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Ingenuidad …


Marcela Pastore

"Existe una increíble ingenuidad en algunos medios, gubernamentales y no gubernamentales, sobre el verdadero papel de la industria del sexo y sobre las actuales campañas de legitimación de la prostitución como trabajo. Desconocen completamente que existe un grupo de presión organizado (...), que cobra por promover la idea de que la prostitución es un trabajo digno y debe ser regularizado." JANICE RAIMOND.

Leemos tratados, asistimos a conferencias. Escuchamos que la prostitución es una forma cruel de violencia hacia las mujeres, que es un fenómeno transnacional y globalizado con actores de distintas esferas sociales. Mujeres,niñas/os, adolescentes son traficados, vendidos, abusados y utilizados en la prostitución como objetos de comercio.

Sabiendo que los consumidores, prostituyentes y proxenetas son varones en su mayoria, claramente este es un fenómeno de género, de violencia de género.
Comercio ilegal de cuerpos humanos, abusos, golpes, torturas,amenazas, subestimación, estigmatización, son consecuencias devastadoras de la salud física, psíquica y social de estas mujeres / niñas.

Ellas son mujeres que viven (o sobreviven) en las desigualdades, la falta de oportunidades, las carencias afectivas, las exclusiones
educativa y social, marginadas.

Es cierto que debemos considerar que no todas las mujeres son excluidas, ya que a las formas tradicionales del ejercicio, se han agregado otras maneras vinculadas a las nuevas tecnologías, como internet, la tv, los teléfonos celulares con lineas eróticas, oferta de servicios en hoteles o casas particulares. Las víctimas de estas modalidades no pueden ser consideradas como excluidas, en términos sociales.

Los consumidores son actores invisibles, pero con gran responsabilidad y protagonismo en esta cadena de consumo ilegal .
No hay conclusiones certeras de por qué hoy una mujer ejerce la prostitución. Si es evidente el camino de imperfectas posibilidades, circunstancias y elecciones obligadas, que, en más o en menos, hacen a que llegue a ser prostituida.

Hay algo seguro, nadie se prostituye por placer.
Puede decirse que las mujeres son las figuras estelares en este espectáculo tan patético.

Pero también hay otros actores que son de reparto pero con papeles trascendentes: proxenetas ocultos y clientes a la vista. Cada noche, una jovencita de futuro promisorio da sus primeros pasos en la escena.

La escenografía es lúgubre en particular y miserable en general.
Y el gran público, la sociedad, mira para otro lado… O, simplemente, condena a la primera actriz.

Abordar este tema con aspiraciones de cambio, es difícil. Requeriría, además de un Estado decidido y capaz de diseñar la ingeniería que hace falta (no sólo para desbaratar sino para lo que sigue), de instituciones de peso que acompañen.

La Iglesia debería ser una de ellas pero, como esperarlo si se opone a algo básico como la instrucción sexual en las escuelas.

El sinceramiento es fundamental. Dejar de tener expectativas en quienes no ofrecen nada, también.

Hay que ser pertinaz en las CAMPAÑAS DE DIFUSIÓN, en CHARLAS, en TALLERES DE SENSIBILIZACIÓN, en ACCIONES AMPARADAS EN LA LEY DE PROSTÍBULO CERO.

Persistentes en las exigencias: PENAS PARA EXPLOTADORES, CONCIENTIZACIÓN DE LOS CLIENTES, COMPROMISO DE LA SOCIEDAD, OPORTUNIDAD DE EDUCACIÓN Y EMPLEO .

Todas son cosas que atenuarían este DENIGRANTE EJERCICIO, apuntando a su ANIQUILACIÓN definitiva.



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