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Shushí, la joya Armenia del Cáucaso Sur

28° ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN DE SHUSHÍ

En la Edad Media, Shushí fue una fortaleza del distrito de Varandá, en la provincia histórica armenia de Artsaj, en la cima de una montaña cuya altura va de 1238 a 1533 metros. En 1895 tenía 33252 habitantes, de los cuales 20584 eran armenios.

Muchos de ellos habían emigrado de aldeas de Agulís y Ghazanchí, actual Najicheván.

Shushí está en la precordillera de Karabagh, a 11 km de la capital Stepanakert y a 37 km del ex nudo ferroviario azerbaiyano de Aghdam, actualmente destruido por las fuerzas armadas de Artsaj durante la lucha de liberación.

Por su ubicación geográfica prácticamente inaccesible, desde tiempos remotos Shushí constituyó una fortaleza defensiva natural para los armenios del principado de Varandá, la que posteriormente fue rodeada de murallas que la transformaron en una ciudad casi inexpugnable. La mayor parte de esas murallas aún están en pie.

En la segunda mitad del siglo XVIII Shushí era una ciudad amurallada y en el siglo XIX se transformó en un centro comercial, artesanal y cultural.
La fortaleza se denominaba en tiempos antiguos Shikakar, donde en el siglo IX el príncipe Sahl Smbatyan liberó a la población armenia después de encarnizados combates contra la dominación árabe.

El nombre de Shushí parece provenir del hecho de que durante el Medioevo en las agresiones extranjeras la fortaleza servía para albergar a la población armenia de la vecina aldea y distrito de Shosh.

Desde fines del siglo XVII, Shushí se encontraba en el centro geográfico de una unidad política que en la historia de Armenia se conoce como Principados de Jamsá, y que nació como una confederación de los principados armenios de Karabagh, es decir, Gulistán, Djraberd, Jachén, Varandá y Dizak. Shushí estaba situada en Varandá, feudo de los príncipes Melik-Shahnazaryan.

Los príncipes de los cinco distritos eran descendientes de los señores de Karabagh, y sus títulos fueron revalidados y consagrados por el Shah Abbás del Imperio Persa en 1603.

A principios del siglo XVIII, Shushí fue centro de autodefensa de las poblaciones armenias contra los ataques mucho más numerosos de los invasores turcos.

La vigencia de los Principados de Jamsá constituyó una prueba del espíritu indómito de los armenios de Artsaj, que en la práctica lograron mantener a ultranza la identidad armenia de la región, que durante décadas había sido campo de batalla de persas, turcos y finalmente rusos, que a principios del siglo XIX incorporaron toda la zona al Imperio de los Zares.

En 1790, recibió el ataque de los invasores persas en calidad de uno de los centros militares y políticos más importantes de Transcaucasia. En 1795 fue sitiada, y no pudo ser conquistada por la resistencia de 12.000 familias armenias de las aldeas circundantes reunidas en la fortaleza en su defensa.

A principios del siglo XIX fue escenario bélico de los enfrentamientos ruso-persas en el afán de conquista del Imperio Zarista. Por acuerdo firmado el 14 de mayo de 1805, la guarnición militar persa de Shushí fue reemplazada por la de los conquistadores rusos, pero en 1826 fue nuevamente sitiada por un ejército de 60.000 soldados persas con el objeto de reconquistarla y dirigirse a Tiflís para apoderarse nuevamente de Transcaucasia.

Cortesía de la Embajada de Armenia en Argentina

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