Opinión

Lavado de manos en época de coronavirus

Lavado de manos en época de coronavirus

Cada vez que hablo con un colega sobre las medidas preventivas para controlar la transmisión de coronavirus (COVID-19) y miramos las indicaciones del Ministerio de Salud para empresas y organismos de atención al público, la medida de mayor relevancia y la más efectiva conocida hasta ahora es el lavado de manos.

No tiene gran impacto emocional, parece que hablar de agua y jabón o alcohol para manos es poco, y que es necesario gastar más.

Al fin y al cabo, se terminan agregando elementos dentro de la prevención que sólo tienen el efecto de aminorar el miedo de los profesionales y de la comunidad.

El otro día en una reunión con amigos y familiares alguien dijo: “este país no tiene protocolos claros”, lo que me produzco una especie de ataque.

¿Protocolos? Tenemos todos, a nivel nacional y provincial, como diría el Dr. Mario Testa: “No se trata de escribir protocolos, sino de generar procesos”.

Es decir, cómo los implementamos.

¿Cómo hacer que el lavado de manos parezca suficiente, importante y preventivo?

Leí este año 2 estudios sobre el cumplimiento de la higiene de manos que me generaron una especie de “estamos estancados y tal vez no lo lograremos”.

Un estudio realizado en Inglaterra utilizó un sistema de auditoría automática de video, tratando de evaluar la calidad y cantidad del lavado de manos. Había una fase de retroalimentación en tiempo real (feedback) y medición final. Mejoraron significativamente el rendimiento del lavado de manos (46%) y aumentó el lavado de manos por paciente por día de 0.91 a 2.25.

El otro estudio (realizado en Dublin, Irlanda) era sobre la percepción de los pacientes sobre la posibilidad y comodidad para lavarse las manos una vez que ingresaban a la Institución.

La mayoría de los participantes (65, 60.7%) informaron que antes de ser ingresados ​​en el hospital, podían seguir limpiándose las manos con poca o ninguna dificultad. Durante su admisión, solo 19.6% de los participantes informaron que necesitaban poca o ninguna asistencia.

Más de la mitad de los participantes informaron que estaban completamente de acuerdo en que la higiene de las manos del personal de atención médica era más importante que la suya. Cerca de la mitad de los participantes (46.7%) informaron no estar del todo satisfechos con su capacidad para mantener la higiene de las manos en el hospital, mientras que solo 9.3% estaban muy satisfechos.

Sabemos que es la medida más eficaz pero no logramos el cambio cultural. Para los que vivimos otras epidemias de virus respiratorios (Influenza H1N1), notamos y documentamos que el lavado de manos no solo pudo prevenir el contagio de Influenza, por ejemplo, sino también el de las IACS.

Seguimos preguntándonos si hay que usar el camisolín para la atención de pacientes con sospecha de coronoavirus (COVID-19), o si el guante debería ser de nitrilo, o el barbijo N95.

El barbijo me hace reflexionar, usemos bien el barbijo, no es importante en personas sin síntomas y N95 solo para personas afectadas en traslado.

Sabemos que:

Para controlar la transmisión de virus respiratorios, la higiene de manos y las medidas de “etiqueta” son importantes.
Cumplir con las alertas para los espacios públicos.
Por ser un nuevo virus, los centros que controlan pandemias y epidemias deben indicar medidas de máxima barrera.


¡Pero seamos criteriosos! Usemos lo que ya sabemos.

Trabajemos con el factor cultural, eduquemos sobre lo importante, gastemos menos en insumos y más en educación.

Espero su intercambio!

Fuente CODEINEP

Por Mg. Stella Maimone

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