Opinión

Pandemia que nunca se va, la estupidez humana

Tarde o temprano, la actual pandemia de coronavirus estará bajo control, todas las pestes han sido cíclicas y lo seguirán siendo.

Por Marcelo Decoud

Sin embargo, diferentes pandemias afectaron el curso de la historia mundial de diferentes maneras.

Podrían compararse con lo que los programadores llaman … “un error aleatorio” en un programa de computadora que conduce a un resultado no planificado e indeseable.

El escenario es inevitable, las lecciones de toda epidemia pasada y de sus colaterales no conducen a ningún rumbo, se pueden trazar mapas, pero el mapa no es el viaje.

En las prioridades políticas habituales, los enfoques de gestión, las actitudes psicológicas y las antiguas formas de vida, se perciben como no adaptadas a la realidad que nos convoca

La lógica evolutiva sugiere que la población debería unirse contra una amenaza común, somos básicamente seres sociales, accionamos tribalmente, y la supervivencia va trazando ciertas pautas para asegurarnos nuestra evolución.

Dejar de lado los desacuerdos internos, los conflictos grupales, las divisiones, grietas y protagonismos de cartón, al menos por un tiempo, salvo que un cambio de paradigma a futuro pueda eliminarlos en forma permanente. 

Hoy la humanidad debería centrarse en encontrar una solución a un problema verdaderamente universal que se debate entre vida y muerte, mientras forzosamente irán aflorando deudas sociales estructurales y responsabilidades incumplidas, básicamente originadas por la conducción política.

La verdadera pandemia?

Los líderes políticos son notablemente reacios a realizar cambios significativos en sus agendas internacionales, lo que demuestra la ausencia de liderazgo de la casta política.

La propagación del coronavirus no evitó la reciente exacerbación de la situación en Siria ni la ruptura de los acuerdos de alto el fuego en Libia.

La situación de Irán en uno de los principales centros de la pandemia no llevó a Washington a intentar siquiera una relajación simbólica de sus sanciones económicas contra Teherán.

La pandemia tampoco se convirtió en un incentivo para que Rusia y Arabia Saudita hicieran concesiones mutuas durante las negociaciones de la OPEP +, lo que podría haber evitado el colapso de los precios del petróleo y el pánico posterior en los mercados financieros mundiales.

En lo vernáculo, estamos tentando sostener la situación, cierta parte de la estructura gubernamental está cumpliendo su deber, otros, específicamente el sector legislativo, judicial más algunos representantes de la empresa no logran dar una mínima y concreta muestra de empatía, solo una demostración, … bajarse el sueldo o dejar de subir precios.

Sin embargo, aún persiste la tendencia de superponer a los intereses universales, intereses políticos, económicos y otros por parte de grupos oportunistas.

No es extraño que atrás de la pandemia en sí misma, para algunos sectores de poder, esta, podría ser percibida como una oportunidad para fortalecer posiciones en la competencia geopolítica y económica.

Varios economistas occidentales anunciaron rápidamente que la pandemia significaría el final de la "era china" en la fabricación mundial y la victoria final de Estados Unidos en la confrontación económica con Beijing.

Por supuesto, el hecho de que China fue la primera víctima del coronavirus presentó una excelente oportunidad para hablar sobre la ineficiencia de los sistemas autoritarios en la prevención de epidemias, sobre la redundancia de las medidas restrictivas tomadas por las autoridades chinas, para reiterar preocupaciones sobre los derechos humanos, … abordaje tan estúpido como banalmente tendencioso.

En las últimas semanas, los funcionarios estadounidenses no han perdido la oportunidad de referirse al culpable como el virus "chino" ("Wuhan").

A su vez, los funcionarios chinos han especulado que el virus podría haber sido traído a Wuhan por el ejército de los EE. UU., Que había participado en los Juegos Mundiales Militares celebrados en la ciudad en octubre pasado.

Con todo, debemos admitir que cuatro meses después del comienzo de la pandemia, el mundo continúa su tendencia de disputa diaria por desacuerdos momentáneos, vanidad insignificante y ganancias y pérdidas tácticas.

En otras palabras, la pandemia se percibe no tanto como un error global que debe corregirse a toda costa, sino que corre el riesgo de percibirse como una nueva deficiencia de la política mundial para promover sus intereses y contrarrestar los de sus oponentes y competidores.

Es natural que la conciencia humana (o más bien el subconsciente) rechace los escenarios negativos.

En este contexto estamos aún menos dispuestos a considerar escenarios que nos afectan directamente a nosotros y a nuestros seres queridos.

Esto es especialmente cierto para países e incluso continentes enteros que han disfrutado de la paz y la ausencia de amenazas obvias a la seguridad personal durante varias generaciones.

De ahí las numerosas instancias de iniciales actitudes frívolas hacia la pandemia en sus etapas iniciales, especialmente en los países emergentes, donde hay una cultura desafiante y una falta de voluntad para seguir recomendaciones, resguardos e incluso las órdenes directas de las autoridades.

"Continuaron haciendo negocios, organizaron viajes y formaron puntos de vista", escribió Albert Camus en su novela La peste. “¿Cómo deberían haber pensado en algo como la peste, que descarta cualquier futuro, cancela viajes, silencia el intercambio de opiniones? Se imaginaban libres, y nadie será libre mientras existan pestes.

Al servicio de los optimistas infantiles hay todo un ejército de expertos de panel, periodistas, analistas, etc. que nos instan a no dramatizar la situación no está mal, pero no dramatizar no significa ocultar escenarios potenciales. 

Nos informan que el número de personas fallecidas por el nuevo virus en el transcurso de toda la pandemia es comparable al número de personas que mueren de tuberculosis en el mundo todos los días.

Nos recuerdan que incluso la gripe común conduce a más muertes hoy de las que el coronavirus ha logrado causar.

Nos dicen que, en los Estados Unidos, por ejemplo, los accidentes automovilísticos cobran más de cien vidas cada día, este tipo de comparaciones tan absurdas como infantiles, solo demuestran o bien un profundo desconocimiento de lo que es una pandemia y sus inevitables colaterales, o una peligrosa negación de la realidad. 

Cuando, finalmente, la gente común se vea obligada a abrir los ojos al verdadero alcance del problema, algunos no actuarán mejor que los políticos cínicos y egoístas, también por supuesto, la pandemia ya ha proporcionado muchos ejemplos de solidaridad humana, iniciativa civil y verdadero heroísmo, honrados por muchos y muchos aplausos en las noches, todos tan anónimos como los protagonistas en el frente.

Contenido escrito para ACERCANDO NACIONES

Por Marcelo Decoud
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