Turismo

Porotos rojos, una receta coreana para disfrutar

Recetas de temporada: Porotos rojos (팥)

Por Jorge E. Tuero BIO* Licenciado en Ciencias Políticas, PhD en Economía, Negociador Profesional, Experto en Negociación Transcultural, Director en Acercando Naciones

ACERCANDO NACIONES no es ajena, como organización, a los duros momentos que la pandemia esta haciendo pasar a la humanidad, ni tampoco es de una irresponsabilidad tal, como para negar que el difícil equilibrio que la salud pública debe guardar con la curva económica, es quizas el principal problema al que enfrentamos como colectivo.

Sin embargo, creemos firmemente, que como humanidad superaremos esta plaga, como ya lo hemos hecho en el pasado y que, quizas con cambios necesarios, volveremos a disfrutar de este pedazo de roca en el espacio que poblamos hace tan poco (y quizas deba decir que tan poco cuidamos).

Por eso les traigo este articulo sobre una recta, si, una receta de cocina coreana, para que además de intentar disfrutar en casa recordemos que respiramos el mismo aire y sin importar donde vivimos buscamos disfrutar de cosas similares.

Haya paz en nuestro ánimo.
Jorge E. Tuero

El 21 de diciembre fue Dongji, tal y como se conoce al solsticio de invierno en Corea.

En esta fecha, con la noche más larga y el día más corto del año, los coreanos consumen tradicionalmente unas polentas de porotos rojos llamados “patjuk”.

Los antepasados en Corea, creían que los porotos rojos alejaban a los malos espíritus por la creencia de que el color rojo les disgusta.

Por esta razón, cuando antiguamente  preparaban polenta de porotos rojos en Dongji, dejaban un cuenco en los rincones más importantes de la casa.

También se creía que arrojar algo de esas polentas en puertas y las paredes podían atraer energía positiva para evitar la mala suerte.

Aún hoy día, los porotos rojos se toman en celebraciones importantes para impedir que malos espíritus osen acercarse, así como para desear felicidad y buena salud.

Por ejemplo, en las ceremonias de inauguración de un negocio o del centésimo día de nacimiento de un bebé nunca falta “pat tteok”, torta de arroz a base de porotos rojos. 

Más allá de estas creencias, los porotos son ampliamente consumidos en este país, tanto por su excelente sabor como por sus propiedades nutritivas.

Les cuento que este manjar es buena fuente de vitamina B1, que ayuda a aliviar fatiga corporal, el insomnio y la falta de apetito, así como de calcio, que descompone el sodio y previene la hinchazón del cuerpo.

También tiene abundantes saponinas, que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares al reducir el nivel de colesterol en sangre. 

Ahora, les explicaré cómo preparar paso a paso una polenta de porotos rojos “patjuk”.

Los ingredientes necesarios son: media taza de arroz no glutinoso, una taza y media de porotos rojos y un poco de sal y azúcar. 

Primero, lavamos el arroz y lo dejamos remojar en agua durante aproximadamente dos horas.

Luego, escurrimos el agua con un colador durante diez minutos. También limpiamos los porotos rojos y dejamos escurrir todo el líquido.

En una olla con agua hirviendo, echamos los porotos y los dejamos cocer a fuego alto durante unos cinco minutos.

Desechamos el agua hirviendo para reemplazarla por agua limpia.

No hay que tirar el agua de los porotos rojos, pues la usaremos después.

Luego calentamos la olla con agua limpia durante diez minutos más a fuego alto.

Bajamos el fuego a medio y lo dejamos hervir durante una hora y 20 minutos, para que los porotos rojos queden bien cocidos.

Colamos los porotos, los trituramos con una cuchara de madera y los dejamos enfriar durante 30 minutos.

Ahora, en una olla ponemos el agua de porotos rojos que obtuvimos anteriormente y el arroz remojado.

Lo dejamos a fuego alto durante cuatro minutos, y cuando hierva, bajamos a fuego medio y hervimos otros 20 minutos más removiéndolo.

Si el arroz está bien empapado, añadimos los porotos rojos que enfriamos. Cuando vuelva a hervir, sazonamos con sal.

Se pueden añadir pequeñas bolas de pasta de arroz.

Lo servimos en un cuenco y podemos disfrutarlo tal cual, pero los coreanos suelen agregar azúcar para darle el sabor dulce. 

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