Tecnología

Pablo Mlynkiewicz incentivar la cultura del dato

Pablo Mlynkiewicz, es un apasionado por los datos y las matemáticas.

Como director de la Dirección General de Ciencias de la información busca con su trabajo mejorar la vida de los vecinos.

Tratamos de incentivar en todas las áreas de gobierno la cultura del dato

Alguien, alguna vez, debería escribir sobre la pasión de esos que no aparecen en la tapa de los diarios. Son los que sienten pasiones que no se apoyan en destrezas físicas, deportivas, monumentales.

Héroes silenciosos pero tenaces, que no lloran en cámara ni gritan desaforados sus logros. Locuras difíciles de fotografiar, de televisar, incluso de contar.

Pablo Mlynkiewicz (37) ya desde niño lo apasionaban las matemáticas. Salió del secundario y comenzó a buscar por dónde canalizar esa vocación por los números.

Cerca de su patria chica, Caseros, no había nada, así que comenzó a estudiar astronomía en la Universidad de La Plata.

A poco de andar, este adolescente de apellido polaco cayó en la cuenta de que era insostenible semejante sacrificio, humano y económico.

Abandonó, y se puso a trabajar con su tío, en una fábrica.

Pero no podía parar de buscar, así que probó ingeniería industrial en la UTN. No le iba mal, pero no era lo suyo.

Por suerte, al poco tiempo apareció un cartel salvador a la vuelta de su casa: “Próximamente, inauguración de la Universidad Nacional de Tres de Febrero”. Gol. Era cuestión de esperar un poco.

Apenas inaugurada la UNTREF, Pablo fue, otra vez, tras los números. Entonces, encontró la licenciatura en estadística; y no paró más.

Pablo Mlynkiewicz y la Dirección General de Ciencias de la información,

Hace dos años que es Director de la Dirección General de Ciencias de la información, de la Subsecretaría de Ciudad Inteligente y Tecnología Educativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Si tuviera un slogan, esta Dirección General titularía “pasión por los datos y las decisiones basadas en evidencia”. En la era del Biga Data, no está nada mal.

Periodista: ¿Qué bases de datos utilizan para analizar y cruzar información?

Pablo Mlynkiewicz: Nosotros tomamos información que nos provee AFIP, AGIP (organismo homólogo, pero de la Ciudad) la AGC (Agencia de Control Gubernamental de la Ciudad) y el Ministerio de Desarrollo Urbano (por el uso de suelo en el código de Planeamiento Urbano).

Además, tenemos en cuenta el relevamiento del costo de alquileres y compraventa de inmuebles comerciales, y Telefónica nos provee información sobre el flujo de personas en la Ciudad, gracias a la geolocalización de los celulares.

Por supuesto, ningún dato es identificable.

Todo nos viene agregado y anonimizado.

Nosotros trabajamos sobre parcelas censales, es decir, vemos la información por barrios o grupos de manzanas según densidad demográfica.

P.: ¿Y cómo procesan ese inmenso volumen de información?

Pablo Mlynkiewicz .: Hacemos Machine Learning al cien por ciento, porque podemos recibir 500 millones de datos que corresponden a una muestra de un mes.

El proceso es el siguiente: toda la información que recibimos de los diferentes organismos, la procesamos con técnicas de Big Data.

Eso se vuelca en un entorno digital que llamamos Data Lake, donde podemos ingresar todo tipo de datos, ya sean fotos, audios, videos, o texto, en forma flexible y para múltiples usos.

Una vez hecho eso, aplicamos un sistema conocido como ETL (en inglés, Extract, Transform and Load) que permite limpiar -N. de R: a veces denominado curar- la información, combinar aspectos, y preparar ese material para trabajarlo en otra plataforma.

De ese proceso surge la materia prima que utilizamos tanto para proveer a todas las áreas de gobierno, como para ofrecerle a los vecinos, en diferentes aplicaciones: por ejemplo, los mapas interactivos de la Ciudad, la aplicación Cómo llego, y el MOC.

Perdón, ¿qué cosa? La experiencia MOC

El Mapa de Oportunidades Comerciales es “la joya del lugar”, diría Solari. Se trata de una plataforma interactiva, responsiva (se despliega perfectamente, no importa el dispositivo ni su sistema operativo) que ofrece un análisis de mercado con información estadística anónima para todo aquél que quiera abrir un comercio en la Ciudad.

Para testearlo, basta con tipear moc.buenosaires.gob.ar.

Me traen una PC conectada a una pantalla grande, y comenzamos el recorrido.

Elijo el rubro zapatería, y la zona Recoleta-5 tal como ofrece el desplegable sobre la derecha en la lista “zonas con menos riesgo”.

Al hacer click en Buscar, inmediatamente el sistema me muestra el mapa que toma como zona para arrojar resultados.

De allí, hacia abajo, ofrece un sinfín de datos estadísticos: nivel de riesgo de la apertura (muy bajo, en este caso) porcentaje de cierre de comercios del rubro, indicadores o coeficientes diversos, en rango de 1 a 5.

Toda la información está consignada tomando un período de actualización, sensiblemente anterior a la fecha de búsqueda: de septiembre a diciembre de 2018.

Eso responde a que los diferentes organismos que aportan datos lo hacen a diversa velocidad, por lo que la Dirección General debe armonizar esas diferencias para poder entregar información actualizada y completa.

Para quienes alguna vez jugamos a la aventura de abrir el propio comercio, resulta clara la ventaja de contar con este informe.

Antes había que intuir cuánta gente pasaba por la vereda, a qué hora, de qué forma. Recorrer a pie la zona, hablar con algún vecino, y jugársela.

El MOC ofrece mucha y buena información que, incluso, puede ser comparada considerando hasta 3 zonas.

Haciendo foco en diversas categorías, según el nivel de riesgo, el sistema informa valores aproximados de alquiler del local, veredas transitables, luminosidad, accesibilidad.

Además, brinda datos sobre las personas que viven en la zona (edad y género, con porcentajes, por ejemplo) y horas pico de tránsito peatonal.

Mientras pruebo la plataforma, vamos charlando con Pablo y María José Schu, Coordinadora de Comunicación de esta área de Gobierno.

De fondo, la ventana enorme del salón de reuniones muestra, como un cuadro de Quinquela, un bonito perfil de la gloriosa Bombonera.

- No sé si la vista será de tu agrado… - desliza Pablo Mlynkiewicz , pícaro.

- La verdad es que creo que aporta, realmente, más allá de estos tiempos difíciles -le respondo, así como queriendo mantener la sobriedad, disimulando el dolor del último puñal.

Aunque el MOC es un desarrollo que motiva el orgullo de Pablo y equipo, también hay que destacar la aplicación Cómo llego, que acumula más de un millón cuatrocientas mil descargas desde su lanzamiento (la más descargada del país) y recibe más de un millón de consultas semanales.

Es que, según el ranking IESE Cities in Motion que publica cada año la Universidad de Navarra, Buenos Aires es la segunda ciudad inteligente de América Latina, detrás de Santiago de Chile.

El nivel de innovación tecnológica en temas como movilidad, comercio y seguridad, entre otros ítems, justifica ese podio.

Y no sólo eso. Dado que Buenos Aires es referente tecnológico regional, fue sede del evento Smart City en abril de este año.

Allí se cruzaron representantes de diferentes ciudades del mundo, para compartir proyectos de innovación tecnológica que eleve la calidad de vida de sus pobladores.

Lo interesante es que la Capital Federal argentina ya había albergado este evento en 2017, ocasión en la que se produjo una de esas casualidades con las que, quizá, el destino compensa a aquellos que viven pasiones desapercibidas, como este joven Director General.

La anécdota narra que, hace dos años, las autoridades de Seúl, la capital de Corea del Sur, faro tecnológico mundial, decidió organizar el Smart City en Buenos Aires, por primera vez.

En el evento, los representantes coreanos presentaron una plataforma que revolucionaba la forma en que la ciudad abría sus datos a sus habitantes: Golmok (barrio, en coreano).

Si bien se trataba de una herramienta que sonaba poderosa y disruptiva en cuanto a poner a disposición de los ciudadanos la información que estaba en manos del Estado, el flechazo entre Seúl y Buenos Aires no hubiera sido posible sin la intermediación de Dawoon Choi (29) coreano nacionalizado argentino, y actual gerente operativo de Ciencia de Datos, reclutado por Mlynkiewicz en esta búsqueda de formar equipo con fanáticos de los números.

Cuando el Director General y su gerente coreano argentino vieron Golmok, no dudaron: había que replicar esa plataforma, y ofrecer este análisis de mercado gratuito, para los porteños.

P.: ¿Cómo fue la adaptación de Golmok a Buenos Aires?

Pablo Mlynkiewicz .: Viajamos a Seúl con Dawoon, y estuvimos allá 15 días. Hacía 10 grados bajo cero, pero Seúl tiene tanto desarrollo de subte, que podés caminar la ciudad por abajo, casi sin salir a la superficie.

En esa estadía nos capacitaron, nos explicaron toda la operatoria del software, y con esa experiencia nos volvimos para desarrollar la versión local. En 9 meses lo estábamos aplicando.

P.: ¿Usa algún lenguaje de programación específico?

Pablo Mlynkiewicz .: Nosotros tenemos como principio utilizar software abierto (open source) es decir, con código de programación que permite asimilarlo y mejorarlo, además de compartirlo.

Es un tipo de programación que no se comercializa, así que resulta económico y colaborativo: todos los usuarios lo vamos mejorando.

De todas maneras, ningún programa puede ser puesto en funcionamiento en nuestras computadoras sin que antes lo apruebe la ASI (Agencia de Sistemas de Información) que utiliza protocolos de seguridad para tener control total de la protección de los datos que manejamos.

P.: Al escuchar estas cosas, uno tiende a desconfiar del modo en que cualquier organización, estatal o privada, maneja los datos. ¿En este caso podemos dormir tranquilos?

Pablo Mlynkiewicz .: Mirá, nosotros en el Gobierno de la Ciudad estamos atravesados por tres leyes que regulan todo tipo de práctica que se realice con información: una, la Ley de Protección de Datos Personales -N. de R: 25.326, conocida como de Hábeas Data- que deja fuera de todo proceso los datos sensibles como orientación sexual, salud, preferencias políticas, religión, etcétera.

La segunda es la Ley de Secreto Estadístico, que regula la forma en que asociamos los datos, y su posibilidad de individualizar la información; por eso nosotros jamás vemos un nombre, un CUIT, etcétera.

La tercera ley que no podemos violar es la de Secreto Fiscal, que nos impide cruzar bases de datos para presionar a deudores, por ejemplo.

Sin embargo, y a pesar de esto, tratamos de incentivar en todas las áreas de gobierno la cultura del dato.

Hace tiempo que se sabe que la información es poder, claramente.

Pero como nuestra Dirección es transversal a todas las áreas, lo que vamos logrando es que nos den información, que no la retaceen o la oculten, por prejuicio.

De esa forma, trabajándola y clasificándola, podemos ir colaborando con todos los organismos gubernamentales.

Abrir los datos de la Ciudad es un desafío enorme, pero los beneficios se ven de ambos lados del mostrador: el ciudadano toma mejores decisiones tanto personales como comerciales, en el caso del MOC; y cada área de gobierno basa el diseño de sus políticas en evidencia estadística que complementa el conocimiento experto de los profesionales.

No hay nada que hacer. Salgo del edificio de Modernización, que fue la fábrica de bizcochos Canale, frente al lindísimo Parque Lezama, y camino por Martín García hacia la parada del colectivo.

Pablo Mlynkiewicz y su ciencia me ganaron por demolición.

Sólo encuentro consuelo mirando hacia el puerto, con una resolana que me confunde, y me hace ver, flotando en el viento, un Quinquela digital.

Por Mauro Berchi

Fuente Ámbito

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