Turismo

Nueva Zelanda la nueva región del vino

Waitaki, la región secreta del vino en Nueva Zelanda

El país es reconocido mundialmente por la calidad de su vino y esta región se convirtió en un nuevo productor.

En la isla sur de Nueva Zelanda, la región central de Otago es famosa por producir algunos de los mejores Pinot Noir del mundo, y es una parada obligada para los aficionados a las bebidas que visitan el país. Lo que pocos saben es que solo tres horas al norte, la pequeña región de Waitaki está ganando espacio en el universo del vino.

Las plantaciones son relativamente nuevas y comenzaron oficialmente en 2001, pero los vinos son de una calidad excepcional. Los viñedos se extienden a lo largo de una franja de 75 km y están rodeados por el Océano Pacífico sur, y por los Alpes nevados de la Isla Sur, que protegen las plantaciones de la lluvia.

La mayoría de las bodegas de la región son las últimas en cosechar en Nueva Zelanda a fines de abril y principios de mayo. A medida que las uvas permanecen más tiempo en la vid, el sabor es más refinado que los vinos producidos en Central Otago. El resultado es un mayor nivel de acidez, que le da más frescura y logra una bebida equilibrada.

Nueva Zelanda no solo es vino

Además de las bodegas, hay varias atracciones turísticas de fácil acceso. En los jacuzzis Omarama, se puede disfrutar de un cálido jacuzzi con vistas a los Ales y cielos estrellados por la noche.

En la playa de Koekohe, fotógrafos de todo el mundo registran Moeraki Boulders, misteriosas rocas esféricas formadas hacen millones de años que son aún más increíbles a la luz de la mañana y la tarde.

En Moeraki, 40 km al sur de Oamaru, peñascos esféricos enormes están esparcidos por la playa. Otros pueden verse emergiendo desde los acantilados de arenisca.

Cada peñasco pesa varias toneladas y mide hasta dos metros de alto.

Según una leyenda maorí, los peñascos son calabazas de la gran canoa Araiteuru arrastrados a la orilla cuando naufragó en la costa de Nueva Zelanda hace cientos de años.

Los científicos señalan que los peñascos son formaciones de calcita que tienen unos 65 millones de años de antigüedad.

La cristalización de calcio y carbonatos alrededor de partículas cargadas formó gradualmente los peñascos en un proceso similar al de las perlas, que demoró cuatro millones de años.

La piedra sedimentaria blanda que alberga los peñascos surgió del lecho marino hace unos 15 millones de años; las olas, el viento y la lluvia los están esculpiendo uno a uno.

La plataforma de observación, a pocos minutos a pie por el bosque nativo en regeneración, ofrece una vista excelente de ellos.

Si tenés suerte, también podés ver delfines de cabeza blanca jugando en las olas.

Fuente Vida Positiva

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