Política Internacional

La vida después del Brexit

La vida después del Brexit: cómo afectaría a la Unión Europea la salida de Gran Bretaña

Alguna vez, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo que no será el fin de la civilización occidental, pero será caótico, caro y doloroso.

Viernes 1 de noviembre de 2019. Los brexiters festejan: el Reino Unido ya no es miembro de la Unión Europea. Sin acuerdo alguno, de un día para otro, el país salta a un precipicio y se mete en una grave crisis. ¿Y en el continente? ¿Cómo afectaría al resto de la Unión Europea (UE) la salida británica del bloque?

La Comisión Europea lleva meses preparando al bloque para la hipótesis de la ruptura sin acuerdos y pretende –pero Londres debe dar su visto bueno- aplicar medidas paliativas de pocos meses como una forma de transición para impedir los efectos más graves de la ruptura. No será, como dijo hace tres años el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, “el Brexit es el fin de la civilización occidental”, pero será caótico, caro y doloroso.

Golpe económico

Europa también sentirá la sacudida cuando el bloque además parece dirigirse a un frenazo económico que para finales de año o principios de 2020 podría meterlo en recesión. Los análisis de los think tanks de Bruselas esperan que el Banco Central Europeo tenga que sacar su artillería a los mercados para evitar el pánico financiero.

En el Brexit el euro perdería posiciones frente al dólar, aunque las ganaría frente a una libra esterlina en caída libre. El impacto, por el frenazo en las relaciones comerciales principalmente, será, según un análisis del centro Bruegel de Bruselas, más duro en las regiones europeas más cercanas al Reino Unido: el norte de Francia, Bélgica, Holanda o los países escandinavos. Un informe del año pasado de la "German Bertelsmann Foundation" estimaba que el PBI conjunto de los otros 27 países del bloque perdería menos del 0,5%.

Comercio

La UE empezaría a tratar al Reino Unido desde el 1 de noviembre (después del Brexit) como a un Estado tercero con el que ni siquiera tendría un acuerdo comercial. Las relaciones comerciales se regirían por la normativa de la OMC y se aplicarían aranceles al comercio de mercancías mientras se frenarían en seco los intercambios de servicios y se dificultaría la relación financiera. La simple aplicación de los aranceles haría caer la relación comercial. Europa también lo pagaría caro, pues casi un 10% de todas las exportaciones de los otros 27 países del bloque va al Reino Unido. La posición geográfica es clave para explicar los movimientos comerciales.

Finanzas

La salida británica sin acuerdos dejaría a la UE sin su mayor plaza financiera. Bruselas ya trasladó a París la Autoridad Bancaria Europea y cientos de bancos, fondos de inversión y otras entidades financieras han ido abriendo oficinas en otras capitales europeas. Pero por ahora ninguna ciudad europea tiene la capacidad financiera de Londres y su masiva presencia de bancos internacionales. La mayoría de las cámaras de compensación están en la capital británica. A largo plazo, tras el choque, las ciudades beneficiadas podrían ser Frankfurt, París, Dublín y Amsterdam.

Intercambios educativos

El programa Erasmus de intercambio de estudiantes universitarios, uno de los que más impacto ha tenido durante los últimos 20 años en la vida de millones de europeos, perdería al Reino Unido y los estudiantes europeos perderían así la posibilidad de estudiar, al menos un año, en algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, como las de Oxford y Cambridge.

Transportes

El Reino Unido no es parte del espacio europeo de libre circulación de personas, conocido como Schengen, por lo que ya hay controles fronterizos. Se detiene al viajero, se le comprueba el pasaporte pero generalmente no se le puede impedir la entrada y tiene derecho a establecerse en el país. El Brexit endurecería ese sistema hasta el punto de que podrían llegar a exigirse visas.

Si el Eurostar, el tren que atraviesa por el subsuelo el Canal de la Mancha para unir el sur de Inglaterra con Bélgica y el norte de Francia, seguiría funcionando (su implantación se basa en acuerdos bilaterales, no europeos), en principio habrá menos conexiones aéreas. Las aerolíneas con sede en el Reino Unido podrían volar desde su isla al continente y de vuelta, pero no enlazar varias ciudades del mismo.

Es decir, British Airways podrá hacer un Londres-Milán, pero no un Milán-Roma. Empresas como el grupo AIG (British Airways, Iberia, Vueling, Aer Lingus) lleva meses intentando convencer a la Comisión Europea de su supuesta nacionalidad española para no tener que cumplir con nuevos requisitos para seguir volando por el continente. Afectará incluso a las mascotas, que deberán quedarse en tierra hasta que se firmen acuerdos bilaterales.

¿Millones de ilegales?

Entre 1,2 y 1,5 millones de ciudadanos británicos viven en los otros países de la Unión Europea. De un día para otro perderían lo que siempre dieron por eterno, que se les tratara en igualdad con los nacionales del país al que se habían trasladado. Deberán registrarse y esperar a que cada gobierno europeo decida qué hacer con ellos. Nadie duda de que se les permitirá quedarse, pero necesitarán permisos de residencia y trabajo que ahora no les hacen falta.

Las nacionalizaciones aumentaron desde finales de 2016 con fuerza. Decenas de miles de británicos buscan un pasaporte de otro país europeo para evitar malas sorpresas. La propia Comisión Europea insinuó en varias ocasiones a sus empleados de nacionalidad británica (poco más de 1.200), que lo mejor sería solicitar algún pasaporte europeo.

Normativa

Bruselas ha tomado medidas para evitar que el impacto sea muy duro en el mercado europeo de emisiones de gases contaminantes, en contenido y tecnología de redes de comunicaciones, en competencia, mercados de energía y de isótopos nucleares, en comercio de especies protegidas y hasta en reciclaje de buques. La Comisión Europea tiene en cuenta decenas de sectores, como el de los seguros, las agencias de rating crediticio, las homologaciones de autos o el reconocimiento de títulos académicos. Fuentes comunitarias llevan meses explicando que han hecho todos los preparativos posibles, pero que el golpe será evidente e inevitable.

Geopolítica

Europa perdería del día a la mañana a uno de sus principales miembros, un país de unos 67 millones de personas que representa aproximadamente el 15% de su PBI y es, con Francia, una de sus dos potencias nucleares militares con presencia permanente y derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

El Reino Unido es una potencia cultural y política de primer orden y su diplomacia, al menos hasta el esperpento del Brexit, era una de las más reputadas del mundo. El país mantiene un potente sector industrial y en tecnologías de puntas como la farmacéutica y la aeronáutica.

Fuente Clarín

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