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Cultura

El Ensamble Lírico Orquestal reestrena una ópera de Verdi


En conmemoración de los doscientos años del nacimiento de Giuseppe Verdi, la Asociación de Músicos Ensamble Lírico Orquestal re estrena “Un giorno di regno” o “Un día de reinado”, la ópera giocosa en dos actos que Verdi compusiera en sus primeras épocas. Este acontecimiento se realizará en el marco de la Temporada 2013 que esta Asociación desarrolla en el Auditorio de Belgrano, Virrey Loreto 2348, los Domingos 30 de Junio y 7 de Julio, a las 18 hs, con la Dirección Musical de Dante Ranieri, la Dirección Escénica de Oscar Grassi y la escenografía y vestuario de Daniel Feijóo y Mariela Daga.

Esta ópera de dos horas y media de duración, se presenta con puesta en escena, sobretitulado en castellano y será interpretada por 70 artistas. Participan como intérpretes, Enrique Gibert Mella (Cavaliere Belfiore), Fernando Grassi (Barone di Kelbar), María José Dulín (Marchessa del Poggio), Cecilia Layseca (Giulietta di Kelbar), Leonardo Pastore (Edoardo di Sanval), Fernando Santiago (Tesoriere La Rocca), Lucas Córdoba (Conte Ivrea) y Alfredo González Reig (Scudiere Belmonte), junto al Coral Ensamble, preparado por el Prof. Gustavo Codina, y la Orquesta de esta entusiasta Asociación de Músicos.

Domingos 30 Junio / 7 Julio

UN GIORNO DI REGNO

Auditorio de Belgrano. Virrey Loreto 2348

Entradas:
de $80 a $160
Boletería de lunes a viernes de 10 a 13hs y de 14 a 18hs
Venta por TICKETEK.com

Reservas:
4304-2613 ó reservas@ensamblelirico.com.ar
(entrega a domicilio sin cargo desde dos tickets ó más)

Acerca de “Un día de reinado”

La ópera Un giorno di Regno, ossia Il finto Stanislao se estrenó la noche del sábado 5 de septiembre de 1840, en la Scala de Milán. Su autor fue ese modesto joven recibido con entusiasmo por el público milanés cuando fue el estreno de Oberto, llamado Giuseppe Verdi. Pero, esta première fue recibida con una sonora lluvia de abucheos, gritos y silbidos que derivaron en uno de los fracasos más rotundos y documentados en la historia de la sala; al punto que se canceló el resto de las funciones proyectadas sustituidas inmediatamente por una reposición de Oberto. Posteriormente, también en el estreno de la maravillosa Carmen de Bizet, el rotundo fracaso inicial se debió a infringir convenciones básicas del género: una ópera comique no podía acabar con una muerte violenta y, además, la trama fue considerada inmoral y escandalosa.

La segunda función de Un giorno di regno en el teatro de la capital Lombarda, se ofreció recién el 6 de septiembre de 2001 (161 años después!) en un emprendimiento conjunto del Regio de Parma y la Fundación del Comunale de Bologna, dentro de los homenajes de las celebraciones verdianas. Sea por los pruritos historicistas de la crítica, por cargar con el lapidario rótulo de “obra menor e impersonal”, o temiendo desinterés del tecnológico público del siglo XXI, lo cierto es que las seis funciones se ofrecieron fuera de abono ya cargo de jóvenes solistas de la Academia de Perfeccionamiento dirigida por la legendaria diva turca Leyla Gencer, bajo la batuta debutante de Corrado Rovaris. No sorprende, entonces, que en toda la gloriosa historia del Met, la Wiener Staatsoper, el Covent Garden o el Colón se la haya ignorado y que en Sudam érica se tuviera que esperar hasta 2005 para escucharla en el Roma de Avellaneda o disfrutarla en la completa versión del Globo de Buenos Aires, concretada y con creces por el Ensamble Lírico Orquestal el 29 de Julio de 2012.

Compartimos con Uds. los pasajes principales de un reportaje realizado por Fabián Persic al Mtro. Dante Ranieri, acerca de esta temprana ópera del genial compositor italiano.

“Sería un error condenar al Finto Stanislao (o Un giorno di regno) sobre la base de su desastroso nacimiento. Ciertamente no es una obra maestra y tiene el evidente influjo de Rossini con reminiscencias de Bellini y Donizetti? Pero le aseguro que el espíritu verdiano comienza a vislumbrarse con melodías inspiradas, también en algunos concertantes y ?sobre todo- en el papel del tenor. Son los vagidos del signo distintivo de su arte: una mezcla de fuerza, vehemencia, energía y dulzura teñida de melancolía. Lo que ocurre es que muy probablemente, durante aquellos febriles cuarenta días de trabajo, el corazón de Verdi estuviera ausente y la calidad de su música se resintiera por su entendible falta de ánimo (la muerte de sus hijos y esposa); al punto que el fiasco lo separó de la lírica durante un tiempo. No se olvide que fue el intuitivo talento de Merelli que lo entusiasmó con el libreto de Solera para Nabucco con todo lo que significó su estreno? De ahí en adelante su carrera ya no se detendría hasta la más genial de todas las comedias líricas: ese milagroso Falstaff octogenario…

Creo que la tarea del director en este tipo de óperas, con poquísimas indicaciones en la partitura, debe obrar como una suerte de “traductor” sin presunciones ni meras lecturas de solfeo rutinario. Hay música muy valiosa y hasta en cierto punto diría “innovadora”, a pesar de todo. Observe el duetto del acto segundo del Cavaliere con la Marchesa. Ahí hay una suerte de pequeña intervención en tempo di Walzer, realmente muy original. O la brillante escena Se dee cader la vedova, sin duda precursora del Ballo. Y no olvidemos, por supuesto, esa obertura tan chispeante…

Sobre “Giorno…” y el Ensamble

En 2008, el Prof. Gustavo Codina convocó a Dante Ranieri para que diera una Clase Maestra de Repertorio Lírico en la sede del Ensamble Lírico Orquestal y así esta Asociación de Músicos pudo disfrutar de la generosa sabiduría de uno de los cantantes líricos y maestros de repertorio más importantes de nuestro país. Era natural, entonces, que al tener la posibilidad de programar su Temporada Lírica 2012 en el Teatro Del Globo, Dante fuera convocado por el Ensamble para elegir y participar dirigiendo una ópera.

Así fue como rápidamente propuso llevar adelante un viejo proyecto suyo: el estreno en Buenos Aires de “Un giorno di Regno” de Giuseppe Verdi, aquella ópera que el genial compositor creó en sus comienzos. Puestos a concretar esta empresa, Dante Ranieri no dudó un instante en ofrecerle la Dirección Escénica de este estreno a su amigo Oscar Grassi, reconocido barítono bufo y regisseur argentino, que con su extensa experiencia en el género aceptó gustoso disfrutar de crear una regie para esta obra.

Elegido el elenco de solistas, coro y orquesta, faltaba convocar un responsable de crear la puesta en escena. Era importante que tuviera en cuenta el punto de vista de los maestros y el lucimiento visual de un estreno en Buenos Aires. Es así que fue convocado Daniel Feijóo, reconocido escenógrafo de nuestro medio, quien con sus vastos conocimientos ha aceptado gustoso diseñar los cuadros de la obra y participar de uno de los proyectos más importantes en la intensa vida del Ensamble Lírico Orquestal.

Es así que tras las excelentes críticas de esta versión y a pedido de nuestro público, re estrenamos este año y en su bicentenario, una de las óperas más divertidas y menos difundidas de Giuseppe Verdi.



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