Opinión

La cultura requiere nuestro apoyo

La cultura requiere apoyo

Nos toca ser protagonistas de nuestro futuro. Es una realidad que tenemos que crear, una reconfiguración que nos demanda trabajo y nos obliga a superarnos de forma resiliente. Y la cultura ocupa un rol central en esa gesta colectiva.

Por Enrique Avogadro

La pandemia nos enseñó a convivir con la incertidumbre. Lo que estamos viviendo nos plantea un escenario todavía tan volátil que convierte cualquier planificación en el corto plazo en una mera expresión de deseo. El año pasado el historiador israelí Noah Harari planteaba que el desafío era "no sólo como superar la amenaza inmediata, sino también en qué clase de mundo viviremos cuando pase la tormenta”. En este momento, nos encontramos atravesando una nueva fase de la tormenta, pero ya no es como antes. Tenemos por delante un nuevo desafío.

Con más optimismo que precisión, el año pasado todos nos encontramos conjeturando, debatiendo y hablando sobre la “pospandemia”: esa instancia final y superadora a las limitaciones que este virus desconocido había introducido en nuestras vidas. Hoy sabemos que, incluso en los lugares donde la vacunación está más avanzada, el virus todavía sigue siendo una amenaza que se debe monitorear. Y muy posiblemente sea una presencia con la tengamos que acostumbrarnos a convivir.

Por eso está claro que ese momento que tanto anhelamos que llegue no es un destino al que tenemos que arribar pasivamente. Nos toca ser protagonistas de nuestro futuro. Es una realidad que tenemos que crear, una reconfiguración que nos demanda trabajo y nos obliga a superarnos de forma resiliente. Y la cultura ocupa un rol central en esa gesta colectiva.

En la Ciudad de Buenos Aires atravesamos el desafío del año pasado dialogando con todos los representantes del sector cultural: sindicatos, asociaciones, centros culturales independientes y barriales, y en equipo con el equipo sanitario de la Ciudad. Así, pasado lo más álgido de 2020, logramos establecer protocolos que permitían a la cultura abrir sus puertas con cuidados. Con mucho esfuerzo y compromiso, teatros, galerías de arte, librerías, museos y demás espacios culturales se adaptaron para reabrir sus puertas, y así pudieron demostrar que la cultura es segura. Asistimos también al sector cultural a través de distintas herramientas de apoyo económico.

Ante el impacto de la segunda ola, estamos trabajando en nuevos protocolos y medidas conjuntas para acompañar iniciativas culturales, aun en el actual contexto de enormes restricciones. Una parte central del apoyo que podamos dar es el impulso a la creación cultural. En el marco de la Ley de Participación Cultural, esta semana abrimos la convocatoria para Mecenazgo, por tercer año consecutivo. Se trata del programa de financiamiento mixto, del sector público y el sector privado, más importante que tenemos como Gobierno, con un presupuesto que este año supera los mil millones de pesos.

Gracias al apoyo de Mecenazgo y a las empresas patrocinantes, todos los años son cientos de equipos los que producen cultura en las 14 disciplinas que integran y van desde danza, teatro y artes visuales hasta música popular y nuevas tecnologías. El año pasado fueron seleccionados más de 1.400 proyectos y este año esperamos que sean muchos más.

El acceso a la cultura, que es un pilar en nuestra forma de entender nuestro trabajo, tiene que ver con democratizar la cultura. Con que todos, en cada lugar y para cada edad, tengan una alternativa cultural pública que sientan propia y quieran elegir. Democratizar también es generar las herramientas para que todos puedan producir cultura y eso es lo que hacemos con Mecenazgo: generar los instrumentos, los recursos y los espacios para que más artistas puedan crear. El valor central de este programa es que canaliza las ideas individuales para que se conviertan en proyectos concretos y que vean la luz para que todos los disfruten.

Entender la cultura como una herramienta de desarrollo

Entender la cultura como una herramienta de desarrollo puede parecer contraintuitivo porque la cultura suele ser asociada a otros aspectos. Pero lo cierto es que el elemento central de toda actividad cultural es el desarrollo individual y colectivo que despliega. En términos materiales porque genera trabajo. Y en términos trascendentes porque genera identidad, comunidad, nos ayuda a entender quiénes somos. Nos permite repensarnos, plantear de dónde venimos y hacia dónde vamos como comunidad. La historia nos demuestra cómo la cultura es el vehículo que siempre permite superar las diferentes crisis sociales.

Entre tantas divisiones, dificultades e incertidumbres, más que nunca se pone de manifiesto un desafío que nos atraviesa desde hace tiempo. La cultura es parte de esta reconstrucción social que tenemos que empezar, y es momento de generar el lugar para que con inteligencia colectiva encontremos nuevas soluciones.

Fuente Ambito

Por Enrique Avogadro

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