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Republicano urge a Obama aprobar polémico oleoducto con Canadá

El representante por el estado de Louisiana William Cassidy urgió a la administración del presidente Barack Obama aprobar la construcción del oleoducto Keystone XL, objeto de agudas controversias a nivel nacional.

El legislador sostuvo que la instalación de las tuberías supondría la creación de más de 42 mil puestos de trabajo en las ramas de energía, industria manufacturera y construcción, como parte de la tradicional respuesta del Partido Republicano al mensaje sabatino del mandatario por radio e Internet. De igual forma, desestimó críticas de grupos ecologistas al subrayar que la transportación de crudo es mucho más segura por el ducto que mediante trenes y carros cisterna.

Cassidy criticó a los demócratas por el estancamiento del proyecto en el Congreso al tiempo que consideró que iniciativas como Keystone XL resultan necesarios para el crecimiento económico de la nación.

The representative for the state of Louisiana William Cassidy urged the administration of President Barack Obama to approve the Keystone XL oil pipeline, the subject of acute controversy nationwide.

The lawmaker said the installation of the pipes would create more than 42,000 jobs in the fields of energy, manufacturing and construction, as part of the traditional GOP response to the president's message sabatino radio and Internet. Similarly, he dismissed criticism from environmental groups to emphasize that the transportation of oil is much safer for the pipeline and by rail tank cars.

Cassidy criticized Democrats for stalling the bill in Congress while considering that initiatives like Keystone XL are necessary for the economic growth of the nation.

He suggested that if Republicans regain control of the Senate in the November elections, quickly boost the approval of this project.

Sugirió que si los republicanos recuperan el control del Senado durante las elecciones legislativas de noviembre, impulsarían rápidamente la aprobación de ese proyecto.

Los del denominado partido rojo acusan a la administración Obama de carecer de una política racional de energía y negarse a aprobar la construcción de las tuberías de dos mil 753 kilómetros, las cuales prevén transportar 830 mil barriles diarios de petróleo bituminoso desde la provincia canadiense de Alberta hasta las refinerías de Texas.

La Casa Blanca ha tratado de postergar una decisión, motivada -según expertos- por sus repercusiones políticas ante la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre, en las cuales se renovará un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes.

A inicios de abril, el diario digital The Hill comentó que el gobernante demorará la resolución sobre el oleoducto hasta después del sufragio porque su aprobación podría manchar la imagen del Partido Demócrata en bastiones como California y Nueva York, y también entre agrupaciones ecologistas que fueron un apoyo clave para la reelección del jefe de Estado.

Un rechazo ayudaría a la oposición republicana en sus dominios de Nebraska y Texas, por donde pasaría el ducto, y cuyas autoridades presionan por su instalación.

Obama evitó tomar una resolución en 2012 también por sus ambiciones electorales, cerró el año pasado sin dar una respuesta y detuvo el plan dos veces desde su anuncio a mediados de 2011, recordó el rotativo.

El Partido Republicano, la industria del petróleo, algunos sindicatos y el gobierno canadiense defienden la iniciativa argumentando que el proyecto con la empresa TransCanada creará miles de empleos en ambas naciones, impulsará la economía nacional y aliviará la dependencia del crudo del Medio Oriente.

Sin embargo, expertos, grupos indígenas, ecologistas y agricultores aseguran que el crudo bituminoso genera tres veces más gases de efecto invernadero, destruye áreas boscosas y consume grandes cantidades de agua dulce.

Prensa Latina

The so-called red party accuse the Obama administration's lack of a rational energy policy and refuse to approve the construction of pipelines, two thousand 753 kilometers, which provide transport 830,000 barrels of bitumen oil from the Canadian province of Alberta to refineries in Texas.

The White House has sought to delay a decision, motivated, according to experts, for their political repercussions at the approach of the November elections, in which a third of the Senate and the entire House of Representatives will be renewed.

In early April, the digital newspaper The Hill said the ruling will delay the decision on the pipeline until after the vote because his approval could tarnish the image of the Democratic Party strongholds like California and New York, and among environmental groups which were a key support for the reelection of the head of state.

A rejection would help the Republican opposition in their domains of Nebraska and Texas, where the pipeline would pass, and whose authorities are pushing for installation.

Obama avoided taking a decision in 2012 also for their electoral ambitions, closed last year without a response and stopped the plan twice since its release in mid-2011, the newspaper recalled.

The Republican Party, the oil industry, some unions and the Canadian government defended the initiative, arguing that the company TransCanada project will create thousands of jobs in both countries, boost the economy and relieve dependence on oil from the Middle East.

However, experts, indigenous groups, environmentalists and farmers say the crude bitumen produces three times more greenhouse gases, destroy forested areas and consumes large quantities of fresh water.

Prensa Latina

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