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Juegos Panamericanos de Lima 2019

Juegos Panamericanos de Lima 2019

Las luces se apagan. Las linternas de los celulares se encienden en las tribunas. Iluminada en el centro del estadio, una montaña se lleva la atención. No es cualquier escenario: Perú eligió al Nevado Pariacaca, la montaña sagrada de Lima, para verse representado. La gente, que agotó las entradas el primer día para esta ceremonia inaugural de los Juegos Panamericanos, comienza a gritar “Perú, Perú”. Les dijeron que “es la primera vez que van a ver un show de esta magnitud” y ya no quieren seguir esperando.

Puntualmente a las 19 (las 21 de Argentina), la cuenta regresiva termina y arranca el show. Mientras en la montaña aparecen los nombres de todas las ciudades que albergaron Juegos Panamericanos, centenares de voluntarios corren hacia el centro del campo. Vestidos con pantalones blancos y camperas azules, rojas y amarillas, bailan una coreografía joven, atlética y llena de energía con la que representan los elementos del logotipo de Lima 2019, que hace referencia a la naturaleza y cultura de Lima: la flor de amancaes, punto de encuentro y huacas limeñas. Y los fuegos artificiales explotan en el Estadio Nacional, al tiempo que los ruidosos peruanos coinciden en un grito.

Perú apuesta a sus raíces y no falla en eso. Tras las presentaciones de rigor de Thomas Bach, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Neven Ilic, presidente de Panam Sports, y Martín Vizcarra, presidente del país, se lee el poema "El Perú", de Marco Martos, en 49 lenguas: castellano y las otras 48 indígenas que se hablan en el país, en un comienzo a puro nacionalismo, que culmina con la interpretación del himno y el izado de la bandera.

Entonces, se vuelve a las raíces. El Dios Pariacaca convoca a los chasquis, que eran los mensajeros del imperio Inca, y sus contrapartes modernas: los maratonistas. Ellos hacen sonar sus pututus (trompetas hechas de una concha) y convocan a las 41 naciones que compiten en los Juegos Panamericanos. Entonces, bailarines con ponchos de los colores de las banderas de las distintas naciones los rodean y combaten para medir su fuerza atlética. El reto está inspirado en el Warachicuy, un rito de iniciación que marcaba la edad adulta de los jóvenes incas, en el que tenían que demostrar su valentía.

La voz de la Pachamama, interpretada por la actriz Delfina Paredes, introduce al cuarto acto, el Amanecer Pacífico, en el que el Dios Pariacaca llama a las estrellas y en el mar se despiertan los peces. Antiguos pescadores en sus caballitos de totora salen a pescar y al volver hay surfistas modernos sobre las olas, mientras amanece un nuevo Lima, gracias a la colaboración de los espectadores que encienden las linternas de sus celulares.

El baile vuelve a entrar en escena con un show al ritmo de la zamacueca, un baile que data de la época colonial peruana y con la que vuelve a explotar el público del Estadio Nacional. Los caballos de paso, una raza peruana considerada especialmente cómoda, se mueven naturalmente y sus domadores se pliegan a las bailarinas que representan la flor de amancaes, una especie que aparece en las montañas de la costa del Perú. Al finalizar, el grito de "Perú, Perú" vuelve a inundar el ambiente.

Se inicia luego el último baile antes del desfile de los deportistas cuando 264 cajoneros llenan la cancha y los 52 pictogramas de los Juegos comienzan a dibujarse sobre la montaña. Milco, la mascota de estos Juegos Panamericanos, y la canción oficial "Jugamos Todos", compuesta por Pedro Suárez, son el broche de la primera etapa de la ceremonia.

Detrás de un bailarín que representa un ekeko -un espíritu que simboliza abundancia y prosperidad entre la gente del Altiplano Andino-, Javier Conte flamea la bandera argentina, la primera delegación en salir. Los cientos de deportistas que caminan junto a él llevan banderitas argentinas, mientras que en la escenografía la montaña adquiere el aspecto natural del país, que en el caso de Argentina es el Glaciar Perito Moreno.

Al cabo de 45 minutos, y con Perú en el cierre y la fiesta de la delegación más grande de su historia al ritmo de la canción "Cariñito" -furor en Perú-, el desfile de las 41 delegaciones que participan de la edición XVIII de los Juegos Panamericanostermina.

Los deportistas, esta vez, no deben estar parados en un lugar del escenario; tienen reservada una tribuna en la que aguardan el paso del resto sentados. Argentina, por ser la primera, se sienta en la parte alta y ve desde allí cómo continúa el show.

Un grupo de personas representa unos turistas en Perú escalando la montaña mientras debajo se produce el pago a la tierra, un ritual frecuentemente practicado en los Andes Peruanos que consiste en entregar ofrendas a la Madre de la Tierra el primer día de agosto. Y la naturaleza agradece el pago y el Amazonas peruano, representado por 492 voluntarios, aparece en su máximo esplendor a la vista de un chamán. La bendición se traduce en abundancia de alimentos y en un banquete en el que entra a escena Micha Tsamura, el chef del restaurante Maido (considerado el mejor de América), como representante de la exquisita gastronomía peruana.

En la parte final de la ceremonia también se le agradece a los otros insumos que aporta la Pachamama: la lana (la vicuña es el animal nacional del Perú) y el algodón, tan importantes para la economía del país. Se representa un telar y el tejido resultante cubre la montaña en una de las imágenes más lindas que entrega la fiesta.

Después del izamiento de la bandera Panamericana, de los discursos de Carlos Neuhaus y Neven Ilic, presidentes del Comité Organizador y de Panam Sports, y de la inauguración de los Juegos por parte del presidente del Perú; se descubre el pebetero, que no es otra cosa que la representación del Intihuatana de Machu Pichu: el reloj solar de los Incas. 

La voz de Juan Diego Flórez, uno de los mejores tenores de la historia, irrumpe en dueto virtual con la de Chabuca Granda, una folclorista peruana que murió hace más de 30 años y que es representada en la montaña. Se contrapone con el número de cumbia que a continuación se despliega en el escenario y que le da paso al momento más esperado de la noche

Los deportistas Edith Noeding, Ariana Baltazar Miñan, Carlos Nano Fernández y Lucha Fuente encaran el último relevo de la antorcha y Cecilia Tait sube la montaña hasta el encendido del pebetero. Y mientras Luis Fonsi inicia su concierto con el tema "Imposible", la llama panamericana ya brilla sobre Lima.

Fuente Clarín

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