la península ibérica y luego EEUU- prosperaron en la época moderna y la contemporánea, hasta fines de la segunda guerra mundial, cuando su importancia empezó a declinar.

Cuando comienza emerger la “era del Pacífico”, un espacio que reúne a unos 60 países de Asia, América y Oceanía, y territorios insulares en los que se asienta aproximadamente la mitad de la población mundial, con una gran diversidad política y económica, cultural y étnica (14).

Los países que hoy disputan la supremacía se ubican en la cuenca del Pacífico: EEUU, China, Rusia; gigantes territoriales y en términos económicos-militares y tecnología (15).

Allí está un abanderado de este “gran espacio económico”: Japón; Oceanía y buena parte de América, inmensamente rica en recursos naturales y abismalmente desigual socialmente.

Y Corea, con su conflicto irresuelto.

Con un potencial latente si llegan a confluir los recursos naturales del norte, hoy bajo un régimen de ideología “juche” (comunismo autóctono) aislado del mundo y con su economía sumida a lógica armamentista, con los del sur, con un gobierno democrático occidentalizado, que experimentó tras la guerra un fenomenal desarrollo industrial, tecnológico, conocido localmente como “milagro en el río Han”.

Cabe acotar como dato no menor, que el nuevo epicentro de desarrollo económico en un mundo globalizado se produce cuando la geopolítica se expande al terreno virtual y espacial.

Una era tecnológica, del conocimiento, que genera nuevas dicotomías entre capital y trabajo.

Este tiempo de aislamiento social e internacional, decretado por los gobiernos como consecuencia del coronavirus, lo devela de modo categórico y nos enfrenta no sólo a la puja por lo básico, que sigue siendo tan necesario como antes (alimentos y otros recursos, salud, etc.), sino a valores, cosmovisiones y sentido de la vida.

Con nuevos imperativos éticos y morales frente a inmensas masas empobrecidas, violencia y destrucción ambiental, con un alto grado de incertidumbre y desconcierto de gobernantes e instituciones tradicionales.

La profundidad de las problemáticas y contexto nos debería hacer pensar con más fuerza en la Paz, posible, traducida en más diálogo y comprensión mutua, un paso vital respecto del statu quo de guerras y conflictos.

Un norte que involucre una mayor participación y compromiso de la sociedad civil, que procure y genere vías para un trato más amigable con nuestro prójimo y nuestro entorno natural, frente a poderes tecnocráticos y plutocráticos que se disputan el espacio y el control total a través de la big-data, con estados nacionales y gobiernos súper débiles y crisis cada vez más irresolubles desde lógicas pasadas.

Este tiempo requiere renovar y alumbrar nuevas instituciones y un nuevo paradigma de convivencia global, con más acento en el “soft power” o “poder blando” (ideas, cultura, arte, diplomacia, deportes) para arribar a un entendimiento mutuo en los vínculos y relaciones internacionales, trascender diferencias y superar el tradicional recurso de las imposiciones económicas y la fuerza militar (“poder duro”).

Lo que debería conducir a acuerdos que incluyan la desnuclearización global.

Aplicando aquella vía a la situación de conflicto y tensión en la península de Corea, como en cualquier región o país del mundo, requerirá de un proceso de acercamiento de posiciones, de diálogo y respeto mutuo, de cooperación.

Con un conocimiento acabado de la situación, no meramente teórico.

Un proceso en prospectiva que involucra a especialistas de todos los campos.

Para finalmente avizorar las perspectivas de que gobierno y pueblo se reencuentren.

Es lógico concluir que no bastarán sólo esfuerzos meramente políticos y diplomáticos, sino un involucramiento efectivo de la sociedad civil y la comunidad internacional. Con foco en valores universales, trascendentes: Una “ruta de paz” en la “era del Pacífico”, para evitar que la humanidad y el planeta, cual Titanic, impacte de lleno en el iceberg y colapse.

Donde confluyen ideales y valores centrales de Oriente y Occidente, que puede significar el margen de maniobra para torcer el rumbo, y encontrar un horizonte de esperanza para estrechar el abismo de desigualdades Norte-Sur con un desarrollo sustentable.

Cortesía del Autor para ACERCANDO NACIONES

Fuente:
https://www.upf.org/363-language/8728-abrazo-al-planeta-en-ruta-de-la-paz-argentina-2019

Citas:
1) El Tratado de Versalles:
https://www.dipublico.org/1729/tratado-de-paz-de-versalles-1919-en-espanol
2) Preámbulo carta fundacional ONU:
https://www.un.org/es/sections/un-charter/preamble/index.html
3) “La guerra olvidada: Historia de la guerra de Corea” (Memoria Crítica), edición en español, 30 de noviembre de 2008, de David Halberstam, quien sostiene que el desastre de tres años de guerra fue producto de incompetencias: Stalin, Mao, Kim Il Sung, Truman y MacArthur. Ver: https://www.amazon.com/-/es/David-Halberstam/dp/8474236959
4) Sitio Conferencia Internacional para la Unidad de las Ciencias (ICUS): www.icus.org
5) Sitio Universal Peace Federation (UPF): www.upf.org
6) Ruta de la seda: https://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_de_la_seda
7) ¿Todos los caminos conducen a Roma?:
https://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/articulo/itodos-los-caminos-conducen-a-roma
8) Sitio “Ruta de la Paz” - Peace Road: www.peaceroad.net
9) Iniciativa de Paz del Noreste de Asia (NEAPI): https://www.upf.org/initiatives/neapi
10) Nueva Ruta de la Seda de China:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53093566
11) "Hoy, una guerra 'a pedazos' se libra en varios escenarios y de diferentes maneras", nota en Religión digital.Ver:
https://www.religiondigital.org/vaticano/Papa-denuncia-Hoy-escenarios-diferentes-iglesia-religion-paz-guerra_0_2222777709.html
12) “La era del Pacífico”, libro de Julio Londoño. Ver extracto:
https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/5622/5859
13) La Carretera Internacional de Paz propuesta por la iniciativa de la “Ruta de la Paz” (Peace Road) proyecta una vía de comunicación que permita viajar por tierra desde Santiago de Chile hasta Nueva York por un lado; y por el otro, desde Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) hasta Londres, uniendo luego por un puente Estados Unidos con Rusia, a través del Estrecho de Bering, y Corea y Japón por un túnel.
14) Los países de la cuenca del Pacífico pueden agruparse por áreas o subregiones: en el Este, la costa americana, de norte a sur: EEUU, Canadá, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile. En el Oeste, Asia continental: Rusia, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Hong Kong, Vietnam, Camboya y Tailandia. En Asia insular: Japón, Taiwán, Filipinas, Malasia, Singapur, Indonesia y Brunei. En el Suroeste, Oceanía: Australia, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea. En el Centro, de sur a norte, las islas agrupadas bajo los nombres de Polinesia, Micronesia y Melanesia, donde se encuentran algunos estados recién independizados: Fiyi, Salmón, Samoa, Nauru, Kiribati, Tonga, Tuvalu, Vanuatu. Y los territorios dependientes o asociados a EEUU, Francia, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelandia.
Ver: https://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/RF/article/view/5645/4658
15) Ver “Guerra comercial y geopolítica”:
Guerra comercial y geopolítica China vs. Estados Unidos: Huawei y el nucleo de la disputa
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