Opinión

Pandemia, fronteras, e integración regional

Fronteras, soberanía e integración regional en tiempos de pandemia

Por María Florencia Carignano, Directora Nacional de Migraciones @Florcarignano @Migraciones_AR

Algunas consideraciones generales en tiempos de pandemia

En un escenario global conmocionado por la irrupción de una pandemia que pone en crisis los sistemas económicos, los órdenes sociales y las tradiciones culturales, es decir, que esencialmente nos obliga a repensar y repensarnos desde las políticas de Estado hasta los aspectos más íntimos de nuestra propia cotidianeidad, el Gobierno de la Nación Argentina implementó una serie de medidas cuyo eje estructural se puede sintetizar en la frase del presidente Alberto Fernández: “Entre la economía o la vida, elegimos la vida”.

Como la primera mujer a cargo de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) desde su creación, hace 71 años, tuve el desafío y la responsabilidad de generar y ejecutar muchas de las acciones que formaron parte de las políticas públicas impulsadas para contener la expansión del coronavirus Covid-19 en el territorio nacional. Esto, desde un organismo descentralizado que depende del Ministerio del Interior y cuyo titular, Wado de Pedro, además de la gestión propiamente dicha tiene la tarea de articular con los gobiernos provinciales y municipales de distintos signos políticos, perspectiva que contemplamos en cada decisión que tomamos.

Sobre la Dirección Nacional de Migraciones y misión durante la pandemia

Argentina tiene una frontera de unos 15.000 kilómetros aproximadamente, a lo largo de los cuales existen 237 pasos fronterizos habilitados; de los cuales 95 pasos son terrestres, 103 son fluviales y marítimos, y 39 son aéreos. Para llevar adelante la tarea de control de ingreso y egreso al territorio nacional, Migraciones presta servicio las 24 horas los 365 días del año, registrando más de 73 millones de tránsitos anuales en promedio. Asimismo, controla la permanencia de los extranjeros y otorga las residencias de los mismos.

Por lo expuesto, frente a la aparición de la pandemia del Covid-19 la DNM se constituyó en la primera línea de defensa, contra el avance de lo que por entonces era un incipiente virus del cual se sabía poco más allá de su letalidad. Así, nos vimos obligados a redefinir nuestras prácticas maximizando los niveles de protección de los trabajadores y las trabajadoras, lo que fue fundamental para que hasta el momento no se haya registrado ningún agente que contrajera coronavirus. Del mismo modo, la incorporación de nuevas tecnologías hizo factible que muchas de las gestiones que realiza normalmente el organismo pudieran realizarse de forma remota.

Fenomenología de una política de Estado

13 de marzo. El presidente Alberto Fernández firma un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) donde se declara la emergencia sanitaria, que implicaba entre otras cuestiones la declaración de zonas afectadas por la pandemia (Estados Unidos, Japón, China y Europa). A partir de ello se determinan restricciones en los procedimientos para el ingreso de personas provenientes de esas zonas. Además, se crea un comité de crisis con la participación de DNM. Desde Migraciones incorporamos cámaras térmicas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza e implementamos procedimientos más estrictos en relación a la recolección de datos para, por ejemplo, detectar personas cercanas a algún pasajero que manifestara síntomas.

16 de marzo. Se concreta la prohibición del ingreso de personas extranjeras que no tengan residencia en Argentina, cuando todavía no existía la circulación viral en el país y todos los casos eran importados. Esta medida se concreta en temporada de cruceros provenientes de distintos lugares del mundo con personas que presentaban síntomas. Por lo tanto, se emitió una limitación a los cruceros que nos obligó a generar cápsulas seguras con las embajadas, las cuales disponían el traslado de sus ciudadanos y ciudadanas del puerto a Ezeiza para que abandonaran el país.

26 de marzo. Se decreta el cierre absoluto de fronteras, lo que determina por primera vez en la historia que no podían ingresar al país ni siquiera ciudadanos argentinos. Lo drástico de la medida se debió a que se detectaron casos de personas que abordaban un avión sin denunciar los síntomas que tenían, e incluso tomaban medicación para ocultarlos, y como resultado se debía aislar a la totalidad de los pasajeros y la tripulación. Durante los cinco días de prohibición se armaron protocolos específicos para poder recibir a las personas provenientes de otros países. Una vez más, tuvimos que inventar las prácticas.

1 de abril. Se realiza una apertura parcial de fronteras con comisión de varias áreas del Estado: Jefatura de Gabinete; Cancillería; Ministerio de Transporte; Ministerio de Seguridad; Ministerio de Salud; Ministerio del Interior; Aduana. Para posibilitar el ingreso al país a través de los cinco pasos habilitados con protocolos específicos: Paso de los Libres/Uruguayana (República Federativa de Brasil) / Gualeguaychu/Fray Bentos (República Oriental del Uruguay) / Salvador Mazza/ Yacuiba (Estado Plurinacional de Bolivia) / Cristo Redentor (República de Chile) / Paso San Sebastián (República de Chile). Además se decidió establecer el Aeropuerto Internacional de Ezeiza como corredor aéreo seguro y aeropuerto para vuelos internacionales autorizados y el Aeropuerto Palomar para vuelos sanitarios de la Fuerza Aérea Argentina.

Microfísica de la política pública

Al decir que la República Argentina pasó de 237 pasos habilitados para el ingreso y egreso de personas a solamente 7 puntos, ese dato brindaría una primera aproximación al alcance de las medidas que se tomaron para contener la expansión del coronavirus. Pero además, en los cinco pasos terrestres (exceptuando a los dos aeropuertos) sólo se permite el tránsito diario de 500 argentinos nativos o extranjeros residentes que, previo a realizar el trámite migratorio, deben firmar una declaración jurada donde descarten contactos estrechos con personas infectadas con Covid-19, descarten cualquier sintomatología compatible con el virus y declaren el domicilio donde se comprometen a realizar la cuarentena obligatoria. Además, deben descargar la aplicación Covid-19 del Ministerio de Salud y son sometidas a un examen médico.

Además de lo expuesto, por el carácter federal del Ministerio del Interior y atendiendo a las indicaciones del ministro desarrollamos una plataforma informática online que brinda a los gobernadores la información actualizada de las personas que ingresan a territorio nacional y realizarán la cuarentena en sus provincias, además de informarles la procedencia de los ingresantes como así también si poseen vehículos vinculados y por tanto rige sobre los mismos la prohibición de circular.

Perspectivas de un nuevo orden global

A modo de conclusión, y asumiendo el riesgo que conlleva aventurar opiniones sobre un fenómeno que se encuentra en proceso, me arriesgo a decir que lo único seguro es que la forma en la que el país proyectará sus políticas públicas en relación a las migraciones tanto como la forma de revincularnos que estableceremos los ciudadanos, de ninguna manera serán ajenos al estado de situación actual.

En lo que refiere a la DNM, tenemos la determinación de garantizar la máxima seguridad en cada uno de los ámbitos de incumbencia del área, por ejemplo, contribuyendo a que el aeropuerto sea un lugar más seguro incluso que el supermercado en términos de propagación del virus. Para ello será necesaria la confluencia de muchas voluntades incluida la de las empresas aéreas, quienes deberán reducir su capacidad en cada vuelo para garantizar el distanciamiento necesario para minimizar la posibilidad de contagio.

Fuente Foro Sur

Por María Florencia Carignano
Directora Nacional de Migraciones

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