Economía

Dólares, Régimen cambiario, planificación y mas

En nuestro país, el régimen cambiario habitual se basa en que las empresas, para sus contratos de comercio exterior, operen a través del mercado oficial (Mercado Único de Cambios-MUC) tanto sea en la venta como en el abastecimiento de dólares.

Por Lic. Guillermo Moreno, Dr. Claudio Comari y Mg. Oscar Carreras

ACERCANDO NACIONES tiene como marco ser un lugar donde, a través del intercambio de saberes, se logren caminos viables para que la Patria y todos los hombres y mujeres de bien que habitan este bendito suelo, puedan recuperar el sueño de todos los pueblos.... una calidad de vida adecuada, paz, seguridad y ver crecer sus hijos en un lugar de futuro entre las naciones.

Por eso es que damos cabida a todas las voces, sin discriminar ni juzgar, y con el solo propósito de que Usted formule su juicio propio y así juntos podamos, parafraseando a Machado, HACER CAMINO AL ANDAR

En virtud de la delicadísima situación a la que la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos fuera sumida durante la gestión de Cambiemos, y la insuficiencia de las restricciones vigentes a la compraventa de dólares ("cepo") para acercarse a un mínimo equilibrio, al inicio de la actual administración y a partir de la llamada Ley de solidaridad social y reactivación productiva, se establecieron nuevas limitaciones y controles.

En su primera versión, se preveía que quienes quisieran convertir saldos en pesos a moneda extranjera (por ejemplo dólares), podrían hacerlo a través de dicho mercado, pero con un recargo del 30% (impuesto PAIS) cuando el cambio de portafolio no involucrara una cancelación de obligaciones con el exterior.

Complementariamente quedó habilitada la posibilidad de que, entre privados, se intercambiaran divisas por pesos a través de la comercialización de activos bursátiles que cotizan en ambas monedas, operaciones denominadas CCL (Contado con Liquidación), cuando su resultado se deposita en una cuenta en el exterior, o MEP (Mercado Electrónico de Pagos) en el caso que se coloque en una cuenta en la Argentina.

La idea subyacente de tal esquema fue que el set de precios relativos internos en la economía, transados los bienes y servicios reales bajo las cotizaciones oficiales (según los impactos de los distintos derechos de exportación), quedaría a resguardo de los movimientos cambiarios inducidos por las expectativas y las condiciones del mercado monetario.

Sin embargo, sin haberse revertido los fundamentos de los desequilibrios prexistentes, a lo que se sumó el efecto de la incertidumbre derivada de los imprevisibles resultados que se obtendrían en la renegociación de la deuda soberana (discusión aun en curso), la escasez de dólares no hizo más que profundizarse, expresándose en la multiplicidad de sus cotizaciones y un acelerado proceso de ampliación de las brechas cambiarias, impactando en la economía real, ya que la variedad de valuaciones (oficial, MEP, CCL, blue, etc.) y su dispersión, complejizan enormemente cualquier evaluación económica, especialmente en el caso de los proyectos de inversión.

Encima... podía empeorar

A partir de la crisis sanitaria desatada por la pandemia de Covid-19 y la parálisis inducida en las actividades productivas como parte de las medidas tomadas para su contención, la situación económica y financiera de las empresas y los hogares se agravó sustancialmente, porque las deudas continuaron devengando intereses cuando los ingresos se paralizaron o contrajeron drásticamente.

Además de un sustantivo aumento de las transferencias directas y la ampliación del sistema de seguridad social para asistir a las familias, la política estatal fue la de financiar el sostenimiento de la estructura organizacional de la economía, atendiendo sus necesidades de capital de trabajo para evitar un quiebre de la cadena de pagos, y acompañar con dinero público a las erogaciones salariales para proteger el empleo. Toda esta estrategia se sustenta en el incremento de la emisión monetaria.

Sin embargo, ante la ausencia de proyecciones creíbles de ingresos privados, la mayoría de las promesas de pago entre los agentes económicos (cheques y pagarés), sufrieron una fuerte pérdida de confiabilidad.

Adquisición de bienes premium valuados en dólares,

La retención del dinero por parte del público, dado el entorno de disminución de transacciones, impidió que se espiralice la tasa de inflación. Pero, como los dólares son un sustituto preferible del dinero local en su función de "reserva de valor" y dadas las restricciones a su acceso, parte de los nuevos pesos se orientaron a la adquisición de bienes premium valuados en dólares, consumiendo en su importación las disponibilidades en moneda extranjera del BCRA.

La gestión de la autoridad monetaria fue bloqueando progresivamente las operaciones de com-generando un aumento de las cotizaciones con las que se operaba libremente en los mercados entre privados.

Finalmente, las sucesivas interferencias del Banco Central en estas transacciones fueron dificultándolas, dejando sólo el mercado marginal como referencia para las operaciones financieras, que además cotiza muy por encima del oficial.

Esta diferencia, que en la práctica puede interpretarse como un impuesto a la exportación a la vez que subsidio a la importación, generó una intensa presión de exceso de demanda de dólares en el MUC, y puso en marcha un paralizante proceso de autorización de las ventas de divisas, al tiempo que indujo a la sub y sobrefacturación de exportaciones e importaciones.

Para peor, la potencial insostenibilidad de este mecanismo alimenta expectativas de corrección cambiaria, induciendo la postergación de la liquidación de los exportadores y una aceleración de las importaciones.

De este modo, la economía sufre un impacto adicional de restricción de divisas que, incluso, amenaza con paralizar el magro abastecimiento actual.

Planificar... ¡por favor!

La semana pasada(1) pusimos blanco sobre negro la situación de extenuación que atraviesan nuestras cuentas externas, agobiadas por el combo de los déficits prexistentes, los efectos derivados de la pandemia y los propios errores de la política oficial.

Es que, al limitar la adquisición de divisas en el Mercado Único de Cambios a los importadores, implícitamente se han condicionado los pagos de las compras externas realizadas, cualquiera fuera el producto o servicio transado.

En realidad, el mecanismo adecuado para estas circunstancias en las que el "bien" más escaso de la economía es el dólar estadounidense (tal como lo hemos explicado con antelación (2)), es el de regular las importaciones antes de la realización de las compras, y no el de condicionar sus pagos, exponiendo a las empresas a las consecuencias jurídicas que pudieran acarrear(3).

Nuestra insistencia no ha sido caprichosa. Previo a esta decisión, ha sido "el mercado" el que asignó los destinos de las exiguas reservas en moneda extranjera y, a posteriori de ella, también.

Sólo para ejemplificar, vale marcar que hoy proliferan las ventas de vehículos importados y las ofertas de viajes al exterior, al tiempo que no sabemos si se contará con las divisas necesarias para atender prioridades que no admiten recortes ni demoras, como son, entre otros, los requerimientos de importaciones para los complejos industriales que abastecen a la población de alimentos y bebidas, de energía -en todas sus formas-, así como los servicios de salud, y los de logística y comunicaciones, y de todos los procesos relacionados.

Seguimos remarcando la necesidad de planificar la oferta, para así poder mantener la capacidad de compras externas de bienes y servicios indispensables.

Asimismo, frente a la inmediata urgencia de maximización de las reservas disponibles, recordamos nuestra propuesta de principios de abril(4) del corriente año:

"() deberíamos intentar establecer nuevas formas en la registración del comercio, apelando al intercambio en monedas locales.

() el SWAP con la República Popular China podría aplicarse, al menos hasta un cierto monto, en la cancelación con yuanes de las deudas comerciales que nuestras empresas mantienen con sus proveedores de aquel origen, al tiempo que se acepten pesos en las recíprocas. ()

Lo propio podría negociarse con la República Federativa de Brasil () reflotando pasados entendimientos que no llegaron a ponerse en práctica, para la mutua aceptación de reales y pesos argentinos.

De concretarse estos acuerdos, aún en forma acotada, los dólares disponibles quedarían reservados para las compras realizadas en el resto del mundo, que, como dijimos, deben ser cuidadosamente planificadas bajo las prioridades de garantizar el adecuado abasto a la población y la preservación del entramado productivo.

Planificar la oferta es, en este peculiar período, la única opción."

Queda poco tiempo antes de que sea demasiado tarde.

(1) “Certezas en la incertidumbre”. BAE Negocios, 8/6/20.
(2) “…vale señalar que el dólar estadounidense (…) finalmente también funge, prioritariamente, como una mercancía, al ser un insumo difundido entre las empresas que posibilita la adquisición de suministros, bienes intermedios y de capital. Y esta mercancía, en la actual coyuntura, se consigue casi exclusivamente mediante las exportaciones. Bajo esta inteligencia y en un esquema de planificación requerido en situaciones de “economía de guerra”, como tal debe ser contemplado.” (“Es la ‘oferta’: el pan para hoy…y para mañana”. BAE Negocios. 30/3/20).
(3) Las empresas tienen libertad para elegir realizar o no una compra, pero están obligadas a honrar el compromiso una vez que fue asumido.
(4) “Planificar la OFERTA”. BAE Negocios, 6/4/20

Fuente BAE Negocios

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