Cultura

El clown, un arte serio que busca hacer reír

México vive un auge de compañías; una disciplina para la que no basta pintarse la cara y hacer chistes.

En México hay una larga tradición circense, pero, según especialistas en el tema, el circo prácticamente está muriendo y los clowns son los grandes sobrevivientes.

Así, el arte del clown o del payaso desde hace 20 años atraviesa por un auge de compañías dedicadas exclusivamente a esta disciplina, aunque, asegura Jesús Díaz, actor y clown, la efervescencia no sólo ha dado pie a la creación de festivales, encuentros y ciclos en donde decenas de compañías muestran su quehacer artístico, también ha dado como resultado que haya muchos grupos que son imitadores "advenedizos".

A propósito del Ciclo Clown que se desarrolla en el Teatro Orientación del Instituto Nacional de Bellas Artes, conversamos con tres compañías especializadas en el clown que nos hablan de esta disciplina y de sus exigencias técnicas.

Los pioneros

Una de las compañías más importantes del clown en México es la Sensacional Orquesta Lavadero, que en septiembre próximo cumple 10 años de vida. Creada en 2003 por Jesús Díaz, egresado como actor de la Escuela de Arte Teatral del INBA, que se especializó en comedia y clown con el maestro ucraniano Anatoli Lokachtchouk artista laureado del Circo Soviético, esta agrupación conformada por actores que se han profesionalizado en malabarismo, música, acrobacia y clown, es un referente para las nuevas de generaciones de clown.

En 10 años, dice Díaz, la compañía ha logrado consolidar una personalidad y hoy pueden darse el lujo de crear espectáculos que poco a poco se han ido alejando del clown. "Hay gente que piensa que obras como Agraciadas damitas ya no tiene nada que ver con el clown, pero es algo que a mí ya me tiene sin cuidado", dice el actor en entrevista.

El clown es asociado a la risa, al maquillaje y a una nariz roja, pero es un arte que algunos han definido como "una aventura del pensamiento y de la imaginación", "un acto de reflexión y de revelación", además de "una práctica de libertad".

"El clown ha sido ceñido a la risa y a la imagen pero los que nos dedicamos a hacerlo sabemos que hay otros elementos muy importantes como la improvisación que permite que haya siempre un diálogo con el público, algo que sólo puedes conseguir con una base técnica muy fuerte y con mucha experiencia. No se trata de tener ocurrencias en el escenario, sino de hacer creer al público que lo que hacemos fue ensayado", explica Díaz.

De acuerdo con el actor, el arte del clown que actualmente goza de "gran salud" tuvo hace 20 años en Anatoli Lokachtchouk a uno de los principales formadores de clowns en el país, ahora sus discípulos continúan con esa labor. "Además hay muchos compañeros que han hecho enormes esfuerzos para ir a estudiar a otros países para formarse, pero con una vocación muy leal de regresar a México a enseñar lo que aprendieron; eso me parece muy conmovedor", cuenta.

Con toda la experiencia adquirida, Díaz dice que aún no ha podido encontrar las palabras que definan lo que es el clown, ese fenómeno tan complejo como cualquier otro arte, pero cree que se trata de una disciplina que puede permitir en sus hacedores una gran libertad creativa.

"Hay elementos fundamentales para definirlo como la idea de que no existe la cuarta pared o que una de las manifestaciones más importantes que provoca es la risa, pero no es la única. Sin embargo, también es posible que se puedan integrar otros elementos que, como en mi caso, tiene que ver con intereses como los rituales", señala el clown.

La historia del clown en México está construida sobre fracasos, dice Luis López creador hace seis años la compañía Las primadonnas. Al principio, cuenta en entrevista, tuvo que presentar funciones con un par de personas como público que además se podían ir decepcionados porque se creía que el clown es, necesariamente, un espectáculo de payasos que cuentan chistes para provocar fácilmente una carcajada.

Hoy las cosas han cambiado porque no sólo hay cada vez más compañías especializadas en el clown, también un público plural que se convertido en seguidor. "Todas las experiencias, buenas y malas me han enriquecido porque de empezar con funciones con dos personas, he visto cómo poco a poco hemos ido llenando teatros y lo hemos logrado con mucho trabajo, con honestidad y con mucho amor por lo que hacemos. La gente podrá decir que le gustó o no una obra, pero nunca podrán decir que nos vieron sin motivación en el escenario", dice Díaz.

Para la actriz Gina Martí, miembro de Las Primadonnas esta disciplina tiene éxito porque el público puede percibir que el trabajo en escena es auténtico. "Cualquier tipo de actor debería estar preparado para cualquier cosa que su director le pida, ya sea cantar, bailar, tocar un instrumento, pero en particular el clown no admite mentiras, tampoco admite dudas de parte del actor por esa transparencia que tiene el clown".

Los payasos negros

El director de la compañía Kami Zama Arte Clown, Fernando Huerta Zamacona, también alumno de Anatoli Lokachtchouk, asegura que el clown en México empezó a estar "de moda" hace casi 20 años, pero es hasta 2008 cuando crea su grupo que, dice, ha tratado de ser único en el universo del clown mexicano.

"A mí la gente que se hace la graciosa no me gusta, pero conocí el clown y me interesó. Soy un actor con muchas habilidades y soy muy alto así que es difícil hacer malabares con una persona que mide dos metros, entonces cuando terminé mi carrera decidí concentrarme en la actuación, en la producción y en la dirección, así nació Kami Zama que en japonés quiere decir ‘el señor del milagro' y la nombré así porque la risa es como un milagro, uno puede estar serio, de pronto algo ocurre y se aparece la risa", explica.

Para Huerta Zamacona, lo más poderoso del clown es el maquillaje y la oportunidad que le brinda al actor de ser él mismo. "Cuando me maquillo soy una máscara y en el escenario soy más yo que en cualquier otro lado, mi mundo interior, la profundidad de mis ideas, mis emociones, todo queda expuesto frente al público pero estoy protegido por el maquillaje, soy un payaso y al payaso todo se le perdona porque es un ser que siempre ama y cree en la fraternidad. Es muy liberador, ser clown es un acto poético".

Kami Zama hace clown negro que, dice, Huerta Zamacona, se aleja de la imagen típica del payaso vagabundo y pretende acercarse al clown filosófico y profundo. "El personaje que hago se llama Remi Jackson y es un payaso triste que canta blues, que en la obra Revelaciones vive en la oscuridad de la violencia, de la discordia y de la depresión, pero esa oscuridad cede a la luz del entendimiento; para mí eso es el clown, un ser que cree en la humanidad y que todavía tiene esperanza en la justicia y cree en la igualdad".

En el marco del segundo Ciclo de Clown en el Teatro Orientación, el 11 y 12 de julio se presentarán: Actores del Método 2, Infantería de Bufones; el 18 y 19 de julio Kami Zama Arte Clown ofrecerá Revelaciones; y, los días 25 y 26 de julio, Sensacional Orquesta Lavadero cerrará el ciclo con Agraciadas damitas.

Fuente: El Universal

Compartir en

Suscribite al Newsletter de Acercando Naciones para recibir lo último en información sobre Diplomacia, Cultura y Negocios.