Opinión

Intermezzo, la vacuna marcará su fin

Fin del Intermezzo (Relatos y reflexiones)

Por Oscar Hembert Moreno Leyva

Presentamos un ensayo sobre lo que ha demostrado el impacto del Covid-19 en el siglo XXI, desde el pensamiento del historiador británico Eric Hobsbawm.

ACERCANDO NACIONES presenta a su audiencia este artículo porque expone de manera clara y sencilla la razón de un tema que hoy hace temblar la posibilidad de futuro para nuestro país... la Argentina

Me refiero a la GRIETA.

Esta palabra, usada para describir lo que ha sido una constante desde 1810, no solo se aplica o tiene su génesis en la política, sino qe mucho mas profundo y por ende mucho mas grave, viene del subconsiente del colectivo argentino y marca una pauta de identidad sumamente tóxica.

La conciencia clasista, o lo que es peor la conciencia de pertenencia clasista, que marca el pensamiento y la acción de individuos que, y aún sin pertenecer a esa clase, accionan como si lo fueran y defienden sus paradigmas a capa y espada.

Y traigo a la memoria, como ilustrativo brutal, "El Medio Pelo Argentino " del inolvidable Arturo Jauretche

Nunca seremos una Nación, si antes no aprendemos a ser un Pueblo
Jorge E. Tuero

Según el historiador británico Eric Hobsbawm, uno de los académicos más importantes del siglo XX, los cortes de los períodos en la historia no los marcan los años, sino los procesos sociales y económicos.

Por ello, el mismo Hobsbawm argumentaba que el siglo XX empezó cuando terminó la Primera Guerra Mundial, en 1917, y terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Aquel corto siglo XX dio paso a un intermezzo, otros lo llamaron el fin de la historia, pero hoy luego de 30 años de intermezzo vemos el siglo XXI ante nosotros, dando inicio con la pandemia del 2020 y con la crisis institucional del gobierno en Estados Unidos.

2021 marca un nuevo intermezzo?

Hoy en el 2021 vemos cómo se desmoronan los pilares que sostenían las instituciones aparentemente sagradas, gobiernos, religiones, hasta la misma ciencia.

Desde 1991 hasta el 2020 percibimos cómo se fueron consolidando nuevos discursos y procesos sociales y económicos a medida que las viejas ideas perdían fuerza con el nefasto proyecto neoliberal que cubrió el globo.

En palabras de Hobsbawm: “El fracaso del modelo soviético confirmó a los partidarios del capitalismo en su convicción de que ninguna economía podía operar sin un mercado de valores.

A su vez, el fracaso del modelo ultraliberal confirmó a los socialistas en la más razonable creencia de que los asuntos humanos, entre los que se incluye la economía, son demasiado importantes para dejarlos al juego del mercado”.

Durante 30 años de este intermezzo, el neoliberalismo socavó los cimientos de la educación y la ciencia logrando así los atisbos que hoy apenas sospechamos.

El fin de este intermezzo está marcado, a mi manera de ver, por una profunda crisis en la educación tanto escolar como universitaria y con el fin de la ciencia como la conocíamos.

Hay dos frases que resonaron en mí durante el 2020. Las escuché a lo largo de la pandemia y por la cual concluyo que hay un fin de la ciencia y de la educación.

La primera la he venido escuchando desde hace unos años, y la volví a escuchar cierto día en medio de una discusión que sostenía con un amigo, sobre el tema de las vacunas: mi interlocutor expresó: “no le creo a las instituciones” y “todas las instituciones mienten”.

La segunda frase la escuché de un familiar cercano cuando me mostraba uno de los tantos videos conspiracionistas que se ven en redes sociales y al cual le interpelé diciendo que eran mentiras bien elaboradas con verdades a medias.

Me dijo “pues, esto es lo que quiero creer”. ¿Cómo debatir frente a estas dos posturas?

Fuente El Espectador

Por Oscar Hembert Moreno Leyva

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