Arte

Un aplauso para la parrilla… y para el asador

Un aplauso para la parrilla... y para el asador

Por Oscar Tarrío

En Argentina, el asador es anfitrión y es autoridad. Bajo una apariencia casual, maneja el horno de barro, la cruz, la parrilla o el disco de arado con un mínimo de atención.

Atiende al brindis de sus amigos, escucha a todos y genera un momento mágico de ancestral camaradería.

En todo argentino y en cada vez más argentinas hay un potencial asador. ¿No sería hora de que nuestras parrillas reflejen un poco más el espíritu del asador?

Una buena forma de definir al asado es como una excusa para estar cerca de quienes más queremos.

Si algún integrante de la mesa está, por algún motivo, exento de comer carnes, será entonces una ensalada de muchos colores o unas verduras a la parrilla las que inunden su plato.

De todos modos, deberán tener en claro que el sabor del asado esconde un secreto a voces que lo hace único.

“Aunque se publiquen libros de cómo hacer una buena carne, ningún texto parece superar la intuición del experto asador que cada argentino lleva adentro”, dijo alguna vez Juan Pablo Meneses, escritor chileno. Algunos hablan de intuición.

Otros preferirían usar la palabra cariño.Los asados se organizan porque sí. Nada de esperar a un aniversario de cumpleaños o a una fecha patria –aunque, claro, esos serán otros motivos para echar la carne a la parrilla–. Si somos diez, fantástico (no se sorprenda al escuchar la frase “cuantos más, mejor”); y si nos toca ser nada más que tres, también estará muy bien.

Será menos cantidad de choripanes (sándwich de chorizo), colitas de cuadril, matambres, pechitos de cerdo o cualesquiera sean los cortes elegidos.

Pero una premisa se mantendrá intacta: la alegría de juntarnos.

No cometan la locura de involucrarse en analogías con la barbecue anglosajona.

“El asado es el nombre que en Argentina le asignan a un plato de carne”. No, por favor, eso no.

El argentino le explicará que el asado es, vaya, cuánto más que el menú de comida per sé; le hablará sobre un momento único –aunque se repita todas las semanas– en el que se consume la amistad y la inmensa camaradería albiceleste.

¿Qué respuesta tiene cualquier ser humano del mundo ante una manifestación de talento?

El aplauso. Y, como tal, los argentinos le damos siempre un fuerte aplauso a nuestro querido asado

Fuente chef4estaciones

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