Opinión

Atentado a la Embajada de Israel y al Pueblo Argentino

Atentado a la Embajada de Israel y al Pueblo Argentino

Cuando duele, pero no trae ni vergüenza ni culpa

Hace 27 años, los Argentinos, y me refiero al Pueblo, no a trasnochados que se arrogan ser dueños de la verdad absoluta y hablan estupideces, me refiero al Pueblo Argentino que se formó en la diversidad y en la inclusión del conventillo, en el cocoliche y el lunfardo resultante de la mezcla de idiomas y dialectos y que ni sabía ni creía en “la Grieta”, y que ese día se despertó al horror que no conocía.

Tuvimos que asistir a un acto terrorista en nuestra Tierra de Paz.

Una Embajada de un País amigo había sido objeto del odio irracional que trasciende fronteras… el terrorismo

El ataque terrorista a la embajada israelí en Buenos Aires ocurrió el martes 17 de marzo de 1992 a las 14:45 (hora local) cuando un furgón Ford F-100 conducido por un suicida fue cargado con explosivos y estrellado contra el frente del edificio de la Embajada de Israel, localizado en la esquina de Arroyo y Suipacha, causando la destrucción de la embajada, y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano.

En el atentado terrorista murieron 22 personas, entre israelíes y argentinos fueron heridas otras 242, a los cuales no les preguntaron si eran judíos, católicos, musulmanes o agnósticos, solo los mataron, solo los lastimaron...

Yo como argentino y quiero creer que todo argentino y argentina de bien comparte, tengo un profundo dolor, pero NO tengo VERGÜENZA, ni acepto que SE CULPE al Pueblo Argentino por esa barbarie o la aun peor posterior cual fue el atentado a la AMIA.

Somos un Pueblo amante de la Paz, somos un Pueblo que nació de la inmigración, somos un Pueblo que acogió el dolor de los refugiados de la Vieja Europa después de la guerra, que reconoce el esfuerzo y la contribución de los “gauchos judíos” en el Litoral, que aceptó la diversidad sexual y que siente repulsión por el patriarcado y el machismo estúpido que confiere a la Mujer un lugar secundario, cuando olvidamos que TODOS nacimos de Mujer.

Bajemos un minuto la cabeza y cerremos nuestros ojos, pero no como signo de culpa sino como respeto y dolor por los hombres y mujeres que fueron víctimas de una barbarie no argentina.

Y solo pidamos Justicia.

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Por Dr. Jorge Tuero
Acercando Naciones
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